miércoles, 17 de marzo de 2010

CINEMANTECA: Alice in wonderland de Tim Burton

Ayer me junté a tomar mate con Jackie Rodríguez Estrata y me dijo: “Tim Burton sólo hizo cosas buenas hasta Big Fish, luego de eso se descansó en su buena crítica y en haber generado una marca personal que le garantiza seguidores acérrimos sin importar lo que haga, por lo cual sus producciones últimamente son simples aglomeraciones de cosas loquitas al santo botón, sin narrativa, sin dinamismo, etc. ¿No está muy caliente el agua?”.
A Jackie no le dije nada, porque -como algunos editores de promisorias revistas de cómics del Uruguay- todo lo que uno le diga que contradiga su forma mezquina y comercial de ver las cosas, luego puede acarrear que diga que uno es un infantil y mala persona, y le aconseje a tus amigos que uno es bueno para irse a tomar una cerveza, pero no para tener proyectos artísticos en común. Sin embargo, si Vd. piensa como Jackie, pregúntole las tres siguientes interrogantes que me asaltan (a mano armada):
1) ¿Cuándo Tim Burton tuvo una fuerza argumental o conexión narrativa clásica (lo que no implica que no la tenga, BURROS, lean algo de semiótica estructural)? Si antes de Big fish la tenía estamos hablando de directores distintos.
2) ¿Antes de Big fish no hizo cosas como “La gran aventura de Pee Wee” o un mediometraje de Aladino bastante cutre? ¿O sólo hizo “Edward Sicsorhands” y otros filmes que sí se puede decir que son buenos sin perder el perfil de intelectualoide anticomercio, como el citado Big fish?
7) ¿Tiene Tim Burton la culpa de que el mercado y la estupidez masiva hagan que cualquier emito de cartón, Pokemon, gotiquita de plástico o pendeja al pedo tenga cinco remeras de Jack Skellington sin saber qué es? ¿Afecta eso su producción artística o la cambia?
42,5) ¿Está mal que uno sea seguidor de Tim Burton? Yo lo soy y no lo sigo como un talibán. Tengo unas cuántas críticas de varias películas y de hecho “El planeta de los simios” me pareció tremenda cagada. No conozco fanes incondicionales de Tim, si no más bien gente que lo sigue porque es un director muy personal y original dentro de Hollywood, además de ser un caso paradigmático de intersección entre el cine de género y el de autor. ¿Eso es ser talibán o “incondicional”?
3) ¿”Cosas loquitas”? A mi me parece que están bastante motivadas en función a una línea estética y a temáticas recurrentes bien claras, como la soledad, la marginación y el cuestionamiento (no la inversión) del esquema hollywoodense (y cristiano) normal=bueno, anormal=malo, con una fuerte crítica social. ¿Usted piensa que eso se puede vehiculizar por modelos cinematográficos “comunes” o “normales”? Quizás “cosas loquitas” sean cosas más similares al cine de la Hammer, la literatura fantástica e infantil y toda la sub-cultura de los ochenta para atrás… entonces ¿Por qué dicen “cosas loquitas” despectivamente? ¿Usted esperaba ver persecuciones en auto, romances e intrigas correctamente armadas según Todorov? ¿Para qué va a ver a Burton?

Bueno, dejando de lado las cosas que le tendría que haber dicho a Jackie y que le digo a usted, si es un pajero de mierda que mira a Tim Burton con los ojos del culo, como si fuera a ver Avatar, pasemos a comentar otra cosa.
El otro día me iba de la casa de Jackie y escuché cuando me bajaba del 124:
“Me voy a buscar al Shonatan y a la Shenifer para ir a ver alishianelpaidelamaravisha ¿vithe? Así se dejan de joder un rato que entre ellos y el cacho que quiere que lo dejen ver el fúbol me tienen la pelota rota gritando too el día entr eshos…”
Yo digo tres cosas:
1)¿La Disney es tan poderosa para que la gente no se pueda haber dado cuenta ya nunca más desde las pésimas adaptaciones de la compañía yanki, de que la obra de Lewis Caroll no es exacta o únicamente infantil y que eso puede generar que haya adaptaciones NO para niños, como la de Jan Svankmajer?
6) ¿QUIÉN LE DIJO A ALGUIEN QUE ERA UNA ADAPTACIÓN DE ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS?
Quitando toda la parafernalia de que sea 3D (motivación para ir a verla en varias personas que conozco y que Vd. se asombraría si les digo quiénes son), ya que no le agrega demasiado a la película ni si quiera a nivel de impacto visual, ya que no tiene demasiadas escenas como para ostentar del efecto como las puede tener esa forra película de skaters que están por estrenar, la película me pareció muy buena, SI NO SE TIENE EN CUENTA QUE VAYA A RESPETAR EL LIBRO DE LEWIS CAROLL.
