lunes, 12 de octubre de 2015

Crítica literaria sobre Philip K. Dick , profeta de la Zen-cia Ficción por  Jorge "Pollito" Manco


Muchas personas, fans o no de la ciencia ficción, vieron El vengador del futuro, de Paul Verhoeven, con la actuación de Arnold Schwarzeneger, Informe minoritario de Steven Spielberg, con Brad Pitt, Next, con Nicolás Cage o Blade Runner de Ridely Scott, protagonizada por Harrison Ford. De seguro, una gran mayoría de ellas, ignora que sean adaptaciones de textos de Philip K. Dick y luego, de entre los que lo saben, sólo unos pocos profundizaron en su obra. Este es un fenómeno curioso. Tanto estas películas, como las quizás menos conocidas Una mirada a la oscuridad, Asesinos cibernéticos, y Departamento de ajuste entre otras, se basan en un autor casi desconocido por las grandes masas, paradójicamente generando productos masivos, así como en forma menos directa, los textos, vida e ideas del autor, fueron fuente de inspiración de Dark city, Waking Life, o Abre los ojos e incluso de un éxito de taquilla como Matrix. 
En cierto sentido, muchos textos de Dick, luego de limpiar más o menos sus barrocos elementos temático-argumentales, sus tintes metafísicos y también los psicóticos, sirven como plots sumamente originales y llenos de peripecias rápidas y continuas, como conviene al cine comercial de Ciencia ficción. La industria agrega efectos especiales, actores taquilleros, escenas de acción, finales felices y de esta manera, la obra literaria, sintetizada y de alguna manera, más tendiente a su universalización, cambia de lenguaje y se hace masiva.
Esto no es una guerra contra el cine, personalmente valoro positivamente la mayoría de estas películas y su calidad, depende en gran medida de cada una de las adaptaciones y también del discernimiento del espectador. Lo que es claro, es que en este proceso de vulgarización, hay que tener cuidado con la vulgaridad, intentando que no se desdibuje la fuente, porque a veces esto es complaciente con quien sea que le interese debilitar ciertos mensajes, hacerlos un comentario intelectualoide al pasar, un medio de mero entretenimiento, evasión, etc.


¿Esta toma de Blade Runner con casi 33 años de antigüedad les suena a algo?

