jueves, 30 de diciembre de 2010

MANIFIESTO/ CARTA DE AÑO NUEVO A UNA MAMA/ TEORÍA TETAFÍSICA



MANÍ-FIESTO


¡ESTE NUEVO AÑO DEBEMOS DESTRUIR LAS CADUCAS OBSOLETAS Y PERNICIOSAS MENTIRAS DE LA SOCIEDAD CAPITALISTA JUDEOCRISTINA Y OCCIDENTAL! ¡eSTE NUEVO AÑO DEBEMOS DESTRUIR TODAS LAS ABSURDAS E INÚTILES PRETENSIONES INTENTOS Y TEORÍAS REVOLUCIONARIAS QUE SÓLO JUGARON EL JUEGO DE ASERTAR EL PODER DURANTE MILENIOS! ¡eSTE NUEVO AÑO MORIRÁ LA IDEOLOGÍA, LA REVOLUCIÓN, LAS TEORÍAS, LAS TEORÍAS DE LA MUERTE DE LA IDEOLOGÍA Y DE LA MUERTE DE LA REVOLUCIÓN, MORIRÁ LA MUERTE, EL SICOANÁLISIS, EL i-CHING Y LA TIRADA DE CARTAS (A LA BASURA) DE TARADOT (100 PESOS LA HORA)!
VENIMOS A EXPLICARLES QUE LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN, LA DEL CAOS, EL CRISTIANISMO, Y TODAS LAS MIERDAS QUE QUISIERON EXPLICARLE EL MUNDO, LOS FUNDAMENTOS DE LA EXISTENCIA Y UNA CANTIDAD DE PEROGRULLADAS MÁS, SON MENTIRA.
eL NUEVO AÑO (Y DE ALLÍ EL RESTO DE LA HISTORIA)SE REGIRÁ DESDE ESTE MANIFIESTO EN MÁS POR LA TEORÍA TETAFÍSICA, NUEVA Y ÚNICA VERDADERA TEORÍA (O ANTITEORÍA ANTI-ANTITEORÍAS) TODOEXPLICATIVA INTERMINABLEMENTE GRANDILOCUENTEMENTE ADJETIVABLE.


aNTES DE PRESENTARLES ESTA NUEVA REVELACIÓN (Y ÚNICA VERDADERA), INTERCALAREMOS ESTE MANIFIESTO CON UNA CARTA DE FIN DE AÑO A UNA MADRE:







CARTA DE FIN DE AÑO/AÑO NUEVO A UNA MADRE


Querida Mamá:


En estos momentos en que un año termina y el otro empieza, veo a las familias candorosamente unidas ante el fuego del hogar (explotó el calefón y nadie pudo parar las llamas), veo a las largas generaciones reunidas y a los niños abrazando y venerando a su s bisabuelos, abuelos , tíos, hermanas, primas y concuñadas, veo el despliegue de cerveza, cadáveres de animales brutalmente asesinados para que una manga de trogloditas los hagan a la parrilla, el jolgorio digno de Vietnam o Hiroshima de los fuegos artificiales... ¡Veo tanta felicidad y regocijo!
Sin embargo, lo que más me emociona, es el momento en que, llegado el nuevo año, una madre y su hijo se abrazan con lágrimas en los ojos ( sí, no van a ser en las orejas), cuando el retoño que todo le debe a esa gran dadora de vida (el padre no participa en la concepción) y la gran mujer que todo hubiera dado por ese pedazo de sí misma que POR NADA dejaría que le quitaran YA QUE LE PERTENECE, se vuelven a unir en un abrazo regocijante, un nuevo año de vida...
Yo, Madre, que me veo alejado de tí por RAZONES DE SUPERVIVENCIA, en estos momentos me siento tan lejos de tí que quiero gritar al viento:
¡VIEJA DE MIERDA, LO ÚNICO DE BUENO QUE PODRÍAS HABER APORTADO A MI VIDA SERÍA HABER SEGUIDO DÁNDOME DE ESA TETA QUE TENÍAS QUE ESTABA BUENÍSIMA Y NI SI QUIERA PARA ESO SERVISTE PORQUE CUANDO EMPEZASTE A DARTE CUENTA QUE SE ME PARABA ME MANDASTE A REZAR 100 PADRE NUESTROS Y CUARENTA Y SEIS AVE MARÍAS! ¡vIEJA DE MIERDA! ¡NI SI QUIERA SERVISTE PARA CONSUMAR EL INCESTO PORQUE TODAS LAS VECES QUE INTENTÉ PONERTE SOMNÍFEROS EN EL MATE DULCE ESE DE MIERDA QUE TOMABAS, JUSTO LE HABÍAS PUESTO NO SÉ QUÉ YUYO PARA MEAR Y LO ELIMINABAS TODO! ¡LA RE PUTA MADRE QUE TE PARIÓ (MI ABUELA)! MENOS MAL QUE ESTÁS BIEN LEJOS Y PUEDO VIVIR MI VIDA Y NO SER UN PUTO ESCLAVO DE UN ÚTERO CARNÍVORO Y MANIPULADOR! ¡UN AÑO MÁS DE LIBERTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAD! ¡aaaaaaaaaaaaaaAHHHHHHHHHHHHHHHIJJJJJJJJJJJJJJKLÑJJJJJJJJJLLLLLLLLLLLLL!


Sin más, te saludo atentamente y te adjunto esta foto mía drogado y en una orgía donde gocÉ de los más licenciosos placeres carnales de 25 huríes 30 taxi-boys y ocho travestis.





TEORÍA TETOCÉNTRICA (TETAFÍSICA)


DICTADURA: ES LA IMPOSICIÓN ARBITRARIA DEL ESTATISMO EN LOS SENOS, EJERCIDA POR UN CORSET AUTORITARIO.


DEMOCRACIA:SE BASA EN QUE LOS LIMITADOS MOVIMIENTOS QUE UN SUTIEN DE ALGODÓN PERMITE A UNOS SENOS, SON HECHOS PASAR COMO LA TOTAL LIBERTAD, SEGURIDAD E IGUALDAD, SIN QUE LOS SENOS SE APERCIBAN DE QUE PUEDEN ESTAR SUELTOS Y AL AIRE, Y APOYEN AL SUTIEN PENSANDO QUE LO NECESITAN.


COMUNISMO/IZQUIERDA EN GENERAL: ESTE ES DE LOS FENÓMENOS MÁS COMPLICADOS DEL TETOCENTRISMO. CONSISTE EN QUE UN PAR DE SENOS DE TAMAÑO MEDIO ENVIDIAN Y CRITICAN A UNOS SENOS DE TALLA 100-115. LOS SENOS MEDIOS RECLAMAN QUE LOS SENOS 100-115 REPARTAN PARTE DE SU TEJIDO PARA SOLVENTAR LAS NECESIDADES DE LOS SENOS DE TALLA PEQUEÑA O ULTRAPEQUEÑA, CON LO CUAL ADQUIEREN TEJIDO PARA ELLOS MISMOS QUEDAR EN LA TALLA 100-115. LOS SENOS 100-115, SIGUEN EN ESA TALLA PORQUE EL TEJIDO QUE DAN A LOS EX-TALLA MEDIA SE LO SACAN A LOS SENOS TALLA PEQUEÑA O ULTRAPEQUEÑA. ESTOS ÚLTIMOS SE VUELVEN SENOS TIPO "PASTERA" O "TABLA DE SURF" Y LOS SENOS EX-TALLA MEDIA AL REPARTIRLES SUTIENES CON RELLENO, LOS HACEN CREER QUE SON SUS SALVADORES Y ASÍ LOS SEGUIRÁN VOTANDO Y HACIENDO "REVOLUCIONES" POR LA IZQUIERDA Y LA JUSTICIA SOCIAL.


NAZISMO: ES LA DOCTRINA DE UN SENO, BASADA EN LA DESTRUCCIÓN TOTAL DEL SENO DE AL LADO DE ÉL, COMO FORMA DE PERPETUAR SU SUPREMAMACÍA MAM-ARIA.


TODOS LOS REGÍMENES HUMANOS, RELIGIONES E IDEOLOGÍAS: SON UNA TETA.


VERDAD ÚNICA Y ABSOLUTA/SOLUCIÓN A TODOS LOS MALES DE LA HUMANIDAD: ¡TETAS! ¡vIVAN LAS TETAS! ¡LO ÚNICO QUE IMPORTAN SON LAS TETAS! ¡LA TETA O LA VIDA! ¡TOMEN TETA HASTA LOS 105 AÑOS!¡TETAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!



Sebastián: En colaboración a la teoría tetafisíca, agrego la "canción de las tetas" de Kotha Hirano publicada en Hellsing tomo 5:


Ayeeer...en el cine golden, en la quietud del silenciooo... te vi, chica de tetas gigantes... (Oh! chica! chica! chica! chica,chica,chica,chica, chicaaa!) Miss Julio, era Octubre cuando te viii...Super Tetotas, Super Tetotasss (gigantes!!) Ahora partiré en un viaje para buscar tetas...


lunes, 13 de diciembre de 2010

Adán y Eva


Adán conduce su cuatro por cuatro ferozmente, levanta y desplaza un torbellino de polvo en pocos segundos, cubriendo el horizonte y el sol muriente, dejando que sólo se aprecie la prestancia del cromado negro con llamas dibujadas en pico. Detrás de él frenan a su orden los cuatro forzudos que lo acompañan. Bajan de sus respectivos vehículos y comienzan a caminar detrás del líder, que con su rostro más recio desenvaina una espada de dos filos y grita hacia adentro de las chozas:
- ¡Salgan inmediatamente malvados! ¡El césped de sus reinos es muy verde, pero pronto lo teñiré con sangre!
Al momento -como si los malos también esperaran la orden de Adán-, una horda de seres deformes y achaparrados, negros, verdes, gigantes, raquíticos y anormales sale de las cabañas profiriendo chillidos, ululando y haciendo cualquier sonido menos un lenguaje articulado, blandiendo metralletas, espadas, hachas y uno que perdió su arma un escarbadientes.
La batalla dura lo suficiente para que Adán libere nuevamente a su pueblo de las fuerzas enemigas, tiñendo -como prometió- el pasto de rojo. Para coronar el día, las chozas son prendidas fuego y de paso se queman los cadáveres del enemigo, guardando las cabezas para llevárselas como ofrenda al Rey, que nuevamente tendrá que recompensar con un gran agasajo la hazaña del héroe. Lo mismo hará nuevamente la princesa Yennifer.


Separada espacial, mas no temporalmente de Adán, Eva, se encuentra llegando a su casa nuevamente, luego de pasear con sus amigas por el Shopping. Ni bien entra al hogar, recuerda que pasó toda la tarde comprando sombreros y ropa, peinándose, etc. pero que la casa estaba sin limpiar. De inmediato, sin cambiar su indumentaria ni la sonrisa de su cara, limpia toda la casa, incluso trayendo hacia los lugares correspondientes algunos muebles que habían quedado fuera de la vivienda -por algún motivo- desde el día anterior. Luego escucha llorar a los niños, por lo cual, rauda, prepara la comida, los alimenta, los cambia y los lleva a dormir. El marido sin embargo se demora. Recuerda que el día anterior había tenido una reunión de apuro con el jefe y no había venido y sin poder evitarlo, llora. Pero ahora recibe un llamado y el sólo demorará unas horas más. ¡Todo en orden! ¡Ha sido un día genial!


