sábado, 3 de noviembre de 2012

Godzilla vs Gojira



Godzilla y el imaginario colectivo post-dictadura Quien haya transcurrido parte de su infancia en las bellísimas épocas de la recién renacida democracia, recordará los espantosos dibujitos (exceptuando casi en forma única a Los ositos Gummies) que debíamos ver. Sobre todo aquellos que pasaban, no recuerdo si en el 87 u 88, cuando la “sequía” (o alguna excusa así) hacía que los canales pudieran empezar a trasmitir recién como a las 17 o 18 y teníamos que conformarnos con el espantoso programa de “Horacio y Gabriela”. Después de condicionar de esa manera nuestras percepciones artísticas, no era raro que hasta nos divirtiéramos con una animación que debería tener 5 acetatos por minuto, de la cual el canal estatal repitió los mismos 4 capítulos más o menos por diez años y cuyo personaje era Godzilla.
Como en otros aspectos de la realidad mundial, el Uruguayo promedio quedó entonces manipulado y condicionado ideológicamente para creer que Godzilla era una especie de pichicho faldero de la tripulación del Calyco (nunca quedó muy claro a qué se dedicaba la variopinta flota del mismo, ni de dónde sacaban los fondos para su extensa y poco motivada travesía), en desabridos capítulos que repetían más o menos el siguiente esquema: 1) El ejemplar capitán Majors y su tripulación a la moda de los setenta arribaban a lugares recónditos y de seguro comunistas. 2) Un agente perturbador del orden y la paz mundial que actancialmente funcionaba como oponente, surgía por diversos e indistintos motivos: contaminación, manipulación genética, invasión extraterrestre, surgimiento de seres de otras edades geológicas por la apertura de una placa tectónica causada por un terremoto, error al cultivar soja transgénica, pudrición de garrrapiñada abandonada cerca de un volcán, etc. 3) Después de que la Dra. Queen (¿qué hacía entre tantos machos en altamar tan tranquila?) daba una explicación pseudocientífica de lo ocurrido y que los otros personajes hacían estupideces intrasecendentes, cuando las papas quemaban y pudiendo haberlo hecho antes, el Capitanzucho apretaba un Walkie Talkie que tenía por ahí en la bragueta y Godzilla, que se ve que no tenía nada que hacer, aparecía de abajo del agua sea donde sea que estuvieran, funcionando actancialmente como ayudante (de los giles del Calyco, que a su vez funcionaban de ayudantes de la humanidad toda, salvándola de los peligros antes nombrados, como del el Sida y el Cólera, la enfermedad de las manos sucias). 4) Luego surgía una secuencia del siguiente tipo que ocupaba unos treinta minutos de los veinte de cada capítulo: el Capitán Majors enunciaba (dirigiéndose a la Dra. Queers: “Doctora Queen, dígale a Bruce que le diga a Pete, que le diga a Godzuki (dinosaurito que era a godzilla lo que Paturucito a Paturuzú), que le diga a Godzilla que traiga un Tang de naranja”. Luego veíamos a la Dra. Queen que se dirigía a Bruce de la siguiente manera: “Bruce, dile a Pete, que le diga a Godzuki que le diga a Godzilla que traiga un tang de naranja” y así, la orden se iba extendiendo en forma jerárquica como conviene a todo trámite burocrático serio. 5) Finalmente, Godzilla, del que nunca supimos el origen, motivación vital u otras credenciales importantes, vencía al oponente gracias a indicaciones de la tripulación tan importantes como la arriba citada (era un idiota que sólo servía por los músculos y los rayos láser de los ojos) y se restablecía el equilibrio inicial. 6) Como final extendido, alguien en el Calyco hacía un comentario más murguero que los de “Horacio y Gabriela” acerca de algo de lo ocurrido en el capítulo, como para demostrar cómo habían vencido el peligro y que superados estaban y se quedaban unos 85 minutos riéndose con poca convincencia, mientras la cámara se iba alejando en una escena panorámica memorable.
Esto, a nivel sociológico y semiótico (¿que se pensaban? ¿que no iba a ser otro nabo de los que analizan “semióticamente” algún fenómeno masivo para decir que también es arte y no sé qué como para jerarquizarlo y hacerse el intelectual cool?), nos lleva a comprender por qué el Uruguay cambio el vector ideológico de la tripulación del Calyco pero sigue confiando creyendo y pidiendo por el esquema actancial de “Godzilla” y también, por qué en el imaginario popular, el vilipendiado reptil (o algo así) sigue siendo una combinación de este patovica zapallo de la animación o el cameronesco de la película yankee de los noventa, así como creen que esa mierda llena de metaanfetaminas del “Avatar” es ácido lisérgico, ignorando clásicos como la “bicicleta” y “los simpsons”, verdaderas generadores de apertura de conciencia, imaginación y buena cabeza.
