sábado, 2 de febrero de 2013

Voces narcóticas anónimas

Clementina Saboredo de Hebert tuvo que sacar el número para la terapia de pareja que un afamado sexólogo daba gratis a quien sacara la figurita ganadora en los helados Portezuelo de a peso, sabor guiso de mondongo. Sin embargo, asistió no sola, si no con su pareja, ya que sin pareja la terapia de pareja tendría nulo sentido, a menos que el mismo sexólogo u otro efectivo de la clínica se dispusieran a ser o pasar por la pareja de Clementina Saboredo Hebert, con distintos grados posibles de compentración, por ejemplo el grado 1-juego de rol, el 2- me hago pasar por pareja insistiéndole mucho en también tener relaciones sexuales para darle más realismo a la representación, el grado 3- empiezo ya el trámite de divorcio y pido la partición de bienes, etc.
Es así, que Clementina Saboredo de Hebert y su marido Amaicardo Rovela de Lara se sentaron frente al sexólogo que les preguntó que mal los aquejaba, mientras los acogía muy gentilmente convidándoles una bandejita con croissants, vigilantes, pan con grasa, margaritas, galleta dulce, borla de fraile, torta de After Eigth y otros bizcochos de formas más o menos fálicas según Freud.
-Todo se remonta al año 2014, cuando ya llevábamos unos treinta y cinco años de casados -dijo con seriedad de conductora de Talk Show, Clementina Saboredo de Hebert- y él empezó a disculparse para no tener sexo conmigo diciéndome que su pene “funcionaba como el culo”...
-Ajá -dijo con solvencia profesional, el profesional.
-Y... Y... Bueno... ¿Le sigo contando? ¿Me va siguiendo?
-Ajá -dijo el profesional, con un contenido semántico completamente distinto al de la anterior interjección afirmativa, generado por la diversa utilización de haces significantes en los fonemas y la curva de entonación.
-Resulta que a partir de ese entonces, como al pastorcillo mentiroso de la fábula al cual ocurrióle que luego de mentir acerca de la presencia de un lobo que devoraba su rebaño tantas veces, dicha mentira terminó convirtiéndose en verdad, acaecióle a mi marido que su pene empezó a funcionar literalmente como el culo y empezó a cagar por el meato en vez de eyacular semen como el resto de los mamíferos y también los toros y vacas, útiles animales que nos da la leche, el dulce de leche y la manteca que siempre le pongo al pan, también el queso que es insano y los hongos para mi hermano, señora vaca... ¡Ahora la vamo a faenar!
El afamado sexólogo, sin dudarlo un instante y dado que tenía un virus de pluriempleo en grado 5, como todos los uruguayos a raíz de la gran bonanza económica que atraviesa el país, golpeando con su martillo en el cosito por la rodilla que te golpean pa que le des una patada al médico y ahí digan con todos los dientes rotos “¡Pa! ¡Tiene los reflejos de Forlán el nene!”, sentenció:
-¡Desde hoy los declaro ex-marido y ex-mujer! ¡Puede besar a la novia (de su hijo)!

Josefina Bertonini de Neuhausser (que era nada más y nada menos que Clementina Saboredo de Hebert, la cual recuperó su nombre de soltera), tuvo como la mayoría de sus compañeras de sindicato una profunda depresión por su separación, seguida de un período de relativa “situación límite” que la dejó al borde de variadas preguntas de corte existencialista, con leves toques de lo que ciertos psicólogos gestálticos denominan como una situación en que el individuo ya no puede defenderse ante el medio con los mecanismos de resistencia que venían delimitando su personalidad hasta el momento (tampoco con los de influencia), generándose así una especie de “muerte”, en la que el ser debe reacomodar todas sus pertenencias en una casa más chica. Estos terribles estados le duraron como unos veinte minutos y luego de esto, comenzó a mandar mensajes de texto y a comunicarse por Facebook con todas sus amigas chongas, superficiales, sexistas y putonas y dedicarse a recuperar todas las cogidas que se había perdido desde que cometió la estupidez de intentar tener una relación mínimamente profunda, al casarse con Eleuterio Posadas Korzakowski (que era el nombre de soltero de su ex marido Amaicardo Rovela de Lara), durante la crisis del 2002.
