domingo, 16 de septiembre de 2012

Salomón y Los Ángeles De Charly(García)



Salomón Williamsong Pérez tenía solamente un billete de doscientos pesos hasta su próximo lujoso cobro revertido, cuando a fin de mes le remuneraran su trabajo como dictador de clases de reciclaje de la Intendencia en Liceos públicos de la capital. Su problema era grande como una lenteja (vista desde la perspectiva de un habitante de un cuantum el cual es un cuerpo subatómico más pequeño aún que los electrones, protones y neutrones) o tan grande como la serpiente del Doctor Lao fuera del agua.
Salomón se dirigió al supermercado “La Clave” cito en Bulevar Batlle y Ordoñez (Propios) y Pantaleón (de) Artigas a comprar un salame “Doña Coca” que asaz era el más barato. No deberíamos distraernos con tales minucias que no hacen al asunto de nuestra narración verídica pero, vale explicar al público lector que dicho salame no debe ser comprado por nadie, ya que es elaborado justamente con “Doña Coca”, obligando a los compradores a practicar el canibalismo involuntario. Por eso recomendamos comprar “Productos Porcinos Propios” y no ajenos. Sin embargo, Salomón Williamsong Pérez, quería comprar Doña Coca, para lograr conquistar una chica que prefiera a un tipo con cerebro a uno con físico, como en la propaganda de dicha marca. Luego de comprar el antes citado salame, se dirigió a la caja, con temor a gastar todo su dinero pero por suerte, solamente le cobraron 22 pesos con 64 centésimos. Calculó que un billete de 200 pesos mide exactamente el doble que uno de cien, osea unos 16 centímetros de largo por 7,3 de ancho, por lo cual fraccionó el billete arrancándole un trozo de aproximadamente un 8,8300221avo del billete e intentó pagarle con él a la amable cajera. Sin embargo, en dicho establecimiento no comprendían este tipo de transacciones económicas de tipo escandinavo en momentos de crisis, por lo cual amenazáronlo con llamar a las fuerzas de la ley y el orden si no abonaba los correspondientes 22,64 pesos con billetes íntegros y no fraccionados o en caso contrario devolvía el salame. Salomón insistió en querer adquirir el embutido, diciéndole a la cajera:
-¡Pero no! ¡Pero no Nancy, sólo tengo doscientos pesos y veinticinco niños de un año y catorce meses que alimentar y me quedan doscientos pesos hasta el próximo cobro revertido, cuando a fin de mes me remunerarán mi trabajo como dictador de clases de reciclaje de la Intendencia en Liceos públicos de la capital!
Pero Los Dioses no accedieron
Salomón, temiendo perder su entrada al cielo, se retiró, no sin antes pergeñar por varios días como lograría comprar el salame Doña Coca con el cual sobrevivir hasta el próximo cobro revertido, cuando a fin de mes le remuneraran su trabajo como dictador de clases de reciclaje de la Intendencia en Liceos públicos de la capital.
Indignado con la vida, hasta pensó pedir un préstamo en Créditos Indirectos o sacar la Tarjeta D con la cual se sentiría bien uruguasho, sin embargo, en un momento de iluminación divina gracias a su amistad con Mariana Pereira de la Iglesia De Los Santos De Los Últimos Días, se dio cuenta de como pagar el salame con la gracia de Dios y José Smith.
Dirigióse nuevamente al supermercado “La Clave”, cito en Bulevar Batlle y Ordoñez (Propios) y Pantaleón (de) Artigas a comprar un salame “Doña Coca” que asaz era el más barato. No deberíamos distraernos con tales minucias que no hacen al asunto de nuestra narración verídica pero, vale explicar al público lector que dicho salame no debe ser comprado por nadie, ya que es elaborado justamente con “Doña Coca”, obligando a los compradores a practicar el canibalismo inconsciente. Por eso recomendamos comprar “Productos Porcinos Propios” y no ajenos. Sin embargo, Salomón Williamsong Pérez, quería comprar Doña Coca, para lograr conquistar una chica que prefiera a un tipo con cerebro a uno con físico, como en la propaganda de dicha marca. Luego de comprar el antes citado salame, se dirigió a la caja (y aquí, los autores dijeron “jie jie jie” y aparte se percataron que como aún no había pagado el producto, no lo había comprado nada y de que esto era muy divertido, cómo me río) con temor a gastar todo su dinero pero sólo le cobraron 22 pesos con 41 centésimos.
Cuando la cajera se disponía a abrir la boca la cual utilizaba como caja registradora y embutir así las monedas y billetes que Salomón habría de pagarle de ser una persona decente y no un personaje de películas de Almodóvar, en vez de recibir los óbolos escuchó algo así:
Bienaventurado el varón que no anduvo en camino de malos,
ni anduvo en consejo de impíos,
ni se sentó en silla de escarnecedores
sino que en la Ley de Yaveh está su deleite, etc.”

