miércoles, 11 de enero de 2017

viernes, 12 de febrero de 2016

lunes, 12 de octubre de 2015

Crítica literaria sobre Philip K. Dick , profeta de la Zen-cia Ficción por  Jorge "Pollito" Manco


Muchas personas, fans o no de la ciencia ficción, vieron El vengador del futuro, de Paul Verhoeven, con la actuación de Arnold Schwarzeneger, Informe minoritario de Steven Spielberg, con Brad Pitt, Next, con Nicolás Cage o Blade Runner de Ridely Scott, protagonizada por Harrison Ford. De seguro, una gran mayoría de ellas, ignora que sean adaptaciones de textos de Philip K. Dick y luego, de entre los que lo saben, sólo unos pocos profundizaron en su obra. Este es un fenómeno curioso. Tanto estas películas, como las quizás menos conocidas Una mirada a la oscuridad, Asesinos cibernéticos, y Departamento de ajuste entre otras, se basan en un autor casi desconocido por las grandes masas, paradójicamente generando productos masivos, así como en forma menos directa, los textos, vida e ideas del autor, fueron fuente de inspiración de Dark city, Waking Life, o Abre los ojos e incluso de un éxito de taquilla como Matrix. 
En cierto sentido, muchos textos de Dick, luego de limpiar más o menos sus barrocos elementos temático-argumentales, sus tintes metafísicos y también los psicóticos, sirven como plots sumamente originales y llenos de peripecias rápidas y continuas, como conviene al cine comercial de Ciencia ficción. La industria agrega efectos especiales, actores taquilleros, escenas de acción, finales felices y de esta manera, la obra literaria, sintetizada y de alguna manera, más tendiente a su universalización, cambia de lenguaje y se hace masiva.
Esto no es una guerra contra el cine, personalmente valoro positivamente la mayoría de estas películas y su calidad, depende en gran medida de cada una de las adaptaciones y también del discernimiento del espectador. Lo que es claro, es que en este proceso de vulgarización, hay que tener cuidado con la vulgaridad, intentando que no se desdibuje la fuente, porque a veces esto es complaciente con quien sea que le interese debilitar ciertos mensajes, hacerlos un comentario intelectualoide al pasar, un medio de mero entretenimiento, evasión, etc.


¿Esta toma de Blade Runner con casi 33 años de antigüedad les suena a algo?

Dick, nacido en el 28, comenzó su producción literaria de Ciencia ficción en los cincuenta, momento en que el subgénero, salvo pocos autores, se había convertido en la aplicación hasta el cansancio de una serie de clichés que hasta hoy son los que perviven en el imaginario colectivo de las masas, con el agregado de que en Estados Unidos, donde vivió nuestro autor, sus colegas se empecinaron en bombardear al mundo con miles de novelas de bajo costo y alta distribución, en que los robots y extraterrestres enemigos eran en el fondo no más que comunistas y la especulación de adelantos científicos no pasaba de proyectar en el futuro, tecnología que hoy nos resulta ridícula y anacrónica, apenas rozando su incidencia en el ser humano, más que nada siendo formas de asegurar una cierta fe positivista en el triunfo de un camino impuesto a todo el planeta. El mismo autor, no creía demasiado en la caracterización de la Ciencia ficción, como historias acerca del futuro o de ciertos avances tecnológicos. Para él, acercándose al carácter cuestionador de dogmas que tuvo en su inicio la ciencia y también la filosofía, la Ciencia ficción es: “…una forma artística rebelde y necesita escritores y lectores con actitudes erróneas, actitudes de ¿por qué? ¿Cómo? ¿Quién lo dice? …esto se sublima en temas …en mi literatura, tales como ¿Es real el universo?”
En dicha coyuntura, Dick es un suceso único. Presentar profundamente al autor, que más allá de su núcleo de seguidores no es aún tan conocido o valorado en el medio, sería muy largo, no intentarlo en lo posible, volvería estas palabras un lenguaje de iniciados. Sobre su biografía, en relación a su obra se podría escribir y se están escribiendo muchísimos volúmenes y no es para menos, ya que el autor parecía uno de sus mismos personajes: sumamente pobre y poco reconocido toda su vida, casado y divorciado cinco veces, obsesionado con la muerte de su hermana gemela poco después de nacer, con tendencias paranóicas, esquizoides y psicóticas, que lo llevaron a un intento de suicidio, adicto por más de diez años a las anfetaminas, experimentador del LSD, amigo de los jóvenes hippies, contraculturales, drogadictos y traficantes de Berkeley, perseguido por el F.B.I. y aparentemente contactado por la U.R.S.S. profundamente interesado por el cristianismo primitivo y la el gnosticismo, pero también por el pensamiento pre socrático, el hinduismo, la psicología Jungiana las ciencias de vanguardia de su época y mucho más. Para colmo, tuvo una experiencia mística bastante llamativa en el 74, que lo marcó hasta su muerte en el 82. Ya está.
De su obra en general, digamos que Dick desarrolla en menos de treinta años, cerca de 120 cuentos y cuarenta y cinco novelas donde –en su gran mayoría- realmente se crean universos, no siempre en el futuro, que a veces funcionan como dimensiones paralelas u ucronías, donde estados totalitarios y sistemas distópicos gozan del poder y alejan a la gente de la verdad, utilizando pseudorealidades impuestas y artilugios propios de la creatividad de la ciencia ficción, que con el paso del tiempo, siguen funcionando, ya que en el fondo, encarnan incluso simbólica o alegóricamente ideas a veces platónicas. En estos universos, los personajes sufren siempre las fuerzas entrópicas que resquebrajan lo concebido por realidad y en forma muy similar, cuando no directamente por medio de ascensos místicos, que ya no tienen imágenes medievales, si no tecnológicas, psicodélicas o espaciales, descubren que la realidad es una impostura, perciben otra u otras realidades que permanentemente son resquebrajadas y vuelven a ser cuestionadas, no habiendo una que permanezca definitivamente. En los desenlaces, nos queda como certeza sólo el tener que cuestionar la esencia de todo, de desconfiar del lenguaje, del poder, de las percepciones, de nuestros más preciados pensamientos y sistemas de ideas, de limpiar todo en busca de, en palabras del autor: “… el ser humano auténtico quien más importa, el organismo viable y elástico que puede rebotar, absorber y hacer frente a lo nuevo”, la búsqueda incesante de esa realidad que el autor definió como: “…aquello que no se esfuma cuando dejas de creer en ello”. 