El film me sorprendió por el interesante giro que hizo de las situaciones reales asociadas con el libro, incluso del contenido de éste. No quiero ahogar esta reseña de la obra de Burton con datos y más datos sobre los libros de Caroll en que se inspira (“Alice in wonderland” y “Alice trough the looking glass” pero vale tener en cuenta que el escritor no era un moralista que hacía cuentitos normalizadores para niños de padres forros (como lo hace Roy Berocay), si no un matemático prestigioso y bastante “outsider”, aunque culpable.

El ciclo de narraciones de Alicia son cuentos que básicamente hizo pasar como fabulaciones sobre situaciones cotidianas vividas en paseos por el campo con las hermanas Liddell, hijas de uno de los rectores de la universidad donde trabajaba y meramente como entretenimientos para una de ellas, Alice (aunque para su autor, aunque sea a nivel inconsciente significaran más, como para el público a lo largo del tiempo) . En el mundo pragmático, la candorosa relación terminó cuando Caroll empezó a escribirle cartas medias pasaditas de tono a la niña y sus padres le dijeron que era un pecador al pretender a una menor (estoy muy de acuerdo). (Así que anote: la gente que no deja que sus hijos miren Bob Esponja porque es inmoral, peinsan que es mejor por ej. la obra de un pedófilo (Caroll), dirigida por la ocmpañía de un pro-fascista cocainómano (Disney)). Caroll se tuvo que ir a freír espárragos, mientras que Alice en su madurez se casó con un reverendo burgués pancho con mostaza y fue una moralista asquerosa sabiamente retratada en la Trilogía del Mundo del Río de Philp José Farmer.
No obstante, para su escarnio, fue la inspiradora de un libro que -si uno no es un bobito que dice que Tim Burton hace “cosas loquitas” porque tiene un estilo registrado-, puede ser interpretado como una burla a las costumbres y estilo de vida victoriano, un “viaje” por ciertas ideas delirantes con bastantes alusiones a las drogas alucinógenas, principalmente los hongos, el opio y el láudano, una burla total al pensamiento occidental, desde las costumbres hasta la lógica, un ejercicio de humor pre-surrealista o de renovación de la tradición del Limerick y el no-sense folklorico inglés, una obra en clave de paradojas lógicas y estructura matemática implacable, etc. Etc. Etc. todo cosillas de las que no voya hablar mucho ya que hay MUCHO escrito y es fácil de conseguir en la ré.
Lo que (sea cual sea la interpretación) queda muy claro en el libro original, es que esto es un ejercicio de imaginación, un mundo no real, maravilloso, que al final del texto es explicado para la protagonista como un simple sueño y es adorado por el autor como una recuperación de una infancia ya perdida, que no es correcto volver a encontrar más que como un ejercicio de evasión de la realidad, de la realidad adulta.
Bueno, en este mundo paralelo que nos crea Tim Burton, no hay un correlato de lo acaecido entre el creador y su destinataria, incluyendo el mundo fantástico en el real, como yo imaginé antes de verla. No mijito. En realidad, Alice es la hija de un comerciante visionario y de una madre forra victoriana como la mía, que no se corresponde exactamente a la Alice histórica, ni tampoco exactamente al personaje plasmado por Caroll, o quizás sea otra visión de ese mismo personaje.
Aquí vemos una Alicia hija de los padres antes citados y la cual desde niña tiene pesadillas recurrentes, que uno comprende son “más o menos” el contenido de los libros de Caroll, al que Burton hace referencia para que el público lo reconozca automáticamente como transfondo y poder llevar a cabo su otra versión de los hechos. Esta niña era comprendida por su padre, también una especie de outsider (aunque pionero comercial), que declaraba que su hija estaba loca y que “las mejores personas lo están”, el cual muere dejando a Alice a merced de su madre.
Su madre, cuando ésta ta grandecita, tiene 20 años y ta en edad de merecer, como era común en la época (no era una outsider que hiciera “cosas loquitas”), la hace asistir a una fiesta donde un reverendo imbécil con un título nobiliario le pediría su mano, lo cual estaba preparado desde hace veinte años, o sea, desde el nacimiento de la pobre niñita.
Alice, que considera sus incursiones en “El país de las maravillas” unos sueños alucinógenos y que no sabe cómo enfrentar al mundo que la obliga a usar medias aunque no le gusten, no logra decirle que no y trata de escabullirse de aquello que cree no poder evitar. En esos escabullimientos bizarritos, como en su sueño, se encuentra con un conejo blanco, lo persigue, cae en el país de las maravillas, etc. Todo lo que uno puede esperar. ¿O no?
