lunes, 7 de abril de 2014

El ectoplasmático mundo de Clive Barker

como nadie le daba bola al blog hicimos un facebook, ahora cmo nadie le da bola tampoco al facebook, hacemos las publicacioes combinadas, asi es mas complicado y nos dan menos bola, que es la unica forma en que nos reconozcan luego de muertos. acá va el texto del articulo y en facebook las imagenes jjajajajajaj imagenes en https://www.facebook.com/media/set/?set=a.720773624639991.1073741834.613695428681145&type=3 EL ECTOPLASMÁTICO MUNDO DE CLIVE bARKER El hijo de mil putas de Clive Barker fue mal parido por la argolluda de su madre un nefasto y glorioso 25 de octubre de 1952 en Liverpool, Inglaterra, cuna también de los payasos mediáticos de los Beatles. Lo nefasto de ese día se limita a ser que cuando mediocres que tienen que sobrevivir a duras penas de cualquier cosa, porque con el arte sólo pierden pata y ganan enemigos, como yo (que héroe romántico incomprendido que soy), conocen la historia de este señor, se sienten frustrados y olvidados por los dioses. Lo glorioso es que dicho día comenzó la existencia de una persona que ha logrado una alta calidad y un estilo personal en tan diversas artes como diversos son los estilos que utiliza y las diversas maneras que encuentra para trasmitir un mensaje perturbador y profundo a la vez. Escritor, pintor, performer, creador de juguetes perversos para adultos y de videojuegos, guionista e ilustrador de cómics, así como es director, guionista, decorador y a veces actor de cameo en películas propias y ajenas, el culón de mierda de Barker fusiona en una fantasía oscura y exquisita sus estudios de filosofía, la influencia del terror cósmico de Lovecraft y sus experiencias vitales (hay mucho de su homosexualidad en su obra) y consigue crear adicción en miles de fans que siguen su obra alrededor de toda la faz del mundo y; quizás debajo de la misma también. Es muy difícil estudiar por separado sus distintos abordajes artísticos, que se influencian y superponen unos a otros, pero para no hacer harto bardo, vamos a intentar ver el árbol y el bosque al mismo tiempo, aunque éste se encuentre lleno de figuras siniestras y acechantes. Artes plásticas como seres ectoplasmáticos: Como el buen amigo Gigger, Barker tiene un estilo sumamente único y también variable. Como dicho suizo, también ha sido poco reconocido o mal clasificado por la academia (más aún que Gigger) y como a éste, le importó una mierda fosilizada de ser del espacio exterior convertida en meteorito que luego destruye la ciudad de Arkham, y siguió haciendo lo que su conciencia artística le dictaba. Como verán en los cuadros reproducidos, sus técnicas principales son la acuarela y la tinta, aunque a veces hace óleos también. Las temáticas de sus cuadros muchas veces están vinculadas a la parafernalia de seres y mundos extraños que pueblan sus libros, películas y videojuegos. Su estilo se caracteriza por una expresividad exaltada, lograda a través de las líneas cuidadamente descuidadas y de cierto dejo expresionista (real y no inventado por otros como en Gigger), con algunas influencias del surrealismo en la utilización de imágenes dobles, delirantes e irreales y con una gran carga de humor, que no impide luego lo terrorífico, choqueante o directamente repulsivo. La mayoría de sus criaturas han pasado por el lienzo antes de ser filmadas, escritas, pixeladas o hechas molde. No obstante, el desagraciado no se conformó con ello y siendo fanático del comic, se dio el gusto de sacar su propio superhéroe en Marvel Comics, “Ectokid” y otra cantidad más de historietas, como ilustrador de salados como Larry Wachowski (uno de los que después haría el film Matrix, plagiando impunemente el anime Gosth in the shield entre otros). También llevó algunas de sus novelas y películas al comic, dedicándole una serie entera de viñetas, obviamente a su personaje preferido, “Pinhead”. La letra con sangre… se nutre: Quizás uno de los perfiles menos conocidos de Barker es el de su carrera como escritor. Considerado muchas veces como un escritorsucho de terror barato, su obra extensísima fue calificada por él mismo de “Dark Fantasy” y es una muy buena metarreflexión sobre su literatura, porque de alguna manera excede el terror best selleresco que hace décadas pudre las librerías y justifica a los zapallos que califican el estilo como algo menor, olvidándose de los grandes escritores que lo practicaron a través de los tiempos. En sus novelas y cuentos, nos encontramos no sólo con seres monstruosos, maldiciones y rituales de sangre, si no que detrás de cada argumento se esconde una profunda crítica y reflexión acerca de la condición humana y sobrehumana, donde temas como el poder de la sexualidad, la locura y la defensa de lo anormal como algo más puro que lo bien visto por el hombre, aparecen recurrentemente. Sin embargo, quizás el tema en Barker es el de la existencia de mundos paralelos al nuestro, o muy cercanos al nuestro y desconocidos, la reiterada sugerencia de que el humano desconoce mucho más de lo que cree y de que a cada instante está observado y acechado por criaturas no siempre santas, que pueden tentarlo a través de aquello no del todo santo que vive en cada uno de nosotros. En este sentido, si bien la tónica de su narrativa puede ser de terror (es evidente la influencia de Lovecraft aggiornada por Clive), muchas veces llega casi a lo tolkienesco, en la creación de detalladísimos y vívidos mundos fantásticos y desconocidos, con geografía, genealogías, dioses, flora, fauna