Dick, nacido en el 28, comenzó su producción literaria de Ciencia ficción en los cincuenta, momento en que el subgénero, salvo pocos autores, se había convertido en la aplicación hasta el cansancio de una serie de clichés que hasta hoy son los que perviven en el imaginario colectivo de las masas, con el agregado de que en Estados Unidos, donde vivió nuestro autor, sus colegas se empecinaron en bombardear al mundo con miles de novelas de bajo costo y alta distribución, en que los robots y extraterrestres enemigos eran en el fondo no más que comunistas y la especulación de adelantos científicos no pasaba de proyectar en el futuro, tecnología que hoy nos resulta ridícula y anacrónica, apenas rozando su incidencia en el ser humano, más que nada siendo formas de asegurar una cierta fe positivista en el triunfo de un camino impuesto a todo el planeta. El mismo autor, no creía demasiado en la caracterización de la Ciencia ficción, como historias acerca del futuro o de ciertos avances tecnológicos. Para él, acercándose al carácter cuestionador de dogmas que tuvo en su inicio la ciencia y también la filosofía, la Ciencia ficción es: “…una forma artística rebelde y necesita escritores y lectores con actitudes erróneas, actitudes de ¿por qué? ¿Cómo? ¿Quién lo dice? …esto se sublima en temas …en mi literatura, tales como ¿Es real el universo?”
En dicha coyuntura, Dick es un suceso único. Presentar profundamente al autor, que más allá de su núcleo de seguidores no es aún tan conocido o valorado en el medio, sería muy largo, no intentarlo en lo posible, volvería estas palabras un lenguaje de iniciados. Sobre su biografía, en relación a su obra se podría escribir y se están escribiendo muchísimos volúmenes y no es para menos, ya que el autor parecía uno de sus mismos personajes: sumamente pobre y poco reconocido toda su vida, casado y divorciado cinco veces, obsesionado con la muerte de su hermana gemela poco después de nacer, con tendencias paranóicas, esquizoides y psicóticas, que lo llevaron a un intento de suicidio, adicto por más de diez años a las anfetaminas, experimentador del LSD, amigo de los jóvenes hippies, contraculturales, drogadictos y traficantes de Berkeley, perseguido por el F.B.I. y aparentemente contactado por la U.R.S.S. profundamente interesado por el cristianismo primitivo y la el gnosticismo, pero también por el pensamiento pre socrático, el hinduismo, la psicología Jungiana las ciencias de vanguardia de su época y mucho más. Para colmo, tuvo una experiencia mística bastante llamativa en el 74, que lo marcó hasta su muerte en el 82. Ya está.
De su obra en general, digamos que Dick desarrolla en menos de treinta años, cerca de 120 cuentos y cuarenta y cinco novelas donde –en su gran mayoría- realmente se crean universos, no siempre en el futuro, que a veces funcionan como dimensiones paralelas u ucronías, donde estados totalitarios y sistemas distópicos gozan del poder y alejan a la gente de la verdad, utilizando pseudorealidades impuestas y artilugios propios de la creatividad de la ciencia ficción, que con el paso del tiempo, siguen funcionando, ya que en el fondo, encarnan incluso simbólica o alegóricamente ideas a veces platónicas. En estos universos, los personajes sufren siempre las fuerzas entrópicas que resquebrajan lo concebido por realidad y en forma muy similar, cuando no directamente por medio de ascensos místicos, que ya no tienen imágenes medievales, si no tecnológicas, psicodélicas o espaciales, descubren que la realidad es una impostura, perciben otra u otras realidades que permanentemente son resquebrajadas y vuelven a ser cuestionadas, no habiendo una que permanezca definitivamente. En los desenlaces, nos queda como certeza sólo el tener que cuestionar la esencia de todo, de desconfiar del lenguaje, del poder, de las percepciones, de nuestros más preciados pensamientos y sistemas de ideas, de limpiar todo en busca de, en palabras del autor: “… el ser humano auténtico quien más importa, el organismo viable y elástico que puede rebotar, absorber y hacer frente a lo nuevo”, la búsqueda incesante de esa realidad que el autor definió como: “…aquello que no se esfuma cuando dejas de creer en ello”. 