Al tiempo que Adán parte a recibir la bendición del Rey, el marido de Eva está por llegar a su casa a reconocer la labor de su mujer con la limpieza y los chicos, no obstante, ninguna de las dos cosas pasará hoy.
La puerta se abrió violentamente y la madre de Adán y Eva les gritó que guardaran los juguetes ya y se fueran a dormir, que al otro día había escuela; lo cual cumplieron sin chistar, para que el padre no viniera a pegarles.




Jorge Manco

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Regere Uni Sanguis

Una pequeña historia dentro del universo de Ellerhian que tampoco saldrá en la Fierro, pero la compartimos con ustedes! Nuestros millones de lectores que harán aportes inteligentes y no un simple "que bueno"o "que cagada"!
PD: El guión es una modificación y resumen de un oema que escribí hace tiemp llamado Erosphilya y lo pueden leer aqui: Erosphilya




lunes, 15 de noviembre de 2010

"El Transmigronauta y Los Squloughtors" cómic que no saldrá en la Fierro y sí en Pefrente.

Como sabrán la Revista Fierro fue un hito dentro de la historieta sudamericana en la época en que acá alguien empezó a animarse a hacer algo más jugado, artístico para adultos, tipo Metal hurlant, o no más algo fuera de la chonga tira o cosa copiada de norteamérica que hasta ahora los editores uruguayos prefieren sacar en tapas satinadas a costa del plagio y la degradación del ser humano y su creatividad. Bueno me fui a la mierda, ustedes saben lo que es la Fierro y saben que la segunda época de esta revista no es lo mismo que la primera.
No obstante ello, para la salida del numero 50 de dicha época,los flacos decidieron hacer un concurso de cómics internacional, del cual el premio es salir en su hermosa revista y que te paguen las dos páginas que te publican.
Uno, como siempre participa sabiendo que es muy difícil entrar en este tipo de cosas y le chupa un huevo porque de últrima tiene una historieta más terminada.
Como siempre, los concursos son buenos para "subir levels" como decimos los sicóticos del rol y esas boludeces. son buenos para trabajar con condicionamientos que vos mismo no te pondrías, para desarrollar habilidades, para ejercitarse y sobre todo PARA DARSE CUENTA QUE UNO NO ENTRA EN EL MERCADO Y QUE SI EL PRECIO ES HACER ALGUNAS DE LAS COSAS QUE MÁS O MENOS UNO SE ENTERA QUE ESTÁN PRESELECCIONADAS MEJOR PERDER. Ylo digo sin el menor resentimiento, si no orgulloso de darme cuenta que los cómic porota que hago son buenísimos ppara mí, me encantan y son lo que quiero hacer.
Como no salí preseleccionado ahora puedo publicar el cómic donde se me cante la concha y por eso lo hago acá. Si no entienden una goma está bien. Como ayuda les puedo recomendar un cuento mío en este blog: "El transmigronauta y el apocalipsis", en la sección Literaturra.
Más adelante les contamos qué buena estuvo la presentación de Vagón en Maldonado. ahora no tengo ganas.








Nota de Talthec: Escribo esto sin permiso de Jorge porque recién leí el post y me de cuenta de que se olvido de aclarar algunas cosas:
1 - No todos los editores uruguayos son unos tranfugas, de hecho conózco varios que no, por ejemplo Roberto Poy de Vagón o Esteban de Evolución.
2 - Jorge no juega rol ni yo tampoco, ¡que mentiroso!Igual el tema es que nos gustan los videojuegos rpg, pero no tenemos vida para jugarlos
3 - ¡Lean el puto cuento, no sean vagos, la puta madre!

domingo, 24 de octubre de 2010

Ahora sí, las fotos de Lacrimosa en las tolderías de Tontovideo Uruguay

¿Me perdonan porque en el post anterior dije que iba a poner las fotos y me olvidé?
Acá tan:







Mi hermosa novia Magelita CON tILO WOLF Y aNNE nURMI





LOs integrantes de Lacrimosa insistieron en sacarse una foto conmigo... ¡Qué pesados!


Ta, ya facebookeé lo suficiente. chau.
ah y además de salir en Vagón, el Seba se olvidó de contarles que:
1) En poco tiempo sale a la venta para todo el Universo mi libro infantil (porque soy infantil al decir de Nacho Calero) "Ataulfo Cazador de brujas".
2) Proximamente en este mismo blog en forma exclusiva: "Mr.Garlick" (también conocido como "Sr. Ajo" o "Herr Knoblauch")de Magelita Jordán.

sábado, 23 de octubre de 2010

Salió Vagón!



Estamos haciendo el baile de los biscochos de la emoción que nos agarró!!!Qué honor salir publicados por El Pasaje!
En Diciembre y habrá una presentación de la revista en el museo Torres Garcia.

Lacrimosa en la aldea uruguaya y otros comentarios de inadaptado social: un extenso estudio sobre la idiosincracia nacional y la filosofía relativista


ADVERTENCIA ESTA MONOGRAFÍA ESTÁ DIVIDIDA EN DOS PARTES INDEPENDIENTES, PUEDE SALTEARSE LA QUE QUIERA O AMBAS.


1 BIOGRAFÍA RECIENTE DE J. "POLLITO" MANCO
¡Cómo andan!
si su respuesta es con los pies, yo les podría contestar que además de tener un pésimo sentido del humor y ni la más mínima noción de como evitar lugares comunes, además de que la respuesta es equívoca e incompleta desde varios puntos de vista (por ej: no sólo se utilizan los músculos de los pies y esta pequeña parte del cuerpo para andar, si no también los centros motores, vasos sanguíneos, etc).
Como verán, luego de que este humilde servidor que algunos conocen como J. "Pollito" Manco hubiese estado ausente de bló, ha vuelto con toda su chispa, humor y humildad para contarles una de las experiancias alucinógenas más grandes de su vida.
antes que nada, como debo rendirle pelistesía a mis fans, de la forma en que me enseñaron lso integrantes de ManoWar, explicareles porque estuve tanto tiempo ausente del bló. la explicación puede ser cualquiera de estas tres o una combinación de varias o de fragmentos de varias de ellas. Pueden empezar a comentar para que así, aquél que acierte se gane un fiat formula uno (de juguete).
Ahí va:
1) Estuve internado en una clínica de rehabilitación a las drogas, me sacaron el ácido y me dieron el crisitianismo.
2)Estuve internado en un psiquiátrico, finalmente me echaron porque no me soportaban más.
3)Me mudé a una hermosa casa con Magela donde me estoy dedicando a cultivar zapallitos, moras, frambuesas, arándanos, tomates amarillos y otras cosas, con el fin de lograr mi utopía de una vida lo más rural posible. Paso mucho tiempo siendo feliz, dibujando, leyendo y tocando música con mi novia y mis amigos y juego mucho con mi perrita circe mimí, entonces no me dan ganas de ir a un cyber a hacer nada para el blog.
4) Mi trabajo es una esclavitud total que no me deja tiempo para el blog.
5) tuve un terrible quebranto de salud que me impedía pensar con claridad, lo cual me imposibilitaría el escribir cosas tan buenas como las que escribo en mi blog.
6) Estuve preso.


El concurso comienza ya, no jodo más porque me quiero ir del cyber.


2 LACRMIOSA EN LAS TOLDERÍAS DE TONTOVIDEO


Muchos meses atrás, al enterarnos de que venía Lacrimosa a Montevideo, después de preguntarnos como a dos personas tan cultas e inteligentes como sus miembros se les ocurrió tal estupidez, salimos corriendo a comprar las entradas en el living preferencial y con meet and greet. Evidentemente, como sabrás, fue causa d emi novia Mage, que es re cholula de la band ay quería sacarse fotos con ellos y todas esas cosas de mujer, que nunca haría un manowarero y true mmetalero como (si alguien els dice que me estab haciando pichí en los pantalones y cantando como una quinceañera es mentira, era un gemelo desconocido que tengo).
Luego de esto y mientras buscaba en la basura que comer por haberme gastado la plata en las entradas, me empecé a fastidiar presuponiendo lo que podría ser la manga de engendros y el ambiente que se crearía en un toque de tal características, ne este país de mierda donde ya me ha tocado ver excelentes bandas con gente bardeando, escupiendo a lso músicos y haciendo que cantan cuando no conocen ni un tema porque no podés sacar a nadie del true norwegian y la mierda que esté de moda en el momento (metalcore creo que es ahora). A imaginar, además de este efecto propio de los toques de, gótico, dark, metal, rock pesado (o lo que mierda sea que es lacrimosa, aunque me parece bastante livianito para meterlo en esa bolsa), el efecto propio que genera lacrimosa con ciertas de sus características como banda; imaginé inmediatamente una sala llena de guachitas y pibitos a lso que no se les notaba la difrencia de género vestidos con ridículos cuadraditos blancos y negros, pelos pintados de verde y fucsia piercings en los labios d ela vagina y cosas así, llevaods por los padres en auto hasta el recital.
Mi ánimo cayó hasta el piso, al suponer que una de las experiencias musicales más deseadas por mí en años, se volvería una especie de tortura más, generada por mis amados hermanos de patria.
Finalmente los meses pasaron y las conclusiones que pude obtener del hecho objetivo (fuera de mis elucubraciones fueron las siguientes:
1) Había bastantes seguidores/as de My Chamical Romance (del nuevo) y de todas las mierdas que les vende la MTV.
2)Había muchos seguidores de Lady Gaga.
3)Había muchos idiotas que habían ido porque escuchan metal y estaban re quemados porque la banda no tenía blasts beats, voces guturales o cosas así, por lo que me preguntaba para que mierda habían ido a ver a Lacrimosa y no a Vomiting Corpses.
4)Había muchos uruguayos.
5)Estaban los cuatro góticos de siempre (sin contar los que integran las bandas que telonearon a Lacrimosa), lo cual demuestra que el gótico/dark/loquesea no existe en este país y que los tarados pintarrajeados que vemos por la calle presumiendo de su estética y con remeras de Lacrimosa (es gótico?), Sisters of mercy y cosas así en realidad vana a bailar a W ni bien cumplen 20 y el padre los pone a trabjar en su oficina.
6)RRRRRRRRR Estuvo muy bien, aunque su propuesta y la banda en sí me parezcan una pedorrez de burgués aburrido (sobre todo sus letras) y sonaron excelente, aparte del show aparte que era su soprano, con su voz sobrenatural casi y su actuación casi teatral en escena. Fixion, por el contrario me parecía mejor como propuesta pero no se escuchó nada del teclado, sonaron mal en general, no se movieropn ni supieron arengar o captar al público si quiera.
7) Lacrimosa hizo un set del que puedo llegar a tener quejas: se concetraron mucho más en un repaso de su carrera (es la intención de la gira schattenspiel) y sobre todo de sus hits comerciales, que de los temas que los hicieron una banda de culto para aquellos que relamente comprenden la profundiad de la banda a nivel musical, letrístico y conceptual. Desde mi punto de vista faltaron unos cuantos temasque realmente me meuven y creo que son los que realmente te muestran lo más emocional y profundo de la banda , "Halt Mich", "Seele in not" o "Warum so tief" entre otros.
8) Pese al punto anterior el show fue excelente, me hice pichí en los pantalones y le tiré una bombacha a Tilo y todo. No tengo palabras con las que describirlo.
9) el público uruguayo es una bosta. Casi nadie conocía otro tema que no fuera "lichtgestalt" o el puto "Copycat" de mierda (en qué pensaban al hacer ese tema?), nadie sabía una letra, los metaleros al primer seisillo de guitarra querían hacer agitar a los demás y moestaban y mongoliqueaban como locos con sus "hey, hey ,hey!" de hermétiqueros de mierda. Una pelirroja del carajo subida a cabllito de un flaco le "cantaba" en la cara practicamente al pobre Tilo, moviendo la boca como si supiera la letra. Qué manga de chupavergas.
10)No me emocioné en lo más mínimo al conocer a la banda. Tuviemos una extensa conversación con el bajista y el batero acerca de lso temas que no tocaron y les dijimos que no tomaran pilsen si no patricia (hay que darles cerveza pilsen a alemanes!)y no sé que más porque a medida que me iba acercando a Tilo tenía que fingir que estaba nervioso y emocionado para que todos los que me veían se lo creyeran.
Nada del otro mundo, los saludé nos tomamos unas fotos y hablé con Tilo sobre "Arlequín enamorado" de Neil Gaiman y no sé que más porque Polito ya me estaba echando, mientras le trataba de explicar que tenía que esperar a mi novia y dos amigos.
Bueno, eso fue el mediocre toque de Lacrimosa, nada del otro mundo. ahora les dejo las fotos con la advertencia de que la cara de detonado que tengo y lo erizado de mi barba y cabellera no tienen nada que ver con que estuviera histérico.
Como tengo ganas también voy a poner las fotos de Mage, Nancy y Toboe aunque ustedes no sepan quién son.
Hasta la próxima! Uruguayos de mierda!