Godzilla era originalmente un “Bicicleta” y no un “Avatar” El primer film sobre Godzilla del año 1958, hecho en Japón, que es el que le da la vida al vilipendiado ícono cultural, no es ninguna chotada, aunque como película tampoco es candidateable al Oscar (por suerte, si no sería una porquería mainstream). Japón recién salía de la guerra y de la bomba atómica ¿vio? Godzilla, aparentemente era malo pero no. Comienza con una preposteración en que David Martin, periodista yankee, cuenta que no entiende como los sobrevivientes pudieron zafar del monstruo, pero sin nombrarlo, lo cual descontextualizado podría ser perfectamente tomado como una alusión a los sobrevivientes de las bombas nucleares. Godzilla, de hecho, surge por la presencia de estroncio 9 en la antes inviolada naturaleza marítima de Japón. Semióticamente (jajaj), godzilla y los avatatres (jajajaj) que provoca, sean quizás un simbolismo de violación a a la naturaleza que hace surgir fuerzas “vengativas” (concepto humano mal aplicado a la naturaleza) o destructoras de ella misma. Recuerden la sarta de ficciones paranóicas que desató por ej. el viaje a la luna, como advertencia acerca del pasaje de rosca del humano al invadir ciertas leyes de la naturaleza y más que nada, al obtener ciertos conocimientos vedados de la misma, como el viaje por el espacio o la energía atómica). En este bellísimo film, del cual no contaré todo el argumento, también podemos ver, como pese al derrotero que sabemos que Japón comenzaba a transitar, los creadores sentían una gran desilusión del uso de la tecnología, el racionalismo y el aparato burgués capitalista de gobierno (ellos se lo fumaron en todas sus formas imperialismo dictatorial, democracia y hasta como colonia) para llevar al hombre al “Terror” del que habla Theodor Adorno (me hago el crack citando gente que capaz que el lector no conoce y no explico lo que dicen ni quien son, jajajajajaj). Hay, a su vez, una revaloración de conocimiento “primitivo”, cuando los nativos de isla de Odo (que no tienen nada que ver con la guerra, la radioactividad ni nada pero son los que se morfan todo), se pasan diciendo que “Gojira”, que es como se llama realmente nuestro amiguito, es un monstruo de su mitología que sale a pararle el carro a los humanos cuando se suben al Pony y le joden su hábitat y finalmente tienen razón. No obstante, la idea y la forma de vida dependiente del “progreso” ya está instalada y el hombre lucha contra sus propias consecuencias negativas (Gojira), primero por medio del bombardeo, luego, viendo que esto no funca, acuden a la bombas de oxígeno de Gansu (uno que boya ahí en la película haciéndose el Mesías), pero éste debe sacrificarse hundiéndose en las profundidades junto con sus bombitas brasileras , muriendo junto a Gojira; lo cual muestra que los ponjas no son boludos: el retorno a la naturaleza no existe, y si bien el sacrificio por el restablecimiento del equilibrio es una cristiandad bárbara y el cristo de Gansu no redimió un pomo a Japón ni a la humanidad, tampoco fueron como unos (lease el sustantivo que designe a cualquier nacionalidad de la tierra, incluyendo a los japoneses) a destruir como si fuera malo lo que ellos mismos crearon, si no que se hicieron cargo. Y sí. Qué iban a hacer.
Luego de esta película (que es donde Gojira debería haber muerto para quedar bien parado, aunque me encanta la bizarrez clase B de los otros films japoneses, que son como treinta y lo peor es que los vi todos), el personaje y la historia medio que se desvirtúan un poco. Si uno los mira con un ojo sólo y sin ver el primero. Los japoneses, que de a poco se convierten en la Cameronesca-avataresca sociedad que generó y a poyo con prostituta complacencia la modita occidental de los cosplayers que de cien 80 son Naruto y 20 Lolitas que después se van a bailar electrónica pseudo-gótica a las “Bewares” porque no levantan en W ni en los bailes de cumbia y juran que son trisexuales, seguro pasados de merca o de avatar, generaron una serie de películas acerca de las que no me voy a extender mucho, ya que en interné pueden encontrar un extenso artículo que no sé quién hizo pero que está por todos lados, en que se molestan en pelotudeces tan grandes y poco sustanciales como explicar que el chillido de Godzilla lo hacían con una puerta medio oxidada. A modo de ejemplo considérese: 1) “Gojira Vs. King Kong” 2) “La invasión de los Astro-monstruos” 3) “El hijo de Godzilla” 4) “Godzilla Vs. Mecagodzilla” (I, II y III) 5) “Godzilla 2000”, etc. todas ellas con distintos grados de efectos especiales desde los terribles (a mi me gustan más) a lo bastante hollywoodense, con una época retro en que teniendo recursos para hacerle buenos efecto le hacen unos efectos deprimentes, justamente porque son a drede. En dichas películas vemos a Godzilla generalmente como un monstruo que se la da con otros monstruos, pasando sin mucho fundamento de bueno a malo y dos por tres a patovica de los seres humanos voluntaria o involuntariamente.