Como docente no me gusta imponerle mi pensamiento a nadie y está más que claro, que ciertas corrientes de la crítica ya hace años, nos permiten proyectar cualquier cosa sobre los textos y convertir a Harry Potter en una metáfora de la crisis adolescente o ensalzar el valor contracultural de Corin Tellado. Sin embargo, para que nos hagamos una idea cabal de lo que puede ser Philip K. Dick, se me ocurrió llamarlo profeta, ya que como veremos, sus elucubraciones ficcionales, se asemejan muchísimo al mundo actual en forma cada vez más creciente, lo que lo hizo en cierta medida uno de los precursores de la corriente cyber punk. Pero no creo que sea cualquier tipo de profeta o un profeta a secas, si no que su obra, me recuerda al zen, que no le gustaba demasiado, al cual el mismo Dick satirizó en su cuento “Cadbury, el castor que fracasó”. Mal que le pese, su personaje alter ego de la novela Valis dice: “…quizá no comprenda lo fundamental. Tenemos aquí entre manos una paradoja zen. Lo que no tiene sentido es lo que más lo tiene. Estoy cometiendo un pecado de la mayor magnitud; incurro en la lógica bivalente aristotélica: «Una cosa es A o no-A». (El principio del tercero excluido.) Todo el mundo sabe que la lógica bivalente aristotélica ha ido a parar a la mierda.”; y cuando dice esto, describe perfectamente el esquema de sus obras y un poco la situación del lector, al que a veces no le alcanzan sus categorías de pensamiento para desentrañarlas. Obras, que a la manera de los koanes del budismo zen, plantean una paradoja en que el velo de aquello creído por realidad se quiebra y nos encontramos por medio de cuestionamientos muy complicados y a la vez sutiles, ante un abanico de posibles realidades explicativas, sin poder decidirnos por ninguna; o como aparentemente dijo el mismo Buda, miramos la montaña para darnos cuenta de que no es para nada una montaña y cuando volvemos a ver lo que no es montaña, vemos una montaña nueva.
Tomo como ejemplo su novela “Los tres estigmas de Palmer Eldritch” de 1965, nuestro planeta se hizo casi inhabitable por el calentamiento global, exceptuando la Antártida, por lo que la omnipotente O.N.U., coloniza todo el sistema solar y obliga a los ciudadanos a emigrar a estas colonias, sobre todo al árido Marte, donde la vida no ofrece el más mínimo interés o aliciente. Es por esto, que la O.N.U. por medio de la empresa equipos P.P., distribuye la droga, el Can-di, única motivación para vivir entre los colonos, por supuesto, de manera ilegal, curiosamente, sólo asumiendo la distribución legal de los sets de muñecas Perky Patt junto a su novio Walt y un sinfín de accesorios, que justamente, sirven a los consumidores de Can-Di para trasportarse al mundo idílico y cincuentero de estos personajes, como si fuese un mundo real. Las empresas que gobiernan casi a la par de la O.N.U., como en “Ubik” y otros textos del autor, cuentan con mutantes precognitores, para asegurar los resultados de sus emprendimientos y el triunfo ante la competencia, instaurando un retorcido sistema de espionaje y contraespionaje o directamente una guerra de tipo comercial. Y si bien, existen mutantes que lo son desde su nacimiento, existe la posibilidad de someterse a tratamientos de evolución, que en esta sociedad sirven como un símbolo de estatus y prestigio, aunque puedan fallar y culminar en el efecto totalmente contrario, una involución hacia un idiotismo casi animal e incluso, aunque quienes la reciben, cobren un aspecto grotesco, que los hace ser llamados “cabeza de melón”.
En este contexto, Leo Bulero, dueño de P.P., que se está sometiendo a un tratamiento de evolución, despide a su jefe de precognitores Barney Mayerson, además de que este es forzado a emigrar a Marte. Mayerson, tiene serios problemas con su ex-esposa y también problemas de trabajo -entre otros-, con Roni Fugate, una nueva precognitora y amante, que siempre tiene desavenencias con sus visiones del futuro. Mientras, reaparece la misteriosa figura de Palmer Edlritch, que volviendo de Próxima Centauri, luego de diez años de viaje, es protegido por la O.N.U., copando el mercado con una droga legal (o sea, legalizada por la O.N.U.), el Chew-Zi, promocionada bajo el lema “Dios promete la vida eterna. Nosotros la proporcionamos.” Este personaje, además presenta tres extraños estigmas. Un brazo robótico, dientes de acero y anteojos Jensen por ojos. Los consumidores de esta nueva droga, experimentan algo muy similar a los mundos trascedentes de muchas religiones, un mundo eterno y sin límites, sumamente elástico y variable. Pero notan en muy breve tiempo que el Chew-Zi es mucho más potente y casi imposible de abandonar y que Eldritch es quien controla las “realidades” a las que se trasladan los consumidores. Y también, que Eldritch los contamina o toma parte de ellos, haciendo que estos tengan sus mismos estigmas: un brazo robótico, dientes de acero y ojos que son lentes metálicos con ranuras. Una precognición, compartida por Mayerson y por Roni Fugate, plantea que Bulero matará a Eldritch. Bulero, cree confirmar que asesinará a su competidor, durante un viaje forzado de Chew-Zi, en que incluso viaja al futuro y ve que esto sucedió. Mientras, Mayerson, intentando por medio del Chew-Zi, viajar a una realidad en que aún esté con su ex-esposa, cambia de cuerpos con Eldritch, estrategia que a este último le sirve para librarse de que Bulero lo mate y en cambio mate a Mayerson, quien queda atrapado en su cuerpo . Sin embargo, Mayerson vuelve de la alucinación un momento antes de ser asesinado y se encuentra con que esto no ha ocurrido y que es nuevamente él mismo. Los personajes siguen pensando que en el futuro, Bulero matará a Eldritch, como única esperanza, aunque no se sabe cómo ocurrirá esto, ya que el mismo Bulero presenta los “estigmas” de Eldritch, está contaminado, es un poco el mismo Edlritch y a su vez, pese a o por los efectos de la terapia evolutiva, presenta un razonamiento muy precario. Y así, más o menos termina la novela.