viernes, 15 de octubre de 2010

Cisplatino VS Lobo

Fanart del comic uruguayo Cisplatino realizado para un desafio en el foro AFG.
Cisplatino y Lobo son propiedad de Editorial Apocalipta www.apocalipta.com


lunes, 11 de octubre de 2010

Un pinup de Amy


Bueno, esta es Amy en un pinup q le copié a Andrew Loomis porque mi amigo Jorge P. Manco tiene un libro de él (en si tiene 2 y dentro de poco se los robo) y el sábado fui a la casa de Jorge y estuve leyéndolo y me enamoré de sus pinups.
El dibujo está hecho a lápiz y escaneado en alto contraste. Lo estoy entintando a pluma y muuuuy despacito por miedo a estropearlo.
Pueden ver el comic en el que ella es protagonista (junto con otras 2 nenas) acá : 3 amigas

domingo, 26 de septiembre de 2010

Nos subimos al Vagón!


En octubre sale la primer parte de cuatro entregas de la revista Vagón. La idea es que con una separación de 2 meses entre revista y revista, saldrán 4, que en realidad forman parte de un todo. Se leeran individualmente ya que la primera es conformada integramente por los artistas invitados, entre los que estamos Jorge y quien escribe presentando un trabajo de 3 páginas, y las otras tres son dedicadas cada una a un integrante de EL PASAJE, que son quienes la crearon y formaron parte de ella desde entonces. Espero acompañen nuestra primer publicación en papel en Uruguay y disfruten del resto de los autores, que muchos son unos grosos con experiencia y otros unos bebes como nosotros.
Para quienes no conocen la revista Vagón, aquí les dejo información:

La revista Vagón surge en el año 1991 con un equipo de dibujantes integrado por César Lorenzo, Daniel Pereyra, Renzo Vayra, Horacio Cassinelli y Roberto Poy. Llegaron a salir cinco números en poco menos de dos años y desfilaron en sus 400 páginas autores como Leonel Coló, Marcelo Petitó, Pablo y Daniel Turcatti, Willi Tarzano, Daniel González, el Niño Rodríguez, Elbio Gandolfo, Mario Levrero, Leo Maslíah y Ricardo Henry. De esa época también son los salones del humor y la historieta organizados por el equipo editor y los viajes a Santa Fe, Córdoba y Rosario en intercambios profesionales y amistosos. Luego de toda esa efervescencia el staff se desarmó dando paso a una nueva etapa de experimentación que desemboca en la creación del grupo "El Pasaje" formado por Vayra, Pereyra y Poy, que realizan una exposición "Manifiesto" sentando sus bases estéticas y varias publicaciones autoconclusivas como "Guacamole", "Egon Schielle desconexión" y "Jack the ripper". Luego transcurren años de investigación sin mostrar nada, formación en Bellas Artes y el exterior. Vayra se dedica al grabado y recibe una beca para Alemania, Poy experimenta con el gran formato y la pintura, publica poesía y un libro de ilustraciones (Inventario, diario de un viaje). Surgen trabajos como la adaptación de Quiroga para "Historietas.uy" (Vayra) y el álbum "Noches Blancas" con guión de Matías Castro (Poy), mientras Pereyra se vuelca hacia el diseño gráfico y la ilustración donde gana varios premios nacionales.

Durante el 2006 "El Pasaje" se vuelve a reunir para resucitar la revista Vagón que lleva un largo proceso de gestación pues coincide con el trabajo para el exterior o el lanzamiento de álbumes de historietas (segundo tomo de Juan el Zorro y M'hijo el deudor de Vayra y Tatic 15 de Poy).
Luego publican 2 tomos más de Vagón ganando los fondos concursables del MEC. Y a fines de este año se verán nuevas noticias en los quioscos.


Un pequeñísimo pequeñísimo fragmento solo para dejarlos con las ganas...

Kaize - The last Sword Dancer + Allal Xul- Regere Uni Sanguis.

Este dibujo fué un intercambio que hice con un músico canadience. yo le hice mi versión de su personaje Kaize, del que escribe una historia desde 1989, y él me compuso una interpretación muscal para Ellerhian, más particularmente para mi personaje Allal-xul. Le pase una reseña de la historia de Ellerhian y sus personajes y el eligió lo que más le gustó e inspiró.



Y aquí les dejo el link al tema para que puedan escucharlo y descargarlo si les gusta: http://www.furaffinity.net/view/4500612

domingo, 19 de septiembre de 2010

Abbadon enojado yendo pal laburo

Está sin terminar pero quiero compartirlo y de paso que vean el proceso. Esta hecho enteramente en gimp sobre un dibujo a lapiz. El encuadre va a cambiar un poco cuando esté terminado.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Murio Tinelli


Espero que pronto vuelvamos a tener una vida y a mantener más activo este blog. Por ahora les dejo este link a la entrada de Los Muertevideanos con una gran falsa noticia.
LOS MUERTEVIDEANOS: Murio Tinelli

iMÁGEN EXTRAIDA DE: http://desayunoenamerica.blogspot.com/2010/10/unas-buenas-caricaturas.html

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Mario

 
Retrato De un fontanero italiano, que dicen por ahi, tiene la extraña costumbre de introducirse por las malolientes cañerias. Él afirma que de esa manera viaja al mundo de los hongos y no se que otros delirios de drogadicto.
Esta impresionante obra pertenece al destacado dibujante del Arte contemporaneo Agustin bonilla, y se valua en U$5000.000.000.000.000.000.000.0001.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Babalonia



Imagen: "Henrietta Moraes" de Francis Bacon.


Las habitaciones estaban forradas con papel de cobre, por lo cual fuese cual fuese la fuente de luz dentro de ellas, todo tenía una molesta y mediocre luminosidad amarillenta brillosa. Era desagradable y estresante. Me hacía sentir aún más la decadencia algo fastuosa del lugar y me hacía pensar en orín y ratas.
Verónika ni si quiera habló conmigo. En Babalonia todas eran así, o mejor dicho, todos éramos así, ya que los de afuera al entrar, asumíamos los mismos códigos. Como nunca se podía estar seguro del idioma que hablaba el otro, sólo se mostraba el dinero y señoras mal pintarrajedas nos llevaban por pasillos mal iluminados hasta seres complacientes a los que no había que convencer o persuadir.
Verónika era quien me convendría para lo que estaba buscando, según dijo la sacerdotisa. Me había mostrado una figurita de ella y también me había gustado físicamente, sin embargo, dudo que la señora hubiese entendido a lo que me refería con hablar. De seguro creyó comprender que quería que me dijeran una frase de un poema de memoria para excitarme durante la cópula o algo así. Algo como que con gemidos gatunos y al compás de mis movimientos pélvicos me dijeran al oído “...And the raven never flitting now is sitting on the palid bust of Palas...”.
Subí una escalera y finalmente llegué a una caja de madera, donde -con la puerta entreabierta- ella me esperaba. Hasta el momento de nuestra separación, yo creí que no pude ver realmente cómo era. En vez de ver su cara o su cuerpo, veía los de todas las anteriores.


