lunes, 5 de noviembre de 2012

El atake del RE

El ataque del Re Fermín Guillermezky Della Giovanpaola no introducía su miembro viríl en un receptáculo anatómico llamado comunmente “vagina” o en otras cavidades anatómicas útiles al fin del placer sexual, conocidas generalmente como “ano”, “boca” “cerebelo”, “cavidades cóncavas o inconexas”, “agujero para meter las pilas de una muñeca barbie de tu prima que se dejó olvidada en la piscina”, o nombres así, pasibles de estar involucradas en relaciones tanto hetero como homo sexuales. No. No lo hacía como desde hace 50 años y eso que tendría veintidós o veintitrés. Esto generábale una malsana ansiedad por no ver satisfechos sus deseos instintivos más básicos, aparte del de supervivencia animal y consumo de celulares animal. En otras palabras, necesitaba mucho coger. Para acceder a tan soñada instancia ideó un plan (con dulce de leche), sumamente complicado como encontrar una abeja africana en un sobre de tiempost, además de inconcebiblemente sofisticado y sutilmente invencible. Un año estuvo el perseverante maestro de la estrategia, yendo a clases de guitarra en el instituto Walter Chango y cuando al fin había aprendido el acorde de Re (D en cifrado americano), tomó su guitarra, el afinador “Creep” adquirido en el local “Do Re Mi” de dieciocho de Julio casi Eduardo Acevedo y puso sus dedos en posición de Re, al tiempo que empezaba a tocar dicho acorde, por un período de tiempo que pocas personas creerían creíble en una situación en que hubieran sabido cuan largo sería el período de tiempo durante el que tocaría en el momento en que este comenzara a tocar y no al final de dicho período de tiempo, instancia que en este caso no era tal, si no todo lo contrario. Días estuvo su familia escuchando con agrado como su hijo (para la madre y el padre), hermano (para la hermana) y tipo que a veces le daba comida y sacaba a cagar (para el perro), con una ejemplar fuerza de voluntad como aprendida en el libro “Trabajo”, practicaba y practicaba sus lecciones de guitarra arpegiando, tocando en bals, rasgueando desesperadamente a distintas velocidades y con mayor o menor swing el reiterativamente reverberante re sin restringirse en su reincidencia. Mas en un momento, el agrado se tornó fastidio, cuando durante quince días sin parar el joven Fermín Guillermezky Della Giovanpaola tocó Re, sin parar para comer, dormir, ir al baño o bañarse y sin nunca considerar si quiera el aumento de un semitono hasta llegar a un Re sostenido y menos aún tocar un Mi. A punto de perder la cordura y quedar flagos, expulsaron cruelmente a su hijo de su casa y le hicieron una denuncia pidiendo a la policía una orden judicial para que Fermín Guillermezky Della Giovanpaola no pudiese acercarse a menos de doscientos metros de cualquiera de ellos o conectar su guitarra electroacústica a un parlante con la potencia necesaria para que les llegara el sonido a sus torturados oídos. Si bien la justicia falló a a favor de los Gonzáles (que era la familia de Fermín Guillermezky Della Giovanpaola), estos exigieron que se le pusiera una tobillera con chip GPS para que la policía pudiera estar siempre informada de la ubicación geográfica del individuo y así evitarse la molestia de trabajar en hacer patrullas o cosas así, aunque de seguro tampoco le darían bola al sistema GPS por chatear por celular con chongas de esas que anda con milicos para sacarle retención judicial y fue entonces, que Fermín presentó una demanda por daños y perjuicios al estigmatizarlo con tal tobillera (sin nunca dejar de tocar Re) y fue a los tribunales que fallaron a su favor , con tal de sacarlo de la sala y no escuchar más el monótono y reiterativo Re recio cual retama. Con el dinero que Fermín Guillermezky Della Giovanpaola recibió al ganar la demanda pudo gratamente vivir de Rentas sin preocuparse por su manutención económica ni trabajar ni ninguna de esas cosas a las que los hombres maduros se deben dejar someter sabiamente para bien de si mismos y de la comunidad; y dedicarse a tocar el Re. Poco a poco, el intolerante fenómeno de saturación y denuncia que Fermín sufriera con su familia se fue extendiendo a lo largo, ancho alto y otras dimensiones de la sociedad toda, siendo expulsado luego de haber quedado fuera de su familia, de su barrio, luego de su ciudad, su departamento y su país y ganando sin falta todas las contrademandas que hacía hacia los grupos sociales que lo discriminaban. A esta altura, de forma directamente proporcional a su persecución discriminativa por grupos y comunidades enteras, su fama mediática crecía y crecía, llegando incluso a llegar a generar no sólo simpatía entre grupos melómanos, si no incluso a inspirar un nuevo estilo musical (el Reísmo), que si bien intentó emularlo, nunca tuvo la habilidad técnica necesaria para tocar un acorde tan complicado por tanto tiempo. Las disqueras famosas a nivel internacional buscaron que Él les permitiera grabarles su primer disco pero un artista tan genuino, genial, under, reticente y retardado como Fermín no tranzó con éstas, ni con Santaolalla ni con las “independientes”, aumentando aún su fama y convirtiéndose en el paradigma de artista fiel a sí mismo, al declarar que no grabaría para nadie que le sugiriera que comercializara un poco su música poniéndole algún Fa o un La menor que queda bárbaro al lado del Re y sugiriéndole cambiar su estética a algo más Juan Carlos Jobim. A esta altura, Fermín Guillermezky Della