Dejando de lado muchos elementos de la trama, que aún depurada es retorcidísma, esta novela nos muestra constantes de la narrativa dickiana: un futuro mundo paranoide y pesimista, tanto con respecto al propio ser humano, como al capitalismo, las organizaciones sociales autopromocionadas como benéficas, la propaganda y las apocalípticas consecuencias ecológicas del progreso. Vemos su crítica a la complacencia y el consumismo, tanto en estos futuros Barbie y Ken que encarnan los prototipos de la vida deseada por una humanidad despojada hasta de un planeta adecuado. Amén, de que ante cambios tan asombrosos como esta evolución del ser humano de poder ampliar la conciencia incluso hasta el conocimiento del futuro, la reacción general es banal y mercantilista. También vemos, que aún interesado en las implicaciones epistemológicas de la cultura psicodélica de los Estados Unidos de su época, Dick no alienta la alienación de los drogadictos, ni menos aún, el matiz ya no de adictos, si no de “adeptos” de los consumidores de Chew-zi, una droga con perturbadoras referencias a la religión, suministrada por Eldritch, quienes los propios portagonistas y el lector, pueden preguntarse varias veces si es un Dios benéfico o un dios inferior, como el demiurgo del gnosticismo que Dick tenía tan presente. El Can-Di, tan parecido a los mundos que los medios de comunicación aún nos imponen, tiene la capacidad de generar un retorno mediocremente idílico, a algo así como “el paraíso”, que en este caso, no es más que un estándar de vida frívolo en el planeta originario que los seres humanos han perdido o dejado perder, constituyendo una realidad falsa a la que sus consumidores se entregan a conciencia y cuyos efectos, eliminan las principales coordenadas de la realidad a la que escapan, situación, tiempo y espacio, generando una realidad que hoy diríamos “virtual”, perceptivamente convincente. El Chew-Zi, luego, proyecta a sus consumidores, a lo que el antropólogo Terence McKenna, en un artículo sobre Dick de 1991, relaciona con ciertas experiencias con alucinógenos que provienen del más antiguo chamanismo, en que el infinito regresa en una forma de sí mismo de una manera fractal, el megamacrocosmos se entiende como un sistema de resonancias y niveles en espejo sin fin, el tiempo como no lineal y donde el mismo yo se desdibuja, viendo que su realidad objetiva no es tal y que a su vez, los universos subjetivos pasan a ser interpersonales. Dicho de otra manera, hay un quiebre de todas las categorías ontológicas de lo que se considera real y a su vez que esto genera terror, al reabsorberse esa información antes vedada, se siente un éxtasis, que muchas religiones nombran de distintas formas. Esta experiencia, que no se puede casi expresar con el lenguaje, se representa en palabras del propio McKenna, como algo “…completamente ajeno y extraterrestre” y cada uno le dará la forma que pueda o le convenga. Esto, es quizás lo que nos genera lo inasible del personaje de Eldritch, quien incluso tiene estigmas como Jesús pero bastante intraquilizandores, a la par que desafía a Dios en su campaña publicitaria, ese Edlritch, acerca del que la mayoría de los personajes dudan si entender como un mesías, el propio dios, un dios inferior, quizás satán, (etimológicamente el enemigo) o una entidad extraterrestre que suplanta al Eldritch real para invadir nuestra galaxia. Así mismo, hasta el final de la novela, nada nos queda claro acerca de las precogniciones, que al parecer funcionaban tan bien, cuando sólo eran una mezquina herramienta del comercio. Las predicciones de Fugate que tanto chocan con las de Mayerson, coinciden en mostrarnos como el mesías opuesto a Eldritch a un Bulero poco creíble y nunca vemos la concreción de ese acto predicho. Lo que parece ser un hecho, desde varias percepciones