Bueno, de entrada parece que sí, pero no. Al contrario de lo que uno podría pensar de Tim Burton (que de seguro tiene influencias de Caroll y del Dr. Seuss entre otros bizarros del estilo), Alicia no transcurre como una serie de bizarreces sin hilo argumental clásico muy sólido, como en el libro original, en que el factor aglomerante es el personaje y algunos pocos motivos encadenados como los asociados a las barajas y los pasteles comidos. No. Alicia retorna al mundo que soñó como niña y aceptó como niña de una forma muy distinta a cómo lo toma ahora y se ve envuelta en una coyuntura donde ese país “de las maravillas” se ve en decadencia, bajo el dominio de una reina de corazones roja que se parece mucho más a la stalinista y creepy de Svankmajer que a la clownesca e irracional de Caroll. Obviamente, como le debe haber simpatizado mucho a la Disney (que nunca se da cuenta de la cantidad de artistas que le cagan en la cara mientras ella piensa que los integra al sistema), Burton incorporó una trama re-épica y de mierda fantasiosa vacía al estilo de la compañía y de otras, donde Alice al mejor estilo Narnia, el Señor de los anillos y otras cosas así, se ve casi obligada a aceptar una profecía que la pone como la salvadora del lugar.
Ahí va, ahí algún gil de cinemateca dice: “¡Uy uy, una trama con contenido intrascendente y llena de clichés comerciales, en que Burton se dejó absorber por el sistema y olvidando la premisa de Trotsky acerca del acorazado potemkin y el dirigible cuando Truffaut criticó a “oto e mezzo” como una alegoría de la dictadura y con poca profundidad sicológica…”, a lo que yo le digo tres cosas:
1) Burton generalmente se destaca, no sólo por ser un buen director, con buenas estéticas, contenidos y una coherencia en su producción bastante admirable, si no por tener la cintura para hacer casi siempre lo que se le canta (menos en Batman), conformando al mismo tiempo a los productores, logrando una supervivencia dentro del sistema hollywoodense, que incluso rinde más que el de directores mucho más contestatarios, necios o talibanes en un principio, que con la soga al cuello, finalmente tuvieron que ceder de tal forma, que disimuladamente tuvieron que hacer exactamete lo contrario a lo que pregonaban o querían. En una resolución admirable entre creación-artista/exigencias del mercado, Burton hizo una película MUY Disney y que en una lectura chota puede dejar muy contento al tarado que paga la entrada por ver algo dentro de los moldes y no pensar y le ayuda a Burton a pagar las cuentas, así como a las comisiones de censura yankis, que sin embargo
2) logra revertir lo que el propio director había comentado como una molestia jodida en su nuevo proyecto: Burton, que tiene pinta de ser medio culo roto y quisquilloso insoportable (aunque debe de ser terrible amigo también, ya que uno ve que su equipo técnico y actoral tiene casi una relación de familia a esta altura), declaraba que personalmente, lo primero que lo desmotivaba era veía a Alice como un personaje que iba de acá para allá encontrándose con personajes curiosos (qué descubrimiento) y con la cual no lograba llegar a una conexión emocional. Como se sabe, Burton busca más que nada la guía emocional y no intelectual para sus películas. Aquí vemos que utilizando personajes y temas presentes en los libros de Caroll (el Jaberwocky del cual también se encargaron Svankmajer y Terry gilliam, el Jubjub, el Bandersnatch, el sombrerero loco, la liebre, el gato de Chesire, etc.), el film muestra que Alice combate por recuperar un orden vivido en su infancia, de libertad, imaginación y optimismo representado en el gobierno de la reina blanca, y dado por el vencimiento de la reina roja, represiva, realmente enferma mental, re sicópata, egoísta, grave. El paralelismo se da entre la vida infantil de Alicia cuando su padre vivía (con la incoherencia de que llamara “pesadillas” algo que más adelante recuerda como sueños lindos) con el reino derrocado y el gobierno de la madre -que entrega a las normas de lo socialmente aceptado o “normal”- con el de la reina roja. Alice, al comprender e integrar su personalidad, al comprender aquél mundo interior como un mundo paralelo pero mundo propio -y mundo al fin- y no como “sueño”, o sea, sueño como “mentira” o “irreal” y entendiendo, que esos seres “locos” en realidad eran seres que ocultaban una potente subversión bajo esa supuesta locura (o aún siendo locos, eran más sanos y con derecho a serlo que la reina roja), de la misma forma que libera al “país de las maravillas”, logra aceptarse a si misma y a su forma “loca” de ser, como más sana y con derecho de ser que un casamiento arreglado y al volver al mundo práctico, manda a todos a cagar. Bien mandados. Lo cual no es una actitud infantil, señor editor de cómics, es una actitud de profunda madurez y reconocimiento de la realidad, que no es sólo la obligación, la remuneración económica o la costumbre, creer que eso último es ser normal es estar profundamente alienado ¿Entendés Nachito?
