domingo, 31 de enero de 2010

Erosphylia


Imagen de H.R.Giger
Abandonó los altos y sombrios cipreces.
Dejo atrás los holocaustos emocionales de antaño,
que nublaron su mirada con multiformes emancipaciones oscuras.
Abrió los herrumbrados y crujientes portones,
que se alzaban estirando sus dedos para tocar los tobillos de los dioses.
Monstruos quiméricos se retorcian en matices de grises violáceos,
que se extendian hasta el horizonte sobre su cabeza.
Un hilo de sangre blanca desgarró el cielo,
mientras las primeras gotas del elemento de la vida le recordaron los llantos de sus fantasmas paranoicos.
LA TORMENTA.
Furiosos rugidos le estremecieron la piel,
y saltando sus difuntas y flageladas angustias, corrió sin destino hacia los ojos del angel siniestro.
SE DETUVO.
Contempló las gigantezcas alas de cristal y lagimas
que se desplegaron majestuosas sobre el altar de los sueños.
Extendió su mano hacia la reluciente criatura,
y tuvo miedo de disolver en flotantes burbujas incestuosas la vision de los antiguos.
GRACIAS.
Fué todo lo que pudo prounciar en su mente mientras sus labios,
ya ocupados saboreando la miel de sus ilusiones, se perdian en el canto de las hadas.
Vió su fuerza y su poder, y sintió la emoció de quien halló el caliz de la vida.
Y bebió de sus venas cristalinas llenas de historias que prefirió ignorar.
Se convirtió en el más afortunado de los seres oxigeno-inhalantes,
y logró arañar la flotante corona de la desmesurada felicidad.
Las piedras brillantes perdieron su encanto.
Pues las manos pálidas que dejaban ver las memorias azules, sanaron las heridas de viejas batallas.
A TU AMOR.
Es a lo unico que agradezco, le dijo mientras su corazón se tornaba tornasolado,
y resumió la historia de los hombres a cenizas.
Indestructible.
Inmotal.
Eterno...
ABSOLUTO.

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