nunca ocurre o no sabemos bien si es retardado por el control de la realidad de Eldritch. Podemos plantearnos si es que el futuro es uno y se puede conocer, si hay un destino o un libre albedrío, sospechar si tal como existen tantas dimensiones de la realidad, pueden existir también presentes, futuros y pasados alternativos, a los que los sujetos son sustraídos, colocados y recolocados por Eldritch, manejando de esta manera los acontecimientos. Podemos, en suma, acceder a eso propio de lo fantástico, más allá de definiciones constrictivas: la de ver las fisuras, los términos excluidos en nuestra concepción de la realidad y por medio de la ficción, mutar nuestro concepto de ciencia, etimológicamente conocimiento.
No estoy ni rozando las miles de interpretaciones posibles de una novela no muy larga, que pueden ir desde lo socio-político hasta lo religioso, pasando por la filosofía más abstracta. Eso sí, queda dicho que para quienes adentren en el mundo de Dick e incorporen profundamente su lectura, queda un interesante desafío por delante. En otro nivel de lectura, se puede también disfrutar de obras atrapantes, originales y que invitan a participar al lector activamente en su comprensión y siempre admiten re-lecturas que aportan novedades.
Vuelvo entonces a Dick como un profeta zen. Sus obras, como koanes, cuestionan mucho la solidez del mundo, la naturaleza del tiempo lineal y más que nada lo que pensamos como realidad y nos obligan a una atención especial y liberadora, a una “mente búdica”. De tenerla, podremos ver y cuestionar, creo que toda la historia de la humanidad pero por sobre todo, nuestro presente, que leído de manera lineal es el futuro de Dick, así como seguramente muchas cosas en los tiempos venideros, ya que si estamos atentos, las oscuras distopías del autor no nos son tan ajenas.
Para ser breve, cuento que los fenómenos cibernéticos actuales, que no estoy condenando más que en su aspecto de realidades impuestas, apócrifas y alienantes, fueron bastante bien imaginados por Dick, antes aún que se escribiera el Neuromante de Gibson. Lo mismo pasa con la hipervigilancia y la total perdida de la vida privada, que tanto particulares como oficinas estatales tienen tendidas sobre todo nosotros, incluso con nuestra anuencia, en pos de la comunicación, el entretenimiento o la seguridad. De la misma forma, las atravesadas realidades paralelas, las paradojas perceptivas, las dimensiones alternativas y el tiempo no lineal que a muchos entrevera y molesta tanto como si fuese la creación de un chiflado, son en el campo de la neurociencia y sobre todo de la física cuántica, hechos comprobados algunos y casi comprobados otros, basta con leer algo del popular Stephen Hawkin o mejor aún del físico especializado en teoría de cuerdas Michio Kaku. En “Sueñan los androides con ovejas eléctricas”, Dick planteó la existencia de robots tan parecidos al ser humano que no se los podía distinguir del mismo, más que con un test que comprobaba si el testado era capaz o no de empatía y esto complicaba muchísimo el discernimiento. No quiero hablar en forma general de la poca moda de la que goza la empatía, esta característica esencial, distintiva y constitutiva del ser humano para no ser injusto o soberbio pero sí voy a decir que se puede acceder fácilmente en varios medios a videos, por ejemplo los del especialista en robótica David Hanson, donde veremos androides tan realistas que dan miedo y que encima ya tienen una cierta capacidad de conversación cognitiva autónoma, que incluso a veces toma por caminos bastante escabrosos y philipdickianos. Irónicamente, uno de ellos es un androide del mismo Philip K. Dick, que para que este pobre autor sufra más desde ultratumba, presentaron en la premiere del film “Una mirada a la oscuridad”, sobre su novela homónima.