Esa misma noche, Josefina Bertonini de Neuhausser se arregló utilizando un arsenal de cosméticos, sutienes con push up, planchas para el pelo y rizadores para la ropa, operación de colágeno en los labios de la vulva, implantación de siliconas en los senos y obviamente una cantidad de “armas” intelectuales tomadas de obras maestras de la superestructura como “Cosmopolitan”, “Oops!” y “Galería de Búsqueda”, sin olvidar algunas cosas que aún guardaba de su época en el Crandon. Cuando parecía ya una de esas desagradables muñecas huecas que aparecen en los reclames de programas de Punta del Este y a su vez tenía la actitud de una rea que va a Azabache a pegarle a otra con tres personas más, navegando en un mar de flujo, izó velas hacia ?
Sus amigas la recibieron formando un coro gospel, sin parar de cantar por más de vientidós horas y media “¡Se siente, se siente, la Jose está caliente/ ahora está soltera y le dan entre veinte!”, mientras la abrazaban y festejaban el haber vuelto a formar parte del clan de sus amigas, a las que había dejado tiradas al casarse y dejar de gastarse todo su sueldo en bailes, alcohol, merca y ropa de marca, mientras tenían trascendentalísimas conversaciones sobre el hecho de que los hombres fueran todos iguales y que había que usarlos por una noche y ta, sacarle plata a alguno con que te ennoviaras y cagarlo en el baile y también acerca de lo putas que eran algunas amigas que no estaban presentes. Josefina Bertonini de Neuhausser, estaba embargada por una emoción de rito de pasaje, tan sólo comparable a cuando los burgueses cavernícolas de sus padres habían festejádole un ritual de presentación en sociedad de la hija menor para que pudiese aparearse, que no se acordaba bien si se llamaba cumple de quince o algo así.
Esa noche, bailaron, consumieron potentes destructores de su salud y también de la “belleza” que luego sólo podrían reconstituir consumiendo productos y tratamientos de las mismas empresas que les vendían los productos destructores de su salud y “belleza” y también fueron muy felices al ver de nuevo entre ella a Josefina Bertonini de Neuhausser, participando, como no lo hacía desde hace años, de un rally caligulesco de chupadas de pija en el baño, refriegues con desconocidos, histerias, cantegrilereadas con cualquier otra que se cruzara y esnifadas de merca en estado de semi inconsciencia, que el proporcionador de merca aprovechaba para manosearlas y cogérselas en pelo filmándolas y subiendo los videos a internet al mismo tiempo.
Sin embargo, esa noche la luna llena estaba en la octava casa de Acuario (tenía una con su familia, tres de veraneo y las otras cuatro eran bulines para sus distintas amantes) y Josefina Bertonini de Neuhausser, que de seguro había hecho algo en contradicción con la moral cristiana no asumida por la sociedad (en la cual basan la mayoría de los programas de casos reales de la tarde) o había incumplido su voto con la Diosa Madre o algo de eso, ya retirándose en taxi con sus amigas, profirió una impía traslación de la página 48 de “Los fuegos de la envidia: la mímesis del deseo en las obras de Shakespeare” de Jan Kot, sellando su trágica y tenebrosa historia por siempre:
-¡Ja! ¡Vedlas, Diosas de la lujuria y la lencería erótica! ¡Con sus largas lenguas podrían afrimar en redes sociales que son las más salvajes devoradoras de hombres que han pisado la tierra luego de Cleopatra o quizás, mayores que ella en su deglución de masculino icor... ¡Mas, comprobad lo vano de sus palabras perfumadas en daikiri de frutilla, cuando al emparejárseles en la cruel batalla por la consecución de la mayor cantidad de penes en una noche, una ya dada por desahuciada guerrera de los templos de Venus, que desde hace cuatro años no aparecía en acción (habiéndose casado en el 2008), les arrebata todas las mieles de la victoria (Rodríguez), llevando en su cálido y apetitoso en demasía pecho, el trofeo de cuarenta masculinos miembros, arrancados luego de la consecución del placer carnal, de dóciles víctimas que se han rendido ante sus incomparables encantos!