Antes, durante años, copulé desesperada y ansiosamente con cuerpos que creí que amaba y pasaba horas sin que una gota de líquido azul saliera de mí. Menos aún el blanco. Finalmente conocí a una mujer que estaba loca como una semilla. Ella me arrancó mi primer orgasmo (luego de tantas cópulas), que fue como un regalo de cumpleaños vacío y yo supe que sólo había salido lo blanco. Luego su locura comenzó a germinar y la arrancaron de mí. Se llevó los pelos de sobre mi frente y mis sienes y un poco de mi salud y mi cordura; me hizo morir socialmente y también huir de la policía. Y yo seguía sin saber cómo lograr la eyaculación azul de la que me habían hablado. Y tiempo después, había ido a buscar a Babalonia, donde todos decían encontrar lo que querían y no podía ver la cara de Verónika, porque una y otra vez, su cara era la de Leticia y un segundo después la de Lorena y un segundo después la de Única y al instante la de Circe.
Luego de explicarme las condiciones del rito, yo esperé que me diera unos segundos para hablar. Lo hizo, pero mientras se desvestía, al tiempo que mis manos la imitaban mecánicamente y simultáneamente, mis ojos las miraban hacerlo impotentes. Le pregunté su edad, el por qué, qué sentía ella durante el rito y a todo me contestó como si le preguntara por el color de la nieve que entraba por la ventana, respondiéndome cosas simples y evidentes, que no aportaban nada.
Verónika, pequeña y bajita, con una cara que no se definía entre simpática o estúpida y un cuerpo sensual, me arrancó un orgasmo de placer, que me hizo salir de dentro de ella vacío, con una conciencia similar a un desmayo. Mientras desfallecía a sus espaldas, sólo alertado por su queja en voz bajísima como un maullido, me di cuenta de que casi le estaba comiendo la oreja:
-Me estás lastimando. –dijo casi con timidez. Entonces, como pude, la solté y caí por algún lado, lleno de sangre en los dientes. Cuando quise recordar ella estaba sacándome la bolsa con mi semen y guardándosela, mientras me limpiaba con un papel para que no chorreara sábanas, que de no estar inmaculadamente blancas perderían su pureza y debían ser quemadas y veladas con siete días de ayuno.
Ella seguía sonriendo como siempre y yo desconcertado quería ver el color de mi eyaculación.
-¡Dámela, dámela! –exigí casi desesperado y adelantando una mano hacia donde creí estaba mi semen.
Pero Verónika ni si quiera me contestó. Sólo me preguntó al rato si quería continuar pues todavía estábamos dentro del horario sagrado. Yo entonces le dije que no, mientras ella se volvía cada vez menos interactiva. Le pregunté si el semen había sido blanco, blanco otra vez.
Ella, con simpleza y con la misma nada que tenía ante todo, me contestó:
-No, fue rojo.
Yo, cortado, quise pedirle explicaciones o aunque sea que me dejara verlo para creerle, pero no pude.
Ni bien terminó de decir “rojo”, vi como caía.
Me tiré sobre ella y no comprendí, por lo que intenté moverla. Sus brazos me parecieron demasiado manipulables para ser de persona, entonces, cuando miré su cara, vi sus ojos esquemáticos, su pelo artificial y la blancura polvosa de la tiza y me di cuenta que cumplida su misión, se había transformado o regresado a su estado natural de muñeca.


Los primeros minutos estaba asustadísimo para llegar a intentar algo. Me quedé estupefacto mirándola y ahora que lo recuerdo mejor, me doy cuenta que en realidad no estaba tan asustado, ya que de hecho comencé a mirarla y a recordar algo así como que de prepúber me había enamorado de una muñeca de mi hermana. Realmente no recuerdo mucho los momentos que siguieron a la transformación de Verónika hasta que sonó el gong. El mismo avisaba que faltaban tres minutos para el fin del tiempo sagrado. Al escucharlo, empecé a sudar, sin saber cómo encararía o miraría a la sacerdotisa al salir a pagar, momento durante el cual entrarían al cuarto, viendo que Verónika no salía y la descubrirían hecha una muñeca de tiza. Seguramente, sin preguntarme, decidirían que la culpa había sido mía (quizás por morderle la oreja o de seguro por hacerle preguntas) y sería asesinado implacablemente por las uñas afiladas y los látigos de cuero de una horda de de prostitutas frías e inmisericordes. Sin embargo ¿qué derecho tenían a hacerlo? Yo había alquilado a Verónika y no debía responsabilizarme de lo ocurrido durante el tiempo de mi usufructuo de ella más que con el oro que pagaría, incluso cubriendo de esta manera los gastos por daños o reparaciones. Miré el reloj de arena y faltaban muy pocos granos, más o menos un minuto, ya que había estado como dos para pensar lo anteriormente expresado. Me había resuelto a salir y decir que Verónika se había transformado en una muñeca, pero ni bien tensé un músculo para levantarme de la cama, nuevamente, un sudor frío fue parido en la raíz de mi cabello y arrojado por el precipicio de mi frente, mientras en mi cerebro se enseñoreaba la idea de que ellas no necesitaban motivos para matar, además de que en este caso los tenían, por lo cual no iban a razonar conmigo. Quise interponer el recurso de que pagaría, pero mi mente me insistió en que estaba encerrado allí, a merced de ellas, bajo su ley, la ley de Babalonia.
El último grano de arena hizo que el peso del reloj accionara el martillo que dio contra el segundo gong, esta vez mucho más agudo y prolongado. Luego, silencio.
En mi incertidumbre, aún sin haber decidido efectivamente qué hacer, comencé a vestirme de nuevo. Desesperado, miré todos los rincones de la habitación esperando ver un hueco o rendija dónde esconderme. Sabía que en Babalonia cada pieza tenía una especie de agujero tapado por dónde se tiraban los desperdicios orgánicos hacia hediondos depósitos debajo de la ciudad, que volvían a dar con la superficie cerca de los pantanos, dónde los gases se liberaban inocuamente; pero ni si quiera encontré una rejilla de ventilación o una miserable esclusa.
- Verónika…
Escuché llamar a la sacerdotisa del otro lado.
El tiempo era tan tenso que se me estiraba como un chicle, sin embargo, para los demás corría más rápido y si yo no actuaba conforme el ritmo externo, perdería. Como teniendo una iluminación miré el reloj y lo di vuelta. Sonó el gong inicial de vuelta y la sacerdotisa del otro lado alejó su taconeo por el pasillo, suponiendo que había requerido un tiempo sagrado más y que lo pagaría.
- Vení a jugar acá… -oí maullar a Verónika a mis espaldas.
Me di vuelta y la miré, pero ella ya me estaba bajando el pantalón, estirando sus brazos desde la cama.
- Esperá, esperá -le dije-, quiero hablar.
-Sí Adonis, hablá que yo escuchog –dijo terminando de sacar mi pene y metiéndoselo en la boca al instante.
- ¿Dónde tirás las cosas?
Verónika tenía mi pene entero aún flacido dentro de su boca y se movía adelante y atrás onduleando la lengua como una serpiente sin parar, pero no me contestaba. Repetí la pregunta y ella me miró brillosa e indiferentemente, tomándome de la cintura y metiendo más adentro aún de su boca mi pene que empezaba a pararse sin que yo pudiera evitarlo.
Sin preguntar, se lo saqué de entre los labios y obsesionado, comencé a revisar la habitación. No encontraba nada, sentí que Verónika habló, pero yo no encontraba el bendito agujero y era lo único que me importaba en ese momento.
- ¿Dónde está el agujero?
- ¿Cuál de los tres querés? - dijo Verónika riendo, sin entender que yo hablaba de otra cosa.
En ese momento, abrí la puerta de un armario hábilmente disimulado en la pared, que igual se delataba por un pomo con forma de hipocampo. Dentro, aunque estaba oscuro, vi que había algo como un pasadizo. Ya me aprontaba para entrar a husmear un poco, cuando los brazos de la puta me envolvían como una víbora de seda , mientras su lengua resbalaba por mi oreja haciéndome parar insoportablemente el miembro, que ella frotaba suavemente con la manita hecha un anillo de constrictor.
No tenía cómo desembarazarme de ella, ni del reloj, sin embargo, podía usar ambos para entrar al pasadizo.
Arrastrándome con Verónika prendida a mi pene como una sanguijuela, fui hasta el reloj y sacando de mi pantalón el puñal ritual, corté los hilos metálicos que sostenían el reloj al mecanismo de pesas que hacía sonar los gongs, así podría demorarme allí todo lo que quisiera. Quedaba ahora develado el mecanismo de la transformación de Verónika: cuando la arena se terminaba ella se transformaba en muñeca, sólo hacía falta dar vuelta el reloj nuevamente.
- Vamos –ordené, alejándola de mi pene, tomándola de la mano y comenzando a caminar hacia el pasadizo.
- ¡Pero quiero la lechita calentita! –dijo mirándome con cara de niña a punto de llorar. Yo sentí pena por un momento, pero debía dominar la situación.
- Te la doy después de que descanse, si no no va a estar tan rica. –argumenté, pensando en que de hecho ella ni si quiera la saborearía y que decía eso sólo por compromiso con el cliente- mientras, quiero que me acompañes acá adentro.
- Bueno ¿Pero me prometés que después me das la lechita calentita?
-Sí, cuando empiece el próximo tiempo sagrado.
-Bueno, entonces sí. –dijo ella, sonriendo con dulzura, mientras entrábamos en el pasadizo.