3) Ligado con el ítem anterior, podemos ver un mensaje burtoniano novedoso, no en contenido, pero si en forma. Me refiero a que si bien en toda película de Burton se llama la atención sobre un sector vulnerable y sin embargo incomprendido y menoscabado de la sociedad (los adolescentes, como también los viejos y sobre todo los que hacen “cosas loquitas”). En este caso, la reina roja, paralelamente a la sociedad y sobre todo a la mamá de Alice, se gradúa en algo así como dominio de seres vivos, mientras su hermana la reina blanca se especializa en crear pociones útiles y benefactoras al estilo bruja cachabacha. Si bien la lectura simbólica es clara cuando Alice le hace frente a la bruja y los furrys y otros seres fantásticos la desobedecen abiertamente, noto una cierta patadita directa hacia la explotación y dominio animal de los humanos (podrá parecer normal, pero está bastante enfermito cortarle la cola al perro y entrenarlo para “cuidar “ la casa como si fuera un milico o protector de la propiedad privada ¿No?). Lo cual hace a esta una buena película anarco-vegana. En serio.
Bueno aparte de eso, la película, como siempre en Burton me pareció de una fuerza estética arrolladora, llena de pequeñas sorpresas y guiños para entendidos y con terrible actuación de Depp como no se las he visto con otro director (mirá que ha hecho porongas este tipo pa pagar las cuentas, oh poor Jonnhy). Destaco el mensaje (bastante subversivito para Burton) de la película, además de la resemantización de todo el mito Carolliano, que hasta es una patada a la visión de lo fantástico desde una postura de reina roja, de parte del autor del libro. Y aún así, el mito creado por Caroll, que ya está muy separado de la intención original del autor, creo seguirá teniendo interpretaciones. Mucha utilización de simbología incluso como forma de mover la trama me fascinó. Por ej. La apropiación de parte del pensamiento del sombrerero a través de que Alice se ponga su sombrero, el ojo quitado y devuelto al bandersnatch, los órganos falsos exageradamente grandes que utilizaban en la corte de la reina, narices, orejas y papadas enormes para no dejar en evidencia la cabezota de la monarca,que arquetípicamente tiene un significadito que mando buscar de deberes, etc. Y por sobre todo, la adjudicación de un real transfondo personal y una sicología definida a un personaje que hasta ahora no era más que un agente pasivo o una mera función actancial con vestidito, dentro de una historia perfectamente enmarcable como un viaje iniciático por Tim Burton.(Con respecto al vestidito, era bastante malvado de parte de Tim, la constante tensión sobre la desnudez de Alicia al cambiar de tamaño). Cómo verán, incluso esta Alicia de Burton, logra la liberación que no logró la Alice Liddell del mundo "real".
Críticas, sí, la parte épica propiamente es bastante lamentable, me hizo acordar a “El planeta de los simios” y la verdad que Tim es bastante malo para lograr algo bueno en este tipo de microsecuencias. Segunda crítica, no haber manejado mejor la expectativa de clima “surrealista” o de “sin sentido” que cierto sector del público puede haber esperado, sobre todo los que nos gusta Caroll -más allá de percibir su moralina-, quizás hubiera funcionado un poquito cambiar el título, algo que avisara “Valor, esto es Alicia pero con un argumento racional”. Y todo mal con los publicistas de la distribuidora, que no propagaron ni una imagen de los encantadores personajes "malos" más que de la reina, ni un jaberwoocky o bandersnatch en toda la red.
Por último, le pido a Burton que me preste un poco de capacidad para solventar la tensión entre artista e industria.
Bueno, sin más los saludo, deseando que si son unos diotas de mierda, arreglen todo pensando que soy un fanático incondicional de Burton y sigan sumergidos en la ignorancia, la estupidez y la mediocridad, así cuando quiero ver una película de Burton el cine no está lleno de estúpidos que no me dejan oir, gritando pavadas mediocres sobre lo que está pasando en la pantalla. Pero no, si encima son tan hijos de puta que siguen yendo esperando a ver cuando hace una más parecida a las de Cameron. ¡Qué pedazo de chupavergas!



Jorge "Pollito" manco.

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