Como docente no me gusta imponerle mi pensamiento a nadie y está más que claro, que ciertas corrientes de la crítica ya hace años, nos permiten proyectar cualquier cosa sobre los textos y convertir a Harry Potter en una metáfora de la crisis adolescente o ensalzar el valor contracultural de Corin Tellado. Sin embargo, para que nos hagamos una idea cabal de lo que puede ser Philip K. Dick, se me ocurrió llamarlo profeta, ya que como veremos, sus elucubraciones ficcionales, se asemejan muchísimo al mundo actual en forma cada vez más creciente, lo que lo hizo en cierta medida uno de los precursores de la corriente cyber punk. Pero no creo que sea cualquier tipo de profeta o un profeta a secas, si no que su obra, me recuerda al zen, que no le gustaba demasiado, al cual el mismo Dick satirizó en su cuento “Cadbury, el castor que fracasó”. Mal que le pese, su personaje alter ego de la novela Valis dice: “…quizá no comprenda lo fundamental. Tenemos aquí entre manos una paradoja zen. Lo que no tiene sentido es lo que más lo tiene. Estoy cometiendo un pecado de la mayor magnitud; incurro en la lógica bivalente aristotélica: «Una cosa es A o no-A». (El principio del tercero excluido.) Todo el mundo sabe que la lógica bivalente aristotélica ha ido a parar a la mierda.”; y cuando dice esto, describe perfectamente el esquema de sus obras y un poco la situación del lector, al que a veces no le alcanzan sus categorías de pensamiento para desentrañarlas. Obras, que a la manera de los koanes del budismo zen, plantean una paradoja en que el velo de aquello creído por realidad se quiebra y nos encontramos por medio de cuestionamientos muy complicados y a la vez sutiles, ante un abanico de posibles realidades explicativas, sin poder decidirnos por ninguna; o como aparentemente dijo el mismo Buda, miramos la montaña para darnos cuenta de que no es para nada una montaña y cuando volvemos a ver lo que no es montaña, vemos una montaña nueva.
Tomo como ejemplo su novela “Los tres estigmas de Palmer Eldritch” de 1965, nuestro planeta se hizo casi inhabitable por el calentamiento global, exceptuando la Antártida, por lo que la omnipotente O.N.U., coloniza todo el sistema solar y obliga a los ciudadanos a emigrar a estas colonias, sobre todo al árido Marte, donde la vida no ofrece el más mínimo interés o aliciente. Es por esto, que la O.N.U. por medio de la empresa equipos P.P., distribuye la droga, el Can-di, única motivación para vivir entre los colonos, por supuesto, de manera ilegal, curiosamente, sólo asumiendo la distribución legal de los sets de muñecas Perky Patt junto a su novio Walt y un sinfín de accesorios, que justamente, sirven a los consumidores de Can-Di para trasportarse al mundo idílico y cincuentero de estos personajes, como si fuese un mundo real. Las empresas que gobiernan casi a la par de la O.N.U., como en “Ubik” y otros textos del autor, cuentan con mutantes precognitores, para asegurar los resultados de sus emprendimientos y el triunfo ante la competencia, instaurando un retorcido sistema de espionaje y contraespionaje o directamente una guerra de tipo comercial. Y si bien, existen mutantes que lo son desde su nacimiento, existe la posibilidad de someterse a tratamientos de evolución, que en esta sociedad sirven como un símbolo de estatus y prestigio, aunque puedan fallar y culminar en el efecto totalmente contrario, una involución hacia un idiotismo casi animal e incluso, aunque quienes la reciben, cobren un aspecto grotesco, que los hace ser llamados “cabeza de melón”.