Giovanpaola ya tenía el dinero y la fama suficiente como para tener unas cuanta supermodelos y chongas por el estilo deseosas de que se las embutiera y dejarse de joder, sobre todo después de ganar en los Records Guiness de la cerveza por ser el ente en toda la galaxia que más tiempo ininterrumpidamente había tocado el Re. Pero Fermín Guillermezky Della Giovanpaola tenía un plan mucho más ambicioso y no era de aquellos que se conforman con quedarse a la mitad del camino. Cuando ya las mismas Naciones Unidas tenían miedo de seguir discriminando a Fermín Guillermezky Della Giovanpaola y quedar fundidos luego de prender una contrademanda del mismo, hubo de agregarse un nuevo Derecho Humano en la declaración el cual rezaba : “Todo Fermín Guillermezky Della Giovanpaola tiene derecho a tocar ininterrumpidamente el Re sin que nadie si quiera ose intimidarlo, interrumpirlo o recriminarle si quiera con el pensamiento.”, gracias a lo cual Fermín Guillermezky Della Giovanpaola tuvo la ciudadanía universal, derechos nobiliarios y casi la total impunidad de hacer lo que quisiera en todos los países del mundo conocido. No obstante, las actividades de nuestro ídolo se remitían a ir de un lado al otro tocando el Re sin parar ni si quiera cuando defecaba o se hacia la paja con los pies en vez de las manos. En cualquier parte del globo la gente vivía atemorizada e irritable, sin saber si de pronto Fermín Guillermezky Della Giovanpaola no se aparecería de atrás del parrillero y se sentaría para siempre en la azotea de la familia a tocar el RE sin dejarles concentrarse en la conversación o el partido y en ningún parlamento los responsables encargados de gobernarnos a partir del contrato social que nadie sabe cuándo firmó con quién, podían terminar de discutir sobre las medidas para evitar la guerra civil; porque sabían que en algún momento de la discusión un representante sería corrido por un mástil de guitarra electroacústica semi folk y el micrófono sería violado por horas y horas por una lluvia de Re como un castigo bíblico. Cuando el mundo entero, tenso, conflictuado y sin los nervios necesarios para poder solventar la más mínima necesidad de subsistencia ya se hallaba ante el borde de una Tercera Guerra Mundial, todas las naciones del mundo se juntaron para decidir como acabar con Fermín Guillermezky Della Giovanpaola y saber que nación era la culpable de su actual estado de implícito dominio mundial. Fue entonces que Fermín Guillermezky Della Giovanpaola comenzó a aparecer desde el estrado de cada uno de los representantes por turno, haciéndoles creer a los demás que cada nación en la que el guitarrista monocorde aparecía era la culpable y complotadora en el dominio mundial de Fermín Guillermezky Della Giovanpaola; el cual luego lo entregaría la nación en cuestión. Habiendo desatado así la Tercera Guerra Mundial (y sin dejar de tocar el Re), Fermín Guillermezky Della Giovanpaola -que no tuvo que enrolarse en el ejército gracias a un nuevo Derecho Humano para sí mismo (que logró tocando el Re en la cabecera de la cama del presidente de Francia por tres días seguidos)-, se refugió en un búnker y esperó a salir recién, cuando del holocausto al que desde siglos ha la humanidad se encaminaba inevitablemente, sólo quedasen como sobrevivientes una sensual y hermosa enfermera digna de la película fetiche más kitsch de la historia, el último soldado agonizante y él mismo, el guitarrista monocorde. La enfermera, comprendiendo que de ella dependía repoblar la nueva humanidad en la tierra y viendo que sólo le quedaba la opción de reproducirse con el soldado agonizante o con Fermín Guillermezky Della Giovanpaola, diciendo apresuradamente “Si tenemos algo capaz que se puede arruinar nuestra amistad y yo la verdad que no te quiero perder como amigo”, comenzó a intentar una delicadísima técnica de reanimación al soldado agonizante, que requería la más completa calma y concentración. Y entonces saboreando ya su victoria, Fermín Guillermezky Della Giovanpaola comenzó a tocar el Re con toda su alma, un Re rotundo, incansable, el Re más realmente reíco de la historia reconocida. Tanto Re, destrozó de los nervios a la sensual enfermera, que desesperadamente intentaba revivir al soldado y no tener que coger con Fermín Guillermezky Della Giovanpaola, hasta que confundida, en vez de hacerle respiración boca a boca al joven miliciano, le amputó el miembro viril con un estetoscopio haciéndolo morir de una hemorragia y también de asfixia al introducirle por error su propio intestino grueso en las venas en vez del cateter del suero. Fermín Guillermezky Della Giovanpaola, triunfal y sin dejar de tocar el Re, comenzó a bajarse los pantalones utilizando los dientes, mientras la joven enfermera gritaba cosas como “¿Qué pretende de mí señor?”, “No puedo estoy menstruando y vamos a manchar las sábanas” y “Perdoname mi amor tengo un dolor de cabeza terrible”, frases que de nada le sirvieron cuando Dios, con su voz de trueno dictaminó desde los altos cielos: “¡Creced y multiplicaos, necesito porno en vivo y ya no hay más foros de sex-cam!” Y nuestro común antepasado Fermín Guillermezky Della Giovanpaola, repobló la tierra con la sensual enfermera, logrando además su principal objetivo de ponerla como un conejo, una y una y una y otra vez, una vez tras otra, sin ya nuca dejar de tocar Re; ahora ya por costumbre. 

 Jorge "Pollito" Manco y Piero Di Dorenzi

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