- ¿Qué encajá vo? ¡No te hagas la que hablá en difícil... -díjole la Tamara Saenz De Agostini, que no habíale entendido ni jota de su alado discurso.
- Que yo levanté más que ustedes y si tienen algún problema, yo llamo a un escribano público y hacemos el recuento correspondiente, para que vean que yo les gané y no anden criticándome después, diciendo que yo soy una desgraciada que me tienen que sacar a ver si yo levanto algo porque me dejó mi marido, porque yo sé que son terribles víboras y así ven que yo tengo razón y yo. Yo.
-¡Andá! ¡Si yo me chupé cincuenta pijas hoy y sin contar los que me clavé en el parque y que tengo el celular de veintidós que los voy a ver en la semana! -Respondióle airada la Delfina Rodríguez Yankovich.
-¡Andá! Te chupaste sólo veinticinco tarada! Si yo estaba al lado tuyo, lo que pasa es que te chupaste dos veces cada una y encima todos los que estuvieron contigo me pidieron que después se la chupara yo porque vos estabas tan borracha que ni te la podías tragar!
-¡Pa! ¿Quién te ve mosquita muerta? -intercedió Paulita Chiappara Aguirregaray de Umpiérrez- Hasta hoy no habías salido más que a cunpleañitos de un añito y ahora porque dos o tres que estaban desesperados te puntearon un poco te venís a hacer la nunca vista... ¡Pero haceme el favor! No ves que te dieron de desesperados que estaban! A los veinticinco años ya sos una vieja querida... Sorry si te querés hacer la divina pero primero te vas a tener que hacer una tintura como la gente, que esa que tenés ya se te ven las raíces y después capaz que ponerte algo que no se te note que tenés las tetas caídas te vendría bastante bien ¿Eh? Y si querés yo le digo a mi suegra que te tome de empleada doméstica así te pasa la ropa que no le queda más a la hija y no tenés que andar con esas blusitas de Indian Outlet y la pollerita de la colección de Zara de hace dos años...
-Sí -agregó Daimara Clementini Russollo-, la verdad que no te vengás a hacer la masita de Las Gaviotas porque la verdad que a vos sólo te come uno con mucha hambre, como bizcochito de a peso que sos...
-¡¡¡Perdón!!! -retrucó nuestra heroína (Josefina Bertonini de Neuhausser)- ¿Quién es la vieja de veinticinco años? Yo que sepa acá la más vieja de todas es Paulita Chiappara Aguirregaray de Umpiérrez, que tiene veintiocho y que yo sepa veinticinco es menos que veintiocho... ¿No?
-¡Ja! ¡Eso quisieras vos! Pero para que sepas yo tenía veintiocho el año pasado, ahora cumplí para atrás y tengo 27, no como vos que cumplís años para adelante como todo el mundo y vas a tener veintisiete cuando yo tenga veinticinco...
-¡Ja! ¡Y yo estoy cumpliendo veinte hace cuatro años y aparte de ser más joven que vos, levanté mucho más -dijo Valentina Posadas Ungaretti – y mejor...¡Porque el tema no es cuantos te cogés no más, si no cómo están, porque vos te habrás chupado cincuenta pijas pero yo se la chupé al rubio que todas querían con él y vos tuviste que terminársela chupando como a seis del interior y a uno de la seguridad del boliche para hacer número!
-¡Verdad! -gritó Delfina Rodríguez Yankovich- ¡Para quedar como una sputas regaladas como vos n o andamos nosotras- Vos te habrás chupado 50 pijas pero yo se la chupé al Intendente de Maldonado, no a un jardinero de Balizas!
- ¡Ja! Y yo me acosté con toda la selección sub 16 de Canadá -dijo con resentimiento Paulita Chiappara Aguirregaray de Umpiérrez
-¡Y yo se la chupé al quinto utilero suplente de Tan biónica! -agregó Valentina Posadas Ungaretti.