Si Dick, más allá de sus presuntos o reales problemas psiquiátricos y su consumo de droga fue realmente un iluminado o un real profeta, cada uno lo puede llegar a discernir accediendo a los textos de lo que Pablo Cappana llama su “Época mesiánica”, por ejemplo, la ya mencionada novela Valis y en su “Exégesis” u otros textos no literarios, como cartas, ensayos o entrevistas relacionados a su experiencia mística, llamada por él “suceso 03 02 74”.
Cierto cine, que no es necesariamente malo, al igual que cierta literatura, puede ser una herramienta para imponer una forma de percibir la realidad, por eso quería hablarles de Dick como un escritor original y un profeta zen, amén de que sea el inspirador de ciertas películas.

Jorge Pollito Manco

P.D: no quiero que me rompan los huevos con el copyright, así que si no lo hicieron consíganse el cómic "la experiencia religiosa de philip k. dick" por robert crumb

domingo, 27 de septiembre de 2015


Las aventuras de Gog y Magog, los gemelos primordiales capítulo I: Génesis
El señor Philip Nulty Gómez, se encontraba en su restorán favorito de raw food. Mientras masticaba lenta y distraídamente las hojas más altas de un secuoia, no paraba de pensar en su deuda con el banco hipotecario, su auto que ya estaba pasado de moda, lo bueno que estaría practicarle cunnilingus a la napolitana en pleno período menstrual a una joven pobre, sucia  y desnutrida de unos 12 años que siempre se cruzaba por la avenida de retorno a su domicilio y en como el aumento del tiempo de casados con su mujer la hacía cada vez más insulsa e insufrible, lo cual consistía en una función directamente proporcional. Esas y otras amargas ideas, de forma recurrente y continua, lo embargaban durante el día y la noche y no le dejaban acceder a los 14 minutos de sueño para que su biología lo tenía preparado. Ah, me olvidé de decirles que El señor Philip Nulty Gómez era una jirafa. Ya está.
 En eso estaba, cuando por entre las ramas que se movieron con un tímido murmullo, se encontró con la cabeza y parte del cuello de Greg Brastack López, el cual lo saludaba con alegría dicharachera y algo de resentimiento a la vez. Philip Nulty Gómez, que hace tiempo había cambiado de enfoque social con su amigo e incluso ya no le hablaba más que por compromiso cuando no tenía más remedio, lo saludó, no obstante con gran camaradería viril, preguntándose mentalmente que aguinaldo estarían pagando en la constru para que Greg Brastack López, mancillara con su falta de clase el restorán en que insólitamente coincidían. Más sin embargo, le sorprendió no encontrarlo acompañado de  su inseparable hermano gemelo, John Brown Pérez.
-Ah, es que John tuvo que volver a casa porque se olvidó de la cédula y no le dan el pasaje. ¡Nos vamos a ver a Airon Maiden a Argentina! ¡Bo, venite con nosotros, no sale tan caro, bo! Yo te vi por la ventana y entré a decirte, llegamos hoy de noche, vemos a la bestia y nos volvemos en el barco de la madrugada y ta… si pintan unas minas, nos da el tiempo; yo me compré unos condones de Peñarol y mi hermano unos de Unicef, con agujeros para la respiración del pene… mañana ya estás de vuelta pal laburo. ¡Dale!
Philip Nulty Gómez, pensó en que podría ponerle la excusa de una salida laboral  por razones de negocios a su mujer (que no aprobaba a sus mugrientos y degenerados amigos de  antes de casarse (A.C.)) y a sí mismo, la excusa de ir a ver a Airon Maiden, sin embargo, algo le daba miedo, ya que sabía que su mujer era telépata y podría descubrirlo. En caso de que la tecnología telepática de Ancel fallaba por causa del viento o quizá de los rayos cósmicos o ella estuviera muy distraída viendo Breaking Bad o neouruguayeando con sus amigas mientras tomaban cavernet suvignon en copones, estando en Buenos Aires, no cabía tampoco la posibilidad de que algún chusma de mierda de los que habitaban en su aldea lo pudiese delatar intentando introducírsela alguna morochita por la plata para la droga o yendo a un prostíbulo bonaerense, los cuales tenían mejor clase y minas. Sin embargo, algo le daba algo de desconfianza o temor y aún no se decidía, ya que en realidad, su profunda mente matemática le indicaba que las probabilidades negativas con respecto a su plan, eran bastante elevadas también y que dependían mayoritariamente de variables que él no podía controlar o predecir.
-¡Dale bo! Pasá por el cajero y nos vamos juntos, si precisás algo en casa hay ropa pa prestarte y eso…
-Es que no me bañé…
-¡Dale Philip! ¡Qué te pasa! ¡Vamoo a rockear como cuando éramos jóvenes, loco! ¿Qué pasó con el metal y la unidad?
Esta última puya de su camarada, le hizo ponerse en una autopresión psicológica de necesitar sentirse joven nuevamente haciendo todo tipo de estupideces, cosa que le pasaba seguido, lo cual sin embargo, disfrazó psicológicamente con algo como una añoranza de ver fragmentariamente a Bruce Dickinson androide y Steve Harris Zombie nuevamente interpretando sus temas por entre un mar de cabezas de cavernícolas reventándose entre ellos ya todos los demás, cagándose de calor y siendo reventado a palos, mientras olía los sobacos y genitales de la multitud pogueando.