Dentro estaba realmente oscuro, tanto que caminamos varios minutos sin ver nada. Tantos minutos, que cuando comenzó a estar iluminado por no sabría decir que fuente de luz, vi que la arena había dejado de caer ya. Me di vuelta y miré a Verónika, que si bien me miró con una expresión vacía, era una mujer y no una muñeca.
Mi error era evidente: la vez anterior ella se había transformado en muñeca antes de que la arena terminara de caer, por lo cual, era muy probable que si bien el mecanismo de “destransformación” se activaba dando vuelta el reloj, el de transformación no tenía nada que ver con éste. Aunque siempre quedaba la posibilidad de que las mutaciones de Verónika si respondieran a el funcionamiento del reloj, pero algo se hubiese desajustado en el mecanismo entre ambos objetos y el tiempo de cambio en Verónika fuera distinto al del reloj, que demorara menos en ciertas oportunidades y más en otras.
El tema de que ella se volviera muñeca nuevamente no me perturbaba demasiado, ya que de hecho el sonar del gong dependía de que yo uniera el reloj a su mecanismo original, dejándome así el tiempo necesario para refaccionarla antes de tener que encarar a la sacerdotisa. Por otro lado, era muy probable que si Verónika se convertía en muñeca en función al funcionamiento del reloj de arena que marcaba el tiempo sagrado en su pieza, no fuera la primera vez que un cliente abandonara a la muñeca en vez de a la mujer, por lo que ni la sacerdotisa ni las demás hetairas tomarían represalias por el hecho. En ese momento, también me percaté de que inicialmente quería encontrar el agujero (ahora túnel) de los desperdicios para huir de mi responsabilidad con respecto a la transformación de Verónika, pero que ahora eso ya no me importaba. Me pregunté para qué había entrado ahí teniendo solucionado el dilema de la prostituta hecha juguete y qué era eso que evidentemente no era un agujero para desperdicios.
Continuamos caminando por el pasadizo de paredes curvas, ahora iluminado y monótono, por varios minutos más. Miré –ahora nervioso- a Verónika y con total desparpajo, ella seguía mostrando su cara y su cuerpo de hermosa mujer desnuda.
- ¿Qué es este pasadizo? ¿Es el pasadizo de los desperdicios? –le pregunté, teniendo varias preguntas en mi cabeza, pero sin saber cual formular primero.
- No sé –me contestó Verónika con un tono sumamente sincero.
- ¿Y por qué no te volviste a transformar en muñeca?
- ¿Qué? –me preguntó ahora ella a mí, con una detestable cara de sorna y haciéndome sentir un idiota- ¿En muñeca? Yo no me transformo en muñeca.
- Sí, hoy antes de que terminara el primer tiempo sagrado te convertiste en una muñeca de tiza y ahora hace rato que terminó el segundo y no lo volviste a hacer.
Ella se rió descaradamente de mí.
- ¡Sí! –dije ahora poniéndome violento- ¡Idiota! ¡Fui yo el que te volvía convertir en mujer dando vuelta el reloj!
Estaba furioso. Verónika lo había hecho y bien, me había hecho sentir hombre de vuelta, pero ahora, al reírse de mí me hacia recordar mis problemas anteriores, mi avanzada calvicie y mi presunta estupidez en la situación.
Cuando la insulté, ella sin dejar de reir, cambió la expresión a una mucho más dura y me contestó con un tono sumamente áspero:
- Eso no pasó que yo recuerde. –y miró con rudeza la mano que yo ya estaba levantando para pegarle.
Recordé entonces que el tiempo sagrado había terminado y vi con miedo las largas y afiladas uñas de Verónika. De inmediato, di vuelta el reloj y ella con cara de nenita pervertida me dijo ceceando, mientras se sonrojaba:
- ¿Ahora sí me vas a dar mi lechita?
- ¡No! –grité ahora firmemente- lo que quiero primero es que me digas lo que sabés. Qué es este pasadizo y adónde tiran los desperdicios. ¿Es acá? –y entonces me di cuenta de por qué, inconscientemente había entrado ahí- ¿Dónde está mi eyaculación roja?
- No sé, no sé. Eso son cosas que sólo sabe la sacerdotisa. –dijo con simpleza- ¿Ahora me vas a dar la lechita?
La cuestión de la lechita estaba comenzando a hartarme. Sin embargo, en ese momento comprendí que la única forma de ver la eyaculación roja era mantener relaciones con ella fuera de las habitaciones de papel de cobre, ya que en éstas, estaba prohibido derramar el semen, por lo cual, las pupilas siempre nos obligaban a usar bolsas que recibían nuestra emanación. Sin darme cuenta, estaba desperdiciando hace rato la posibilidad, ya que por algún oscuro motivo, estaba seguro que el camino hacia la eyaculación azul estaba en esa extraña eyaculación roja, de la que ningún libro hablaba y sin embargo Verónika sí.
- Bueno, te la voy a dar, pero no te la tomes, quedátela en la boca y dejame verla y quedarme con un poco, después te la dejo tomar. –le dije ahora entusiasmado con la perspectiva.
-¿Tibiecita? –dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
-Sí, tibiecita.
Ella se arrodilló y comenzó a engullirme el pene de tal forma que aún más que en mi anterior coito con ella, casi olvidé por completo mis afanes alquímicos y comencé a sentir una pasión animal por el placer sexual que me brindaba, e hipnotizado me entregué casi inconscientemente a las maravillosas sensaciones que su húmeda cavidad bucal, labios y lengua desataban en todo mi cuerpo, estremeciendo hasta mi columna vertebral.
El proceso era un crescendo descomunal, en que a cada segundo, a cada movimiento inconcebible (a su vez hacia delante y atrás, pero también circular y ondeado) de Verónika, el placer y el ensimismamiento crecía diez veces más que en el segundo anterior, pero al segundo siguiente crecía veintiocho veces más y al otro cuarenta y dos. La conciencia del lugar se me borraba y mientras sentía el placer y bienestar más grande que alguna vez sintiera en mi cuerpo, a la vez sentía que mi cuerpo no estaba, sólo sus sensaciones. Me acercaba a un orgasmo descomunal, y casi eterno en esa sucesión de segundos en que el placer los hacía durar años, cuando abruptamente, un dolor en mi pene inflamado como una cobra a punto de escupir veneno me despertó como un golpe contra un árbol en pleno vuelo. Abrí los ojos y vi a Verónika con la cara parcialmente cubierta como de manchones de cal descascarándose. Con rapidez, entendiendo el antitético raspado como de una piedra sobre mi glande hinchado de placer, logré quitar mi miembro de su boca, un instante antes de lograr la eyaculación –que quedó así cortada- y de que ella se convirtiera nuevamente en una muñeca de tiza.


Quise racionalizar la situación como siempre, sin embargo no podía pensar. La frustrante desesperación que me embargaba por no haber podido alcanzar el clímax presumiblemente celestial que Verónika me estaba brindando, me llenaba de una sensación similar a la que debe sentir alguien a punto de morir cuando recién a comenzado a disfrutar la vida. La sacudí, pero siguió hecha una muñeca. Intenté ver si presionando por algún lado podía abrir algún mecanismo que ensanchara su boca de tiza y descubriera algún receptáculo de látex o similar para poder terminar lo empezado, pero no. Y aún así, no habría sido lo mismo. Tomé el reloj que había dejado ahí a un costado y lo di vuelta, pero Verónika seguía siendo una muñeca y ahora, casi con ganas de estrellarla contra la pared y deshacerla en un montón de polvo, me preguntaba el por qué, por qué se había vuelta una muñeca de nuevo.
No pude preguntármelo demasiado. Primero vi las sombras muy estiradas acercándose a lo lejos y luego escuché la voz de la sacerdotisa, dirigiéndose a lo que presumía un grupo de cinco o seis hetairas:
- ¡Mientras Verónika sea restablecida íntegra no importa lo que tengan que hacer para quitársela, despedácenlo con los dientes si quieren, pero eso sí, dejenme que yo le arranque la sucia verga atrofiada!
El pasadizo -que cada vez tenía más la forma de un túnel sin fin-, de seguro daba vueltas, tenía curvas o recodos bastante pronunciados que yo no había notado al transitarlos, ya que la sombra de la sacerdotisa y su grupo me venía como si los hubiera, mientras que ellas no podían verme, como si alguna pared sólida se los impidiera.
Paralizado, me di cuenta que ya desde que entrara en el cuarto de Verónika, varias veces había perdido casi totalmente la conciencia de mis actos, como si mi ser y mi destino estuvieran a merced de algo azaroso y caótico dentro o fuera de mi, pero de cualquiera de las dos maneras ingobernable, echando por tierra el uso íntegro de mi voluntad o inteligencia. Más de una vez ya me había encontrado haciendo cosas sin una motivación demasiado clara o perdiendo de vista mis objetivos al atravesárseme cualquier cosa por delante, aunque asombrosamente, a veces parecía que de esta forma y a tropezones, me acercaba más a mis metas originales que por el camino recto. (Aunque era evidente, que también así me acercaba a otras metas inconscientes o insospechadas, que quizás no me fueran gratas o saludables, como ser atrapado por la sacerdotisa, la cual presumía que yo le había robado a Verónika). No obstante, no me quedaba claro si yo siempre había sido así y recién hoy lo había notado, perdido como estaba siempre en el reino de la cavilación abstracta y la elucubración, del desvarío y la meditación, siendo así que mis devitaciones no me dejaban ver que yo hacia cuadrar la realidad según mis ideas sobre ella, en vez de verla como era en sí misma, lo cual de seguro era imposible, por más que me hubieran enseñado que no. Pero tampoco me quedaba del todo claro, si en realidad esto no me pasaba solamente desde que había metido el primer pie con que pisé Babalonia (no sé si el derecho o el izquierdo), si esta no sería otra de las reglas que sólo existían allí, dentro del recinto de Babalonia, donde las reglas del cosmos parecían cambiar.
Cuando terminé de preguntarme esto, vi que nuevamente el tiempo exterior me había ganado y que en uno de mis instantes, los demás habían tenido los suficientes para llegar a mí. La sacerdotisa y –efectivamente- cinco hetairas mostrando senos furiosos desde sus túnicas abiertas estaban a unos dos metros de mí.
- ¡Si Verónika ya no sirve no lo maten, primero hay que torturarlo! –gritó la sacerdotisa, mientras gruñendo, las prostitutas corrían hacia mí.
No sé por qué, pero no huí sin antes agarrar a la pesada Verónika de tiza entre los dos brazos, comenzando a correr con una velocidad que sólo la adrenalina me podría haber prodigado. No obstante, mis primeros metros casi terminan en caída, ya que tenía el pantalón bajado pero las pantorrillas y ni reparé en que estaba corriendo como un pingüino, mientras mis perseguidoras lo hacían como tigras cazando. De una pataleta, dejé atrás mis pantalones y mi calzoncillo, pero con ellos también perdí mi daga ritual, todo el oro que llevaba y una bolsa con polvos de metales sin usar.
Correr con Verónika a cuestas era muy difícil, por lo cual era inminente que en muy poco tiempo, alguna de ellas me iba a alcanzar. Sabía que dentro de Babalonia lo que iba a hacer estaba prohibido y castigado, pero ya era un prófugo, así que sin remordimientos, lancé el nombre secreto necesario. Cuando la piedra me respondió, le ordené que se agrupara en muro tras de mí. La piedra lo hizo al instante, cerrando el túnel para el paso de mis perseguidoras, aunque de hecho, creo que al reacomodarse en el espacio, la roca atravesó el cuerpo de una de ellas, ya que creí ver algo como unos bucles asomando de la cara del muro tras de mi.
Fatigado por el conjuro y desesperado, paré a descansar un segundo, pero ahora sí con la conciencia de no extenderlo demasiado. Dejé a Verónika en el suelo, pensando que ya sin el reloj no podría controlar más sus mutaciones, si es que éste de algo servía para hacerlo.
Pronto, recobré el aliento y cargándola sin saber por qué, seguí caminando lo más rápido que pude. Unos metros después, pude ver una luz muy fuerte y a unos metros más aún, me encontré con una salida que daba al exterior.


