sábado, 30 de enero de 2010

Alcohol y literatura

Imagen titulada "Literatura y Alcohol" perteneciente al estupendo artista chileno Bicho Maldito, que amablemente nos cedio su permiso para publicarla en nuestro blog. La pueden encontrar en su pagina de deviantart: http://bichomaldito.deviantart.com/art/literatura-y-alcohol-79423382
Con respecto a los beneficios y contrariedades de escribir, tanto como de leer bajo los efectos del alcohol, sólo me referiré aquí a uno de los tantos factores asociados al consumo de bebidas espirituosas: aquella distorsión en la percepción conocida vulgarmente como “ver doble”. Dicho sea de paso, mi intención al escribir estas humildes líneas, no es otra que la de tirar por tierra la creencia errónea de que es un mito considerar el alcohol como fuente de inspiración “todoexplicadora”, a la cual se le ha atribuido tanto la responsabilidad de obras íntegras, como se la ha hecho de su condición “sine qua non” para comprender otras tantas.
Mi tesis es la siguiente: primero se da por hecho que de estar alcoholizado, se perciben los fenómenos en un numero doblado (x.2) con respecto a cómo se encuentran en la realidad objetiva (esta es una afirmación de la sabiduría popular e incluso del conocimiento científico, nunca he consumido alcohol como para comprobar empíricamente dichas leyes universales). Luego, al escribirse se registra un fenómeno, por ejemplo “clara”, pero en realidad, el autor está viendo doble, por lo cual, donde el pone “clara”, en realidad se está refiriendo a la clara y la yema de un huevo, fenómenos binarios inseparables, que sin embargo, el estado alterado de conciencia hace ser representado en la forma (x/2). De esto se desprende, que el lector alcoholizado y sólo éste, comprenderá la condensación semántica en un verso como “Su voz, sus ojos, su cuerpo claro”, que en realidad, significaría “Su nosotros, sus (cuatro) ojos, su cuerpo huevo”. Aquí, se hace la salvedad, de que “clara” cambió su género a “claro”, porque en concordancia con el efecto “visión doble”, dónde el autor ve dos cromosomas X gramaticales, sólo plasma uno (ve doble).
El problema de este mismo fenómeno es que el efecto también es inverso y a veces se tiende a escribir algo en forma doble (x.2), cuando en realidad lo que el autor ve como imagen acústica es simple (x/2). De todas formas, usando el sentido común (indispensable para los estudios literarios), es fácil discernir cuando nos hallamos en uno u otro caso.
Dando un ejemplo claro, esto es aplicable para todos aquellos fenómenos binarios e inseparables, que en la lengua sánscrita se designaban con una persona gramatical desconocida para nosotros, distinta del plural o el singular, ya que designaba cosas que necesariamente iban juntas y de a dos, como los antes nombrados huevos, las manos, los ojos, los gemelos, etc. De esta manera, debemos entender que un verso producido bajo los efectos del alcohol que rece: “Con una mano tomaste mis claros ojos” (Daniel Black, “Poema de la avícola”), en realidad significa: “Con las dos manos (x.2) tomaste uno sólo de mis huevos (x/2) ¡ojo! (x/2)”.
Siguiendo el mismo razonamiento, se comprende que para muchísimos lectores, el mensaje real (que viene a sistematizar y hacer comprensible nuestro estudio, por medio de un simple método) de una obra, queda muchas veces escondido, a menos que el lector (como el autor en el momento de producción) esté borracho y comparta el fenómeno de “ver doble”. Evidentemente, tanto en la literatura como en la vida real no nos gustaría comprender la mitad de las cosas (como se ha hecho hasta el momento de este aporte interpretativo) y que cuando nos dicen “Vi a tu hermana con un 5,5”, en vez de referirse a una calificación, se refieran a que estaba con un cuadro de fútbol (x.2).
Como conclusión, podemos afirmar que la comprensión cabal de muchos textos hasta ahora mal abordados, dependen directamente del estado de ebriedad compartido en el receptor con el emisor, así como sobre todo (y fundamentalmente) con las claridades que los críticos dicen cuando están en pedo.







































Jorge Pollito Manco

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