-¡Dale! ¡Vamos para ahí!
-Avísale a tu mujer…
-¡Mi mujer que se maneje! ¡Aguante el metal!
Los dos tomaron decididamente el camino de cuatro cuadras hacia la casa de los gemelos y treinta y dos cervezas. Pero cuando iban a abrir la número treinta y cinco, algo terrible hizo que de golpe, Philip Nulty Gómez se atragantara con su propia risa.
-¡Hijo de puta! ¡¿Vos te pensás que no sé la contraseña de tu facebook mental! ¡Así que te vas a ir “a ver a Arion Maiden”, para en realidad después irte a  “Cachorras” ambiente climatizado o a “Abi y Sofi” promo 100 pesos, somos todas mayores sabemos lo que hacemos, no arrojar en vía pública?!
Greg Brastack López, se meó arriba y se puso más nervioso que nunca, intentando inventar una excusa que salvara a su amigo y también pensando que la mujer de este, podría saber telepáticamente que él y su hermano pensaban ir a “Shi y Noe” Completitas promo 70 pesos ambiente climatizado  y que podría decírselo a su madre, con quien aún vivían. Philip Nulty Gómez, agradeció en su fuero interno que en realidad su mujer leyera mal y no supiera que él en realidad pensaba ir a “Sabry Completita” ambiente climatizado 24 hrs. Promo 100 pesos o a “Cami y Naty” Solitas. Full time. Prohibido para menores de 18 años. Volante entregado en mano. No lo arroje en la vía pública-Ley 260, mientras comenzaba a correr de su mujer, quien enceguecida por la ira de estar llegando a los treinta, comenzó a perseguirlo con un cuchillo eléctrico para cortar pizza de última generación, que sólo les salió 864, 99 más I.V.A. pero ta, de última lo pusieron en la tarjeta y a parte sumaron puntos para cambiar por la mezcladora de té con azúcar digital con Usb y Wi-fi.
La carrera por la selva no dejaba tregua ni al perseguidor ni al perseguido. Ambos se movían como rayos rosados (ah, me olvidé de decirlo, eran jirafas rosadas), quebrando los jóvenes brotes de la frondosa vegetación, como si una información atávica e ineludible en sus genes los empujaran a ello, perseguir y ser perseguido. Intentar asesinar y huir para vivir.
Philip Nulty Gómez estaba a unos pocos metros de la meta, ya se veía la cosa esa de papel que hay que romper pa que las cámaras registren que la rompió uno antes que el otro y así dictaminen que ganó la carrera, aunque siempre queda la duda de si n fue la cosa de papel que corrió hasta el ganador mientras este estaba quieto. Ya veía la prensa y un tipo con una copa como un wáter y como haciéndole la paja a una botella de champaña que eyaculaba para todos lados y unas putonas con tetas como pan de a kilo y unas caras de putas que no podían más, medio saltariqueando con las tetas subiendo y bajando rítmicamente por un efecto relacionado con la gravedad. “¡Pa! A la  rubiecita esa le pongo yoka en la concha, se la lleno de leche y le chupo el culo hasta sacar yogurt Claldy ”, pensaba para sus adentros, apretando el paso para llegar a la meta.
No obstante,  casi ya con un pie atravesando el muro de  la embajada donde le darían asilo y protección diplomática, el otro pie se le enganchó con la puta raíz de la cantidad de baobabs, secuoias y esos árboles de mierda que dios se le había dado por plantar en abundancia en ese barrio, sólo pa que cuando Salgari no sabía que hacer en sus textos, algún boludo se enganchara el pie en una raíz salida pa afuera del suelo del puto árbol y le diera tiempo a pensar que hacía. “¡Van a ver! ¡Me voy a quejar a la Intendencia y a la comisión pro-derechos humanos! ¡Yo no los voto más!” se distrajo pensando, no sin percatar que su mujer lo tenía agarrado de las wampas y con el cuchillo eléctrico para cortar pizza de última generación, que sólo les salió 864, 99 más I.V.A. pero ta, de última lo pusieron en la tarjeta y a parte sumaron puntos para cambiar por la mezcladora de té con azúcar digital con Usb y Wi-fi, le cortaba los testículos, que salían volando por el aire y quedaban muy lejos, tirados y huérfanos, al costado de la Ruta 67, pasando un poquito el parque.
Ambos testículos estuvieron  inconscientes y doloridos por un momento. Luego, comenzaron a levantarse lentamente y a mirar la infinita Ruta 1, en dirección a los accesos al Cerro, pensando que aventuras les depararía el destino, no sabiendo a dónde ir y teniendo que moverse obligatoriamente, como era ley entre los testículos gemelos huérfanos.
-Che Gog ¿Esta mierda es la historia de nuestro génesis? –dijo Magog a su hermano.
-Y sí, boludo… ¿Qué querías, que Phill Collins y los demás se juntaran por plata y te dieran un recital en el fondo de tu casa mientras te comés un asado? ¡Pelotudo de mierda! ¡Entrá a caminar que tenemos que encontrar una heladera antes que se nos pudra la leche!