Estaba fuera del templo, en medio de la plaza de Babalonia. El mercado estaba lleno de gente. De hecho era tanto el gentío que yo salí con Verónica debajo del brazo por un agujero en la fuente de la plaza y nadie lo notó. Sin embargo, estaba consciente de que de un momento a otro, la sacerdotisa me estaría persiguiendo por toda la ciudad y que perderme entre la multitud quizás no fuera tan efectivo como creía, sobre todo por que no entendía como se habían alertado de mi crimen, ni con que poderes mágicos me estaba enfrentando.
Tratando de pensar una estrategia, comencé a caminar entre los puestos. Habían putarracas ancianas vendiendo tortas hechas con levadura de vagina, atracciones en tablados con adolescentes morenas y aceitadas haciendo la danza del vientre y retablos donde títeres de madera celebraban orgías, puestos de lencería erótica y compradores que probaban los látigos de siete colas en la esclava del vendedor. Caminando apresuradamente, luego de pasar por la jaula donde se exhibía un hermafrodita, como llamado por un imán, miré detrás de una montonera de hombres comprando cuernos de rinoceronte y vi como la sacerdotisa y cuatro de sus siervas, recorrían el mercado mirando para todos lados.
Apretando el paso para que no me vieran, me perdí en una multitud en la dirección contraria y luego me metí por una calle paralela a la del mercado, que estaba medio vacía, donde comencé a correr rápido, mirando siempre a las paralelas por las esquinas. Cada vez estaba más cerca de la puerta de Babalonia, la veía de lejos, pero aunque sea la veía, una vez fuera de ahí, sería mucho más fácil perderme para siempre de la sacerdotisa y de sus leyes.
No obstante, a lo lejos, del balcón de una casa vi asomarse un rostro oscuro pitando una pipa de ganja y adiviné en su torva faz para quién trabajaba y qué sabía. Con algo más de una cuadra de ventaja, corrí hacia la calle del mercado, mientras el otro corría escaleras abajo. Me metí en la montonera pechando gente a diestra y siniestra. Me gané una golpiza que poco me alcanzo de un hombre al que dejé girando sobre si mismo en la cola frente a una madre que vendía a sus hijas trillizas. Pero me había alejado ya bastante. Frenando el paso, entendí que corriendo llamaría aún más la atención y que de hecho, quizás se corriera rápido el dato de que un hombre sin pantalones y con una bebota de tiza con un precioso vestidito estampado con rosas estaba prófugo del templo, sin pagar y raptando a una pupila.
Pero no fue necesario que me preocupara por que el dato se corriera. La gente, comenzó a gritar desaforadamente, cuando (como ocurría siempre que había un prófugo en Babalonia) de las fuentes empezó a llover sobre las calles un mar de baba viscosa que hacía patinar a todo el que lo pisara, haciendo que correr o si quiera caminar fuera imposible sin quedar tendido de espaldas en el suelo.
Ya no me faltaba nada. La baba se extendía con sus tentáculos cada vez más cerca de mis pies, cuando vi a la sacerdotisa, sus pupilas y el fumador de ganja a la altura de las carpas del templo de Freyja.
Sin calcular el daño, pronuncié un nombre secreto. Era muy difícil que tuviera éxito, ya que luego de haber gastado energía mágica en relaciones carnales, había conjurado la piedra y ahora aspiraba a servirme no de un elemento, si no de ánimas. Sin embargo, poniendo toda mi fuerza en ello, pronuncié el nombre secreto de nuevo y pronto, sentí el griterío en el cielo. Unos cuatrocientos mil gorriones descendieron sobre mi como una sola mano. Al instante, me vi trasportado por le cielo, observando literalmente a vuelo de pájaro alejarse las murallas de Babalonia -ruego al Arquitecto que-, para siempre.


En unos minutos, fui depositado por los gorriones junto a un lago, en un frondoso bosque fuera de Babalonia. Cuando vi al maestre, comprobé lo que supuse al ver que los gorriones me llevaban a un lugar específico sin que se los pidiera.
- Deberías haberte dado cuenta que tu poder no alanzaba para tanto.
-Gracias por salvarme , maestro. –dije como única respuesta, inclinando mi cabeza.
Era imposible ver su rostro, pero por la falta de inflexiones en su voz, uno imaginaba que éste nunca cambiaba.
- ¿Qué haz averiguado sobre la eyaculación azul?
Avergonzado contesté:
-Nada… Todavía nada.
El maestro calló unos minutos. Quizás mis grandes proezas, mi rápido progresar de los primeros años y mi precoz llegada a un grado alto lo habían hecho depositar esperanzas en mi, que yo había tirado por tierra.
- No me arrepiento de rescatarte, pero sí de que todo esto halla sido por una mujer… -dijo señalando a la muñeca- y de que hayas quedado fuera. Vuelve al mundo de los fenómenos y ya no practiques la magia o serás anulado.
El maestre calló, pero esperó sin embargo mis últimas palabras y mientras las lágrimas me arrasaban los ojos, las pronuncié:
- Sólo dos preguntas maestre…
- Realízalas.
- La primera es: ¿Cómo se controlan las mutaciones de… algo como ella?
El maestro asintió con la cabeza, como ordenando que continuara.
- Y la segunda es: ¿usted conoce el secreto de la eyaculación azul?
El maestro hizo un silencio antes de contestar, como siempre.
- A la primera pregunta, debo contestarte que de seguro quien la convierte en muñeca eres tú.
Sentí algo como dolor ante esa respuesta, pero pronto arremetió con la segunda.
- Y en cuanto a la eyaculación azul… Eso sólo lo sabe la sacerdotisa. –sentenció y luego convirtiéndose en una avispa, se alejó volando.


Me quedé sentado junto al río, pensando en sus respuestas, cuando sentí a Verónika respirando detrás de mí.
Su cara había cambiado sin embargo, no era la misma de muñeca ni de dentro del templo, ahora podía ver el rostro de Verónika, el de antes y el de ahora y sabía que cualquiera de los dos era el de ella.
La miré casi llorando y sintiendo que mi pene volvía a la vida, le pedí que fuera mía otra vez.
- Dame oro. –dijo.
- Ya no tengo. Lo tenía en el pantalón y me prohibieron crear más.
- Entonces no. –contestó con simpleza- No me gustás.
Indignado, le dije:
-Pero me pertenecés, te liberé de la sacerdotisa. Si no me pertenecés por papeles, aunque sea por gratitud deberías reconocer que me debes tu vida… ¡Y tu libertad!
-¿Qué? –contestó y empezó a reírse como antes, en el túnel- ¿Libertad de qué? Yo soy libre. Y ahora quiero volver al templo. Si vas allá y pagás oro, puedo dejarte tomar la rosa de mi ano. –sentenció, mirándome desafiante.
Luego se levantó y partió, riendose con una malicia infantil y madura a la vez, mientras decía para sí “Verónika decide vivir, jajaja!”, haciéndome sentir aún más estúpido y pelado. Furioso, pensé en comvertirla en muñeca de tiza y pulverizarla contra el piso, pero recordé que si lo hacía, el maestre me anularía de inmediato y mi alma quedaría dormida por la eternidad, que era peor que vivir sin poderes y sin ella.
La vi alejarse para siempre, enseñándome sus espaldas, su pelo violeta y ondulante, sus firmes nalgas que nunca se abrirían a mi pene, balanceadas de un lado a otro por sus caderas y piernas como trompas de elefante. La vi alejándose, llevándose con ella la suave entrepierna que ya no penetraría jamás, la boca que nunca más sentiría sobre mi pene y mi cuerpo, la sonrisa y la mirada que jamás volvería a ver brillar con una simpleza incomprensible. La vi alejarse, hasta convertirse en un punto invisible en la nada, sin poder resignarme a pederla, sabiendo que hubiera dado todo, toda mi vida interior, por ser un granjero estúpido durmiendo cada noche junto a ella en una cama de paja en un establo.
En ese instante, comprendí que nunca sería, ni había sido, ni podía ser mía, ni de nadie y la vanidad de mis poderes y mi vida de ilusión hasta ese momento. Toda mi falsa sabiduría, sin embargo, me llevó en ese momento a abrir mis ojos como nunca, sabiendo que aunque ya estaba fuera, había llegado más lejos que el maestre y su perpetuidad de orgasmos blancos; que en el templo había logrado el orgasmo rojo y ahora, había acabado de comprender el orgasmo azul.

martes, 3 de agosto de 2010

LA ÚLTIMA VEZ



El día que menos hubiese esperado algo así, cuando ya ese fantasma siempre presente parecía haberse difuminado un poco de su mente, justo ese día; sonó el timbre. Al abrir la puerta, se encontró con uno disfrazado de cadete de florería –quizás fuese un cadete real, esto nunca lo podría saber-. Una gorra de visera le impidió verle la cara. Se quedó con un ramo de rosas amarillas en la mano y una tarjeta que decía: “Te diré todo en la estación, junto a estas flores”.
De inmediato, angustiado, salió con lo puesto y una gorra encasquetada hasta los ojos él también, dejando a su mujer y su hijo durmiendo. Tomó un taxi con ansiedad. Era como recordar los códigos de viejas citas románticas. La estación a la que fue por primera vez en el 76 y otra vez, en el ochenta. Iba como hipnotizado por una serpiente hacia ella, preguntándose cuántos pasos intermedios y desesperantes, cuántas pruebas que superar para llegar al objetivo habría esta vez.
Si bien sabía que por más que lo aparentara, esta vez no había entendido el mensaje del todo, por lo menos fue fácil de entrada comprender hacia donde ir. Al llegar a la antigua estación, herrumbrosa, derruida y ocupada por gente sin hogar hace años, encontró un muro con un mamarrachiento graffiti. Eran unas rosas mal dibujadas y amarillas, debajo de las que se leía en rojo “Rosi te amo x 100pre H.J.” Al lado del mismo, en un agujero de la pared de bloque, embutido con fuerza y enrollado como un pergamino sagrado, había un papel escrito por computadora que seguía con el estúpido jueguito de pistas : “En donde fue nuestra primera vez, encontrarás el instrumento y el objeto del amor”.
Un poco más tenso, pero con la costumbre que le había dado la experiencia de tantos años, partió caminando al lugar indicado. Refunfuñaba entre dientes, pensando en que le esperaría ahora.
Era muy extraño que las pistas hubieran sido tan simples. En otras oportunidades, las mismas lo habían hecho ir a diez lugares equivocados antes de dar con el real, a no dormir, a llorar, a deprimirse, a sudar y enfermarse de los nervios tratando de desentrañarlas y sabiendo, que -como le habían estipulado en su primera vez-, el plazo máximo para resolver el trabajo era de cinco días.
Una vez, le habían escrito “Si te quedas mucho, te sacan en cuatro tablas, mientras estás, en algún momento vas o te llevan a donde no se debe comer.” El cuarto día, comprendió que debía ir al cuarto de baño de un hospital, o sanatorio, no sabía cuál. Lo había despistado que el creador de la pista hubiese alterado el orden de los factores en “donde se come no se caga”. Finalmente, luego de correr por toda la capital, pensando que no le daría el tiempo para buscar en el interior, encontró un graffiti en una cisterna del Clínicas que decía: “Ahora no estoy acá, pero todos los días duermo al lado tuyo. Antes cuento ovejitas negras, mi propio pelo.”
Exactamente a la noche del quinto día, unos minutos antes de cumplirse el plazo, supo que debía deslizarse por la ventana al cuarto de su propia vecina de apartamento; una alegre veinteañera con un ridículo african look que le daba aspecto de más drogadicta de lo que en verdad era. Esa vez, como consecuencia del trabajito, tuvo que mudarse de edificio, pero además con el cuidado que no fuera muy de golpe, para no evidenciarse, pero viviendo cada día con el miedo a ser descubierto. Soportó casi dos meses, cuando el pudor le había hecho desear huir en el mismo momento posterior a consumar su acto y cuando casi había muerto de la angustia al declarar hábilmente y con una tranquilidad externa e hipocresía que lo asombraban a él mismo, ante policías e investigadores que acosaron a todo el edificio.
Sin embargo, cuando las pistas eran tan, tan simples, era porque la faena que le esperaba era algo muy, muy fuerte.
Hace casi diez años que no recibía mensajes y si bien el temor de que estos volvieran no lo había abandonado del todo, en algún momento pensó que ya no llegarían más. Pero no. Ese día, un nuevo mensaje había llegado y el marchaba a su cita, viejo y cansado, sin saber que debería intentar disfrutarla más (si esto era posible) porque era la última.
Esta vez tomó el ómnibus desde la estación al próximo lugar. Atravesando dieciocho de Julio con paso ansioso, piensa infructíferamente -como lo hizo tantas veces-; ¿Quiénes son? Al principio no se lo preguntaba, porque lo tenían asustado y bien agarrado del pico. Un día, alguien lo llamó por teléfono a su consultorio, le preguntó si quería conservar su título, o quizás su libertad y la integridad de su culo y luego, le dijo que le había fascinado el modo en que anestesió, torturó y violó a su paciente de urgencia, deshaciéndose del cuerpo de un modo impecable y consiguiendo que la policía no llegara ni remotamente a vincular la “desaparición” con él. Luego le preguntó con sorna si era su primera vez, y le decía que a veces uno se pone nervioso y no se le para, pero que después de la segunda o tercera lo disfruta mucho más y que quería darle la oportunidad ofreciéndole trabajar para “Ellos”, que siguiera las reglas del juego al pie de la letra, o si no, optara por perder el culo en una cárcel por ventipico de años. Luego ironizó, con que por supuesto “el trabajo era en negro”.
Por un tiempo estuvo seguro que eran los milicos. Al contrario de lo que siguieron pensando todos, incluso en los tiempos de venganza diplomática y legalizada de treinta años después, la idea de que el trabajo sucio lo hicieran civiles, gente de fuera que ni sabía a quién obedecía, era perfecta para que ante cualquier juicio a lo Nüremberg, nadie supiera nada en concreto, cargando con la responsabilidad de lo hecho por sus subordinados, solamente los peces gordos y bien protegidos. Había a su vez, una perfecta repartición de tareas, ya que él no arrancaba confesiones, ni enterraba los cuerpos, sólo los mataba y a veces los violaba y torturaba si era indicado en el “castigo”.
A su vez los que torturaban para confesiones y los que enterraban nunca estaban en contacto con él.
Sin embargo, luego de la reapertura, sus trabajos continuaron, aunque un poco menos, o quizás más espaciados. Fue entonces, en que su seguridad con respecto a los milicos cambió a una posibilidad más entre muchas, más allá de que luego le pareció ver en un affiche con los rostros de los desaparecidos (“los que se conocen”, pensó él), a dos o tres de sus víctimas.
Quizás seguían siendo ellos, quizás lo habían “recomendado” a otros -incluso a sus detractores-, quizás nunca habían sido los milicos, quizás nunca fueron los mismos y sólo fueran una empresa multinacional contratada por cualquiera, como esas de las que su hijo que se pensaba un intelectual rebelde mientras era mantenido, hablaba todo el tiempo. Una empresa de la muerte… ¿Cómo saberlo? Nunca supo ni si quiera quiénes eran los pobres desgraciados a quienes “limpiaba” con fineza y discreción total, como precio a pagar, por su primera y única vez voluntaria en que mató por placer y venganza de la que lo separaban casi cuarenta años.
Cuarenta años en que las pesadillas no lo habían abandonado, las pesadillas como una picana en los testículos dónde se agolpaban frente a él, sufrientes por la eternidad, caras con los ojos vidriosos por el llanto, rostros de muertos y muertas deformadas grotescamente por el horror y la impotencia. Se entremezclaban a las caras de sus víctimas, la que él imaginaba que ponía cuando era niño y fingiendo el llanto, le prometía a su madre que era “la última vez” que le pegaba a su hermana de esa forma o la asustaba para molestarla y hacerla llorar, que a su vez, se mezclaba con el rostro de la primera vez de su mujer, en que terminó brutalmente desvirgada y golpeada, con el vestido de novia empapado de sangre y lágrimas. Se entremezclaban a los rostros de su esposa y su hermana, gritos de desesperación, sobre los cuales de igual manera, el llegaba al orgasmo, eyaculando sobre los cuerpos que en un rato estarían muertos y fríos, aún antes que su semen secándose sobre senos duros y violetas como bloques de muerte.