y habitantes propios. Al leer la primera colección de relatos de Clive “Libros de sangre”, Stephen King dijo que Barker era el futuro de la literatura fantástica, pero nadie le dio bola. Entre sus novelas más conocidas se encuentran “Cabal” (comentada en Culturra numero 1, primera publicación, ya fuera de circulación y de culto, de proto-piñazo e frente), “The Hellbound heart”, “El juego maldito” y su proyecto de quinteto de novelas “Abarat”. Sus libros son lindos porque también tienen dibujitos que él les hace especialmente como cuando los hippies hacen dibujitos en el borde del cuaderno. Matinée con Pinhead: Cuando tenía siete años vi por primera vez en “Viernes trece” el film “Hellraiser” (así quedé) y si bien no entendí un pomo del argumento, una serie de imágenes que me fascinaron quedaron grabadas en mi mente, hasta que volví a verla de más grande y me di cuenta de que las recordaba en forma exacta: cadenas y ganchos despellejando a quién jugaba con lo que a mi me parecía un cubo rubbic medio egipcio, luces y fuegos de ultratumba contrastando con fondos lóbregos, imágenes pesadillescas con un colorido atrayente y morboso al mismo tiempo y seres de fuera de este mundo que por más que intenté no encontré ni debajo de la cama ni adentro del ropero. Mi experiencia no fue algo anormal (un sicólogo no diría lo mismo), ya que la principal característica de las películas de Barker, es tomar de su carrera como artista plástico una fuerza visual que a la vez que impacta se fija en la memoria, reactivando imágenes del sueño (o pesadilla) colectivo, de la infancia personal y de la especie humana. Así, nuestro querido héroe como director, le devuelve al cine un hecho constitutivo de este arte, que sin embargo la comercialización norteamericana le arrancó y sustituyo por diálogos para tontos, tetas y bandas sonoras con estrellitas de quince minutos: la capacidad de que la imagen trasmita por sí misma. Esto se puede apreciar en su mayor magnitud en sus dos primeros filmes experimentales, que estuvieron perdidos mucho tiempo y ahora la BBC relanzó con una cantidad de introducciones y boludeces al pedo. Estos son “Salomé” y “The forbidden”. Cine mudo y en blanco y negro, solamente basado en imágenes que toman del expresionismo y del surrealismo buñuelesco muchos elementos y le agrega un toque de crueldad y terror aún mayor y obviamente algo de estética de “cuadros en movimiento”. Hechas con dos pesos y luego de que Barker y sus amigos se encajaron un ácido, visualmente son perfectas y “the forbidden” tiene una escena de deshollamiento tan realista que Barker fue acusado de haber filmado uno real y detenido para averiguaciones. De su trabajo literario, Barker toma sus argumentos casi siempre. Basando en su novela “The Hellbound heart” el film antes mencionado “Hellraiser”, que lo catapultó a la fama y tuvo unas cuantas secuelas no siempre muy buenas, Barker ya demostró otra de las características principales de su faceta artística más conocida: la pérdida de calidad argumental y temática con respecto a los textos en que basa sus films, que a veces suele ser muuuy acentuada. No obstante, repetimos que su calidad visual es increíble y que en cada nuevo film tiene la inteligencia de rodearse de quienes más puedan acentuar sus virtudes personales, como en el caso del diseño de los demonios. El puto fue contratado para sacar una adaptación de los primeros tomos de su serie “Arabat” con la Disney, pero obviamente por diferencias creativas con la compañía abandonó el proyecto. Oí que iba a hacer una película basada en su línea de juguetes “Tortured souls”, pero no sé que pasó al final. Otras de sus películas son “Nigthbreed” (Hijos de la noche), basada en su novela “Cabal” y “El señor de las ilusiones”, además de “Libros de sangre”. Otras parafernalias del submundo: No contento con todo esto, Barker dejó aún que su creatividad se siguiera expresando y para peor, consigue quien le pague suficiente por ello, como para vivir cómodamente. Entre otros pires ha hecho compilados de música que sólo por el hecho de tener su nombre se vendieron a cara de perro monstruoso, en los que se puede escuchar entre las preferencias barkerianas, obviamente algunos tracks de sus bandas sonoras por lo general compuestas por Danny Elfman, junto con Fred Astaire, Judy Gardland, el tema de “Dumbo” de Disney, la demente Diamanda Galas (quien se merece una criticaca musicacal) y artistas clásicos como Rachmaninov y Sibelius. Relacionado con la música también ha hecho portadas de discos, no muy vinculados a sus gustos musicales, como es el caso de los Tumor circus. Después, un día que estaba de mala suerte, vino Dreamworks y le dijo: “¿Che Clive no querés diseñarnos un videojuego?” y al tiempo estaba en la calle “Undying”. Barker se emocionó y al poco tiempo sacó también el escalofriante “Jericó” y ahora estaba trabajando en un juego relacionado con Frankestein, pero no sé si salió y ni me quiero enterar por mi propia salud mental. Para aquellos que crean que los juguetes y los juegos no son sólo para niños (como los integrantes de Piñazo e frente), el grandísimo creador de la virgen que lo alumbró, tiene una serie de muñecos hechos por MacFarlan y basados en su nouvelle “Tortured souls”. Y vaya a saber que más. No me extraña que el desgraciado dentro de poco sea contratado por Calvin Klein para hacer una línea de ropas con estructuras viscosas y elementos de sadomasoquismo o algo así.

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