Fin

Proximamente: Las aventuras de Gog y Magog, los gemelos primordiales, capítulo II: Welcome to the jungle.



miércoles, 2 de septiembre de 2015

Una historia de ciencia ficción


-¡A las tazas! ¡A las tazas del Real Madrid! ¡Cuando les hecha agua caliente la taza grita: “¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!!! ¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!!! ¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOL!!! ¡Vamos que se terminan, más que una oferta un verdadero regalo… Se las puedo dejar dos por diez o tres por veinte… Señora, la tacita de Real Madrid que le hecha agua caliente y grita: “¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!!! ¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!!! ¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOL!!!” Para regalar o regalarse, deleitan la tos, perfuman la sed y aplacan el paladar… ¡Cómprenme por favor, que me quiero ir!
-Pero… Discúlpeme joven… ¿No le parece que su oferta debería ampliarse? Digamos, pretende vender un lote de 250 tazas del Real Madrid, estando en Uruguay… ¡No pensó en Peñarol, Naacional? ¡Oh! ¡qué poca sensibilidad social tengo, es el lote que usted consiguió barato para poder alimentar a sus hijos y pagar la pensión…
-No, no… No se preocupe. Soy un caurentón desquiciado por hacer dinero de clase media tirando a alta. Eso sí, embargué el futuro de toda mi familia invirtiendo en investigación tecnológica, materiales y manod e obra en Corea del Sur para diseñar estas tazas, con el fin de…
-¡Oh! Entiendo… Usted es un visionario. Pero a un visionario, siempre le hace falta un socio capitalista. Yo podría introducir unas pequeñas mejoras en su producto. Por ejemplo: las ya mencionadas tazas de Peñarol y Nacional y otros cuadros locales según el lugar donde las vayamos a vender (además de las tazas de la selección con la voz de Kesman), tazas de artistas de Pop coreano, que al vertérseles el agua caliente gimen y tienen orgasmos insoportablemente agudos y similares al sufrimiento, aún  peores que cuando cantan, tazas del Frente Amplio que dan un discurso para simular que no hay una dictadura ya casi no latente y  no declarada y tazas de la oposición fallando en emular la estrategia que otrora utilizara el actual poder, etc. Todas ellas con wassap, internet, posmodernidad, facebbook, twitter, instagram, smart phone, google glass, control mental e invasion de la vida privada.
-¡Wow! ¡Me encanta!
-¿Bueno, lo invito a mi nave espacial armada, a tomar un té (en uno de esos inapropiados prototipos por los que no cobrará un céntimo) a disfrutar de placeres de la vida que sólo los de mi casta poseemos, mientras ustedes viven en la miseria creyéndose afortunados por comprarnos tecnología así muerde el anzuelo  y cerramos el trato?
-¡Hay que aprovechar las posibilidades de progresar materialmente! ¡Claro!
-¡Qué hombre tan razonable! ¡Así da gusto hacer negocios!
Próximamente en todos sus cines: “Upzwartho, el joven rebelde que se negaba a tener su taza parlante”.