Llegó entonces al lugar donde había sido su primera vez con “Ellos”. Dudó que el edificio aún estuviera en pie. Cuando descifró la primera pista que le mandaron pegada en el diario un día en su puerta, dudó de que en vez de los predecibles barracones en medio del campo, utilizaran una metalúrgica industrial casi en el centro de la ciudad.
Cuando entró a la fábrica -que ahora era una ruina donde las ratas ni siquiera dejaban vivir a los travestis y bichicomes de la zona-, por una ventana que aún después de cuarenta años no estaba tapiada y por la que volvió a entrar, encontró a la encargada administrativa en una oficina pobremente arreglada, sola, durmiendo de aburrimiento aún debajo del ruido ensordecedor de los trabajadores arriba.
Cuando la volteó de golpe con el cortaplumas con el mango envuelto en un pañuelo contra su cuello, en un segundo ambos comprendieron todo y mientras le habría una sonrisa de sangre en la garganta, vio las lágrimas saltando de sus ojos, como un pedido de piedad, como una queja más terrible que cualquier grito y vio y sintió al mismo tiempo, contra sus piernas, el abdomen abultado por cinco meses de embarazo.
Ahora, cuarenta años después la ventana del fondo, rota y filosa, era la única sin tapiar. El pelo se le llenó de telarañas y en seguida sintió las alimañas huyendo de la invasión y picazones corredizas por el cuerpo, que delataban seres pequeños como garrapatas o mosquitos. La oscuridad era total. El olor a mugre y encierro lo hicieron sentir un pequeño desvanecimiento. Guiándose por el tacto en las paredes, encontró un interruptor de luz que no servía, entonces, debió iluminar el lugar con el encendedor que llevaba en el bolsillo.
Inconcientemente, pidió la protección de Dios pensando en qué sería lo que iba a ver.
Había empezado a fumar a la tercera o cuarta vez. No demasiado, pero lo suficiente para sentirse esclavo del cigarrillo para aplacar su tensión permanente ante una nueva ocasión. Lentamente, los cigarrillos se convirtieron en un a obsesión y en casi su única forma de soportar la vida.
Cinco años atrás, luego de ser un desinteresado total de la religión toda su vida, al punto de ni interesarse por saber lo que era el agnosticismo, una almacenera a quien despertó en una calle desconocida a las tres de la mañana, pidiéndole por favor le vendiera cigarrillos con una cara de desesperación que asustaría a cualquiera, mirándolo compasivamente y con un falta de miedo demencial, le dijo:
- A usted le está haciendo falta una cajilla de Dios, hermano.
Y le extendió un folletito colorinche, con dibujos casi de propaganda mussoliniana.
Lo leyó fumando dos cigarrillos. Hablaba de cómo el demonio se apoderaba de los hombres, justamente haciéndoles pensar que no existía, para que no pudieran luchar contra él. Decía también que todo hombre podía luchar incluso contra el demonio, si recurría a la gracia de Yavéh Todopoderoso.
En cuatro semanas de desesperada búsqueda de redención, escuchó como el orador gritaba enloquecido mientras algunos acólitos entregaban a los demás fieles el agua de la purificación:
- ¿Y quién quiere ser entre todos los políticos este señor Bush? ¡Él quiere ser Dios hermanos, pero él no es Dios, no tiene poder para decidir sobre nuestras vidas y no posee, la gracia y el poder total que Dios tiene sobre el mundo! ¡Él es un demonio que sirve a Mammón, el demonio que tienta los hombres con las riquezas materiales que pierden el espíritu! Hermano, y hasta los demonios como Bush deben obedecer a Dios Todopoderoso, como Samael, que siembra la destrucción y la muerte que Dios no puede cometer para no manchar sus manos, pero sólo si Dios lo quiere y por que así lo quieren designios que nunca los demonios conocerán; y todo mal que Satanás haga sobre la tierra, e incluso cuando Satanás tentó a Jesús, respondía a un plan de Dios, para probar a los hombres que él todo lo puede y qué quien lucha contra los demonios lo consigue…
¡Por eso hermano purifícate! No importan tus pecados del pasado… ¡Purifícate! Cuando veas hermano, al demonio que posee a tu vecino envidioso, a tu compañero de trabajo, a esa mujer que practica la brujería, piensa…
Su mente entonces, quedó pensando en Samael. Quedó pensando en Dios, en el plan sagrado del universo y quedó pensando en por qué no, él fuera como Samael y hacía el trabajo para que otros no se mancharan las manos, por qué quizás él no podría ser el vengador de Dios sin saberlo, por qué quizás no sería un demonio, sí, pero un demonio que Dios necesitaba para limpiar el mundo de personas inicuas cómo él desde que mató a aquella paciente…
Esa noche soñó con que Dios venía a él como una luz casi insoportable y señalándolo con su dedo, lo nombraba Samael.
Despertó entonces con un furor que nunca había sentido en su vida, un furor sólo igualable -quizás- al que sintió en su primera vez. Y supo que estaba salvado.
Sin embargo, a los dos días la policía procesó al orador. Él se enteró por el informativo, de todo lo que éste hacía a las personas que iban con él mismo al templo, sin que si quiera lo sospechara, oyó un a confusa lista de chantaje, abuso sexual y sicológico, amenazas, tráfico y lavado de dinero. Aterrorizado, corrió pensando en salvar su alma, pensando en los demonios que manejaban al orador para ser introducidos en sus fieles haciéndoles creer lo contrario. Y corrió a la iglesia católica.
Eran las once y diez de la noche y el cura abrió sólo una rendija de la puerta, luego de que él casi la derribara a golpes y gritos. El cura dijo que no podía a esa hora y él comenzó desesperadamente a decirle todo –todo incluso lo que había hecho hace años-, en una forma entreverada e histérica. El cura trataba de decirle sobre sus gritos que de todas formas no era horario, hasta que levantó la voz también y él oyó:
-Retírese o llamo a la policía.
Desesperado, le explicó que se había dejado poseer por un demonio, que se demonio se llamaba Samael y que hacía el trabajo sucio para que Dios no manchara sus manos, entonces el cura entre risueño, furioso y asustado, le dijo:
- Entonces no se moleste en venir, usted pertenece al Demonio y se irá al Infierno.
Y acto seguido cerró la puerta con un golpe colosal.