Josefina Bertonini de Neuhausser que no sabía que no hay que apostar la cabeza al diablo, como nos lo enseña ese visionario cuento de Edgar Allan Moore, roja de ira gritó:
-Bueno, ya de frente y mano hacemos una competencia: el taxista va corriendo en picada borracho y drogado por una peligrosa avenida mientras le chupamos la pija al mismo tiempo y un camión de dos pisos de los que llevan autos con cuatro zorras de carga de dichos vehículos viene de frente a toda la velocidad hacia el taxi, la que suelte la pija, pierde y la que se trague la leche mientras le vuelan los sesos por la ventanilla y el parabrisas le atraviesa el esternón, gana...
Sus compañeras accedieron, aunque el taxista, un poco reccionario y con poco sentido de la aventura le decía cosas desalentadoras y exageradas como: “Chiquilinas, no se dan cuenta que en las picadas es másq ue evidente que te rompés la cabeza y más si va a venir un camión de frente y ustedes me están chupando la pija luego de emborracharme y drogarme”. Pero como toda persona madura sabe, por dinero uno tiene que hacer cualquier cosa aunque no le guste o viole sus principios, ya que en ello radica la profesionalidad, así que el taxista terminó diciendo que si mientras le metían un éxtasis a prepo por el culo y Josefina Bertonini de Neuhausser gritaba:
-¡No jodás tachero, yo digo “Garchacadabra” y te hago un pete mágico y si me mato lo primero que hago cuando voy al infierno es garcharme al diaaabloo! ¡Sabeeee!
Al ritmo de Metallica o alguna banda pedorra de esas que permiten decir a los fachos “mirá esos rockeros reventados e imbéciles son todos iguales”, el taxi arrancó a toda velocidad por Giannatassio, mientras que a unos kilómetros, a toda cumbia villera el camión fantasma pintado de negro arrancaba furiosamente conducido por las Culisueltas y una ex paquita que ahora se dedicaba a la pasta base. Las cinco muchachas se peleaban a lengüetazos sobre el pene del tachero para ver quien se la metía más hasta el esternón, cuando de pronto, por entre el velo de la abundante falopa cortada con cualquier mierda, comenzaron a escuchar el traqueteo infernal de la cumbia villera y los ruiditos inocuos del ciclópeo camión. Un segundo antes de la colisión, las amigas de Josefina Bertonini de Neuhausser, no soportaron el miedo y soltando la atribulada pistola del tachero (que ya le había pasado a nuestra heroína un papelito con su celular porque era la que se la mascaba mejor, sin que las otras vieran), saltaron fuera del vehículo pero Josefina Bertonini de Neuhausser, se aferró diabólicamente obstinada en ganar a la pobre pija. El tachero saltó, dejándole su miembro eyaculando metido en la boca, a la joven que saboreó la leche de la victoria riendo frenéticamente, mientras el ángel de la muerte cernía sus negras y membranosas alas sobre ella, pasándole también un papelito con su número.

El velorio de Josefina Bertonini de Neuhausser fue concurridísmo. Todas sus fieles amigas, su ex- esposo Eleuterio Posadas Korzakowski (que para soportar la culpa se había metido con una modelo de dieciocho años), el sexólogo, el mutilado tachero, Tom Bobbit, Tom Bombadill e incluso Guillermo Lockhart, lloraron como marranos sobre la tumba de tan trágica heroína, muerta por su honor. Y a los cinco munutos, decidieron irse a toma una a Gata Bacana, ya que la vida sigue y pensaron que todo había terminado.
Sin embargo, sin que nadie lo dijera al principio, todos comenzaron a recibir extraños mensajes de texto, algunos desde números desconocidos y otros del celular de la muerta Josefina Bertonini de Neuhausser, los cuales amenazaban a todos con vengarse brutalmente de ellos, cuando murieran y se encontraran con que en el Averno, la primera dama del Señor De Las Tinieblas (que es satanás, no el director de la U.T.E) prostituta oficial del mismo (el diablo) era nada más y nada dividido que ella ( Josefina Bertonini de Neuhausser), entre otras cosas horribles y escalofriantes como cadenas y sms del Ministerio del Interior. Y sin que nadie pueda dar una explicación racional a este fenómeno, aún siguen recibiendo sms de Josefina Bertonini de Neuhausser, que no para de subir fotos en que no cesa de garcharse al diablo (a Dios no, porque le dan asco los judíos y los asiáticos).

Texto y filosofía hindú: Jorge "Pollito" Manco

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