Los que queremos a Godzilla Luego de discurrir con una amenidad tan cool e intelectual sobre la percepción mayoritaria sobre Godzilla en el Uruguay, sobre sus encumbrados orígenes y su posterior decadencia, diremos (escribiremos) unas palabras más sobre la herencia cultural del dinosaurio mutado.
Como pueden ver si observan cualquier casa de bizarreces del palo, Godzilla es ya un ícono cultural de esos que no se sabe ni de dónde salen originalmente como Jack (de The nigth before christmas) o Hello Kitty. Podemos encontrar desde muñecos hasta tazas de Godzilla, pasando por remeras pins y de seguro artículos eróticos, aunque por suerte todavía no los he visto, aunque sí me tocó ver la casa de lencería al por mayor Godzilla, cita en el barrio de los judíos, con una muy bien impresa gigantografía en que el monstruo compartía el espacio gráfico con unoas chongas siliconeadas en tangas.
Gracias a Tenno, el personaje no es sólo el motivo de un montón de artículos comerciales, si no que variados artistas lo han tomado como inspiración o referencia. Por ejemplo, Tim Burton, que es fanático de lo más viejo de sus films lo hace a aparecer en su primer película (“La gran aventura de Pee Wee”) y obviamente toma algo del primer film en su recurrente temática acerca del monstruo y la alteridad. Ray Bradbury (el Vargas Llosa de la Ciencia ficción que luego se convirtió en su Paulo Cohelo), dijo por ahí que se inspiró en Godzilla para su cuento y su film “La sirena de la niebla”. Una sarta interminable de productos audiovisuales ponjas y luego occidentales se basan en peleas entre monstruos o robots o ambos de tamaño descomunal, desde Mazinger a los Power Rangers, pasando por Evangelion y también por el capítulo de 31 minutos en que los japoneses compran el canal y Calcetín con rombos man se debe hacer gigante para pelear con un monstruo que destruye Tokio varias veces por semana.
La música también a visto a Godzilla dentro de ella, por ejemplo en la banda, justamente denominada “Gojira”, como en la muy inteligente letra de Sepultura “Biotech is Godzilla”, que dice más o menos así: “Cumbre de Río en el 92/ vagabundos secuestrados/ a escondidas/ teníamos formas de salvar el mundo/ pero otros tenían otros planes secretos./ Biotecnología/ ¿Qué decís? / Despojando el Amazonas/ de las células de la misma vida/ en la fiebre del oro de l nuevo Gene-sis/ los nativos no tendrán nada/ Biotecnología es Godzilla/ Mutaciones cocinadas en laboratorios/ dinero-experimetos locos/ nueva comida + medicina/ nuevos gérmenes + accidentes!/ como Cubatao/ la ciudad más contaminada del mundo/el aire derrite tu cara/ niños deformes todo alrededor/ La biotecnología/ en si no es tan mala/ como todas las tecnologías/ está en malas manos/ a las corporaciones degolladoras/ no les importa/ cuando montones de gente muere/ de qué están hechas/ biotecnología/ ¿Es Sida?/ ¡Parenlo!” Lo cual demuestra que más o menos captaron la idea del Godzilla original.a nivel personal mis reflexiones acerca de Godzilla me llevaron a discutir con gente que aprecio mucho, que por más que me digan que soy un cuadrado y que tiene excelentes controles de calidad, si intentan poner un reactor nuclear en Uruguay como mínimo me tengan que meter en cana antes de que efectivamente lo hagan.



Jorge "Pollito" Manco.

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