La luz del encendedor alumbraba unos centímetros delante de sus narices. No quería recordar aquel terror aún irresuelto, el de no saber que era él mismo, no saber que pasaría con su alma si existía ese Dios en que no sabía si creía. Si era una pieza en el ajedrez de Dios, o sólo un demonio hijo de puta al que éste pulverizaría, o si sólo era un asesino manejado por viles y llanos mortales maquiavélicos como el orador. A su alrededor, todo era mugre y suciedad, encierro tumbal. Subió las escaleras, luego de apagar el encendedor un rato, para no quemarse los dedos.
Pensaba en que le depararían esta vez, en si tendría que matar a un pobre viejo gordo como él, incapaz de defenderse o a un joven que ofrecería resistencia y que tendría que violar encima. Si sería una muchacha hermosa que él vejaría y aniquilaría, o una anciana casi sin conciencia, o un niño…
La planta de la fábrica era un paisaje de película de ciencia ficción en que el mundo estuviera destruido luego de ser dominado por las máquinas. Los esqueletos industriales herrumbrados y mohosos chirriaban al ser rozados erizándole los vellos de la nuca, mientras todo a su alrededor, se oía el invisible huir de animalejos repulsivos que en cualquier momento lo atacarían y no se veía nada más allá de unos diez centímetros.
¿Por qué no habría confesado su primer crimen lo hubiera pagado con su libertad y su culo durante veinte años y no con esta vida de sufrimiento e incertidumbre? ¿Quién lo vendría a aniquilar, Dios, el Diablo, la policía, Ellos?
De pronto, llegó a una pared y sin quererlo, alumbró un espejo carcomido y medio quebrado con una nota pegada. “En donde fue nuestra primera vez, encontrarás el instrumento y el objeto de nuestro amor”, recordó.
Tomó la nota temblando y leyó: “Todo llega a su fin”. Nada más, ni una ironía, ni una indicación de dónde buscar, ni quién era su víctima. Algo le hacía helar los huesos. Intentó comprender, alelado, pero no fue necesario. Al levantar su vista de la nota, se vio reflejado en un espejo.
Lentamente, sin importarle nada, arrancó un filoso pedazo medio quebrado de espejo, y sin importarle si se equivocaba o no, vio como se abría la sonrisa roja de la muerte en su papada estúpida y pensó: Sí, demonio. Samael.

sábado, 24 de julio de 2010

Prrr

Actualizando esta sección, les dejo un birujito de la fursona(personaje antropomórfico con el que una persona se identifica) de mi pareja e integrante del blog, Blackat.
Intenté una nueva forma de colorear, utilizando chicle masticado y algodon de azucar.
Espero que les guste.


miércoles, 21 de julio de 2010

El retorno de los brujos de Jacques Bergier y Louis Pauwels (con la participación especial de Eduardo Mateo).

Más allá de lo sugerente de su título, éste libro no tiene nada que ver con un recetario de brujerías new age o para gotiquitos-satanistas tarados, o señoras que necesitan un sustituo de religión hehgemónica.
Su autor Jaques Bergier, fue una especie de humanista del cincuecento en la Francia del S. XX, uno de los primeros en estudiar la energía atómica y la física cuántica en su país, además de estudiar todas las ciencias humanas habidas y por haber. Su co-autor, Louis Pauwels, fue un estudioso serio del esoterismo y un luchador social reconocido en su país (sí, se puede ser ambos al mismo tiempo). Del maridaje de estos dos autores, surgieron cientos (literalmente) de libros, además de una revista de divulgación científico-humanista-esotérica o todoesojunto, un poco más seria que las habituales en los sesentas y setentas, llamada planete. Sí alguien encuentra mi copia de "Guerra debajo de los mares" de los autores, que me avise, me la dejé en el 306 cuando venía de trabajar.



Los autores del libro completando la lista para el supermercado



Otro libro de la dupla, casi tan afamada como la dupla Pocel/Olmedo o Nancy.


Puntualmente, en el retorno de los brujos, no se plantea ninguna doctrina ni dogma, aunque en él, estén todos los temas disparadores de las obras anteriores (sobre todo de Bergier) y casi todos los que desarrollarían más adelante, tanto el dúo Bergier/Pauwels, como una gran horda de imitadores sin talento que pudrieron el campo fértil.
Estos temas disparadores, junto con datos documentados, les sirven para desarrollar una serie de hipótesis, tendientes a proclamar un cambio en el pensamiento occidental, apuntando a fenómenos tan arraigados como el cartesianismo o el concepto de "realidad" o los fundamentos del positivismo. No por casualidad, el libro fue publicado en 1960, al inicio de la década en donde se producirían críticas tan extendidas al mundo occidental, cuya más decadente manifestación fue el movimiento hippie, el cual los autores critican bastante fundamentadamente en "La rebelión de los brujos", libro que continúa a "el retorno" y que capaz que qcomento otro día. Ojo, que esa crítica apuntaba más que nada a que a los autores les jodía bastante que hubiesen hecho una especie de movimiento estupidongo y fanaticón detrás del libro, que es justamente lo que ellos critican de entrada a todo el esoterismo moderno; no creo que si veran un hippie en la calle le pegaran una pedrada.
Bueno, distanciemos el producto de las más paupérrimas mescolanzas new age que le siguieron por parte de tarados.
Lo que principalmente plantean como base de trabajo es el "realismo fantástico" o sea, la aceptación de un total desapego a todo tipo de constricción a la hora de considerar los hechos de manera "científica" (Sí usan dicha lógica, no son transaracionales,leánlos) o "racional". En otras palabras, considerar libremente ciertos planteos hasta ahora tomados de una forma groseramente limitada por las fronteras de lo admisible por norma social.
Su tésis está ampliamente explicada y documentada con ejemplos cuantiosos de cuántas veces la realidad escapa a las leyes que los seres humanos le adjudican a ésta misma. En segundo lugar, la tésis se explica y documenta con ayuda de ejemplos de todas las veces que los grandes avances de la humanidad fueron provocados por aquellos que trasgredieron las leyes de lo admisible por las sociedades científicas, gabinetes de poderosos o lo que fuese que detentara el poder y limitara el saber.
En otras palabras, este "realismo fantástico", intenta retomar por medio de la trasgresion del racionalismo chotón post-positivismo, las verdaderas bases del conocimiento científico; la negación de la obviedad de las cosas y el espíritu totalmente emancipado y crítico hacia todo.
Una de las más acentuadas vías para la aplicación de éste método de trabajo, es una mentalidad emanciapda de los valores occidentales de la ilustración y la falacia del progreso histórico, tomando una vía de pensamiento que una el razonamiento mítico, simbólico y "primitivo", con la proyección de un conocimiento de la técnica y la naturaleza, lo cual ellos atribuyen a la forma de pensar del "hombre del futuro"(vaya soñadores).
Desarrollada y explicada esta metodología, se largan a analizar diversos fenómenos, de una manera profunda, arborescente y a veces difícil de seguir. Entre estos variados temas -en forma desmitificadora y no peyorativa- rescatan el conocimiento yacente debajo de lo más manoseado por charlatanes de toda laya (léase todas las huevadas que pasan en el canal infinito), como la alquimia, la existencia de sociedades secretas y no me acuerdo qué más. Así, finalmente afirman que debajo de estas manifestaciones rechazadas por la norma social, existe una profunda tradición de conocimeinto "cifrado", "para iniciados" o como Ud. quiera llamarle. En este sentido, los conocimientos a los que se alude son sobre todo acerca de técnica (técnica en su sentido etimológico, desde caminar erguido hasta agarrar un lápiz hacer un viaje interplanetario).





Distintas tapitas el librito.


De ésta manera, en el último capítulo detallan cuales son según sus investigaciones, las capacidades humanas que estos prejuicios ante cierrtas fuentes de conocimiento y pensamiento nos está haciendo perder. Y resalto, que esta parte no es especualtiva, si no docuemetada tanto de forma científica, como por medio de relatos artísticos, mitos y no sé que más, adelantándose bastante al método del sociólogo francés Edgard Morín, tan aclamado y puesto de moda en los tardíos noventas. Es interesante en esta sección, ver el rescate que los autores hacen de personalidades casi olvidadas en el S. XX, como Boscovich, Edgard Cayce o el matemático Cantor y algunas anécdotas suyas, no llegando a avivarse de la existecia de Lupascu, lamentablemente.
El libro se cierra planteando la interrogante, de si en realidad todo lo que el mito y el esoterismo antiguo plantea como algo "fantástico", para el gris hombre occidental actual, no será algo al alcance de cada uno, sin muchas más herramientas que la mente emancipada.
Como muchos han criticado, el libro es confuso y difícil de leer, si uno está acostumbrado a los manuales de editorial técnica. Es verdad, sin embargo, todas las disgresiones y ejemplos apuntan a un fin y el esfuerzo mental, en este caso sirve para que una vez entendido se entienda en serio, lo cual es una técnica digna de tener en cuenta, ya que ninguno de los dos autores carece de pericia para la expresión clara, cuando otras de sus obras lo han ameritado. No conozco en la actualidad, a nadie que lo haya leído entero, exceptuando a algunos que lo hicieron y no lo entendieron. Es necesario antes de leerlo, tener la idea de que no se puede leer desde el prejuicio, ni tampoco desde la necesidad de "encasillar" lo leído; esto tendría que venir como adevertencia en la tapa del libro. Éste, es muy difícil y profundo, pero a la vez tiene todo para caer en la admiración hippie más boluda, como en la fácil crítica de los taraditos de humanidades, de pensar que es la revista "Predicciones" sin leerlo críticamente entero antes.
Estoy de acuerdo también, con que sobre todo la última parte (que es dónde los autores se ponene proyectivos y dicen mcuho disparate, demostrando una ingenuidad en la esperanza de una cierta transformación positiva del humano , de llegada inminente en esos años), pero... yo prefiero a éstos disparatados que plantean hipótesis disparatadas y no a los que con argumentos supuestamente lógicos reglan nuestras vidas con disparates tan grandes como un trabajo devastador por un sueldo más bajo que lo que sale pagar un alquiler; por ejemplo.
Su axioma del estado de "supervigilia", que es una proyección un poco más equilibrada -quizás- de los mismos principios que el concepto de "super-realidad" de los surrealistas, avisa claramente, que hay que pensar todo fuera de todo prejuicio, de toda obviedad, uniendo el pensamiento racional al irracional y el cerebro con el corazón; y dicho axioma me parece sumamente válido hasta hoy en día, pese a toda el agua que haya corrido bajo el puente aéreo.
Uno de los primeros críticos uruguayos de éste libro de los que tengo noticias fue Eduardo Mateo, el músico. En el libro "Mateo: como un señor del tiempo", Héctor Bardanca está -se ve que- preguntándole demasiadas cosas que aluden a un lugar común, un sentido común y Mateo un poco no lo entiende y otro poco se hace el vivo, cuestiona e interroga los resupuestos de Bardanca. Pasa algo que más o menos viene así:
"Mateo: -... Lo que pasa es que se produce una mutación de las cosas. Quizás sea difícil de entender, ¿Viste?, por la fuerza que tienen las tradiciones. Alguien dijo creo que Pauwels... que habla de las tradiciones y hace una llamada por allá abajo, que dice que la tradición es lo que la generación vieja dejó siempre por conveniencia... por tradición -y es fuerte ¿no?-, se dejó sentado en algún lugar; que está al revés, ¿viste? ...se piensa que lo que más vale, existe por una falta de capacidad. Si no existiera esa capacidad,no pasaría todo lo que pasa ¡Es el orden de los sentidos loco!"


Con esto me despido, no sin amenazarlos de próximamente comentar el libro "Los libros condenados" también de Jacques Bergier. Acá les dejo en descarga directa, el retorno y la rebelión de los brujos. el segundo, profundiza en la tésisi de que lso que tuvieron el verdadero conocimiento fueron rajando de una civiñización perdida a otra y pueden estar en el almacén de la esquina de su casa. Aunque puede ser que yo les esté mintiendo. Rescátense.




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