-Peeero por suerte qué divertido, cómo nos reímos, JIE JIE Jie, Oh Oh, pero los salmos no oh oh ¡Teje! ¡Teje! -continuó diciéndole la cajera cuando hubo acabado de recitar el Salmo I y también cuando sin parar Salomón andaba ya por el Salmo 37 en la parte que dice:

Confía en Jehová y haz el bien;
y habitarás la tierra y te apacentarás de la verdad.
Deléitate asimismo en Jehová,
y él te concederá las peticiones de tu corazón.”

pensando que, agradecida, la cajera le dejaría llevar el salame Doña Coca, luego de tan crecido pago como él le ofrendaba, sin embargo, la cajera, harta; sentencióle:
-Si no abona el salame “Doña Coca” como corresponde e insiuste en say hey johnny boy the batlle call, divited we stand united we fall, llamaremos a la pollicía para que le disparen con metralletas, además de que los dispatros serán emitidos en orden alfabético y de equivocarse y darle primero en la “o” que en la “p”, no sólo los disparos o y p deberán realizarse de vuelta, si no que se deberán enmendar empezando con el alfabeto íntegro de vuelta hasta llegar a la “o” y la “p” de nuevo, para recién después continuar con la “q” y si en esa recapitulación, por ej. se equivocaran y dispararan antes en la “m” que en la “n”, también tendrían que enmendarlo volviendo a la “a”, etc. ¿Se entiende? ¿No? . - aunque en realidad lo que le dijo fue: “¡Vo nieri dejate de encajar y pagame o te cago a palos vo chupapija, que me vení a encajar un cacho de billete y después salgos de eso vo, cara de mono, no te haga el bobo, vo sos puto, tas loco tarado de mierda! ¡Arrancá pa las ocho horas o te llamo al Jonny que te rompalorto”
Salomón no sabía como reaccionar, pues ya no sabía como hacerles entender que tenían que entender eso que él pensaba que ella debía entender, pero que por más que no lo quisieran entender, él tenía la buena Fe de entender, aquello que ellos no querían entender, que a pesar de no entender, deberían entender por qué él entendía que ellos debían entender, y no entendía como ellos no entendían que lo que él trataba de entender era el por queéno querían entender el porque no podían entender, aunque lo quisiesen entender y no lo lograsen entender (¿Se entiende? ¿No?).
Luego de esta última decepción y sin adquirir aún su salame Doña Cocka, Salomón decidió abandonar a Dios y la iglesia LuterAna e influenciado por el pensamiento y obras de los anarquistas expropiadores, sin entender un coño de ellos; perpetrar una serie de asaltos a bancos de plaza de la capital para conseguir el dinero con el cual abonar los salames Doña djksadnjsahdnjsa.
Muy luego (cuando estaba encaminándose hacia su primer violento atraco), advirtió que faltábale un arma con el cual perpetrar dichos crímenes contra el Sagrado Capital y la Propiedad Privada, por lo cual decidió que asaltaría dichos vancoz amenazando a Público Y Personal con piojos psicológicos si no le daban todo el dinero y las ajkdsajkdsaj.1
(Aquí los autores nos damos cuenta de que hubiera sido más práctico hasaltar la fábrica de chacinados Doña Cocka pero no importa cierra par-entesis punto y aparte.
Dirigióse pues Asia el banco de semen cito en Avenida Italia y Carlos María Ramírez y dijo:
-¡ Dadme todo el dinero y las jollas o pronunciaré la palabra piojos y psicologicamente la cabeza se les inundará de piojos psicológicos al oír esa palabra, o sea la palabra piojos!
Terminada la primera vez que Salomón dijo la palabra piojos, ya todos en el banco se revolcaban en los suelos llenos de piojos psicológicos, rascándoselos enérgicamente, menos un guardia de seguridad que escuchaba en su MP89 el Opus nueve en RE mayor de los guachiturroz, el cual, para felíz final de esta historia, comenzó a dispararle a Salomón con una metralleta que en vez de balas utilizaba salame Doña Coca.
1Piojos psicológicos: dícese de aquellos que sin una existencia física comienzan a picar en la cabeza de aquellos que escuchan o leen la palabra piojo y de los que se comieron el miembro del conde de Lautreamont.

Jorge "Pollito" Manco y Piero Di Lorenzi

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