En este contexto, Leo Bulero, dueño de P.P., que se está sometiendo a un tratamiento de evolución, despide a su jefe de precognitores Barney Mayerson, además de que este es forzado a emigrar a Marte. Mayerson, tiene serios problemas con su ex-esposa y también problemas de trabajo -entre otros-, con Roni Fugate, una nueva precognitora y amante, que siempre tiene desavenencias con sus visiones del futuro. Mientras, reaparece la misteriosa figura de Palmer Edlritch, que volviendo de Próxima Centauri, luego de diez años de viaje, es protegido por la O.N.U., copando el mercado con una droga legal (o sea, legalizada por la O.N.U.), el Chew-Zi, promocionada bajo el lema “Dios promete la vida eterna. Nosotros la proporcionamos.” Este personaje, además presenta tres extraños estigmas. Un brazo robótico, dientes de acero y anteojos Jensen por ojos. Los consumidores de esta nueva droga, experimentan algo muy similar a los mundos trascedentes de muchas religiones, un mundo eterno y sin límites, sumamente elástico y variable. Pero notan en muy breve tiempo que el Chew-Zi es mucho más potente y casi imposible de abandonar y que Eldritch es quien controla las “realidades” a las que se trasladan los consumidores. Y también, que Eldritch los contamina o toma parte de ellos, haciendo que estos tengan sus mismos estigmas: un brazo robótico, dientes de acero y ojos que son lentes metálicos con ranuras. Una precognición, compartida por Mayerson y por Roni Fugate, plantea que Bulero matará a Eldritch. Bulero, cree confirmar que asesinará a su competidor, durante un viaje forzado de Chew-Zi, en que incluso viaja al futuro y ve que esto sucedió. Mientras, Mayerson, intentando por medio del Chew-Zi, viajar a una realidad en que aún esté con su ex-esposa, cambia de cuerpos con Eldritch, estrategia que a este último le sirve para librarse de que Bulero lo mate y en cambio mate a Mayerson, quien queda atrapado en su cuerpo . Sin embargo, Mayerson vuelve de la alucinación un momento antes de ser asesinado y se encuentra con que esto no ha ocurrido y que es nuevamente él mismo. Los personajes siguen pensando que en el futuro, Bulero matará a Eldritch, como única esperanza, aunque no se sabe cómo ocurrirá esto, ya que el mismo Bulero presenta los “estigmas” de Eldritch, está contaminado, es un poco el mismo Edlritch y a su vez, pese a o por los efectos de la terapia evolutiva, presenta un razonamiento muy precario. Y así, más o menos termina la novela.


Dejando de lado muchos elementos de la trama, que aún depurada es retorcidísma, esta novela nos muestra constantes de la narrativa dickiana: un futuro mundo paranoide y pesimista, tanto con respecto al propio ser humano, como al capitalismo, las organizaciones sociales autopromocionadas como benéficas, la propaganda y las apocalípticas consecuencias ecológicas del progreso. Vemos su crítica a la complacencia y el consumismo, tanto en estos futuros Barbie y Ken que encarnan los prototipos de la vida deseada por una humanidad despojada hasta de un planeta adecuado. Amén, de que ante cambios tan asombrosos como esta evolución del ser humano de poder ampliar la conciencia incluso hasta el conocimiento del futuro, la reacción general es banal y mercantilista. También vemos, que aún interesado en las implicaciones epistemológicas de la cultura psicodélica de los Estados Unidos de su época, Dick no alienta la alienación de los drogadictos, ni menos aún, el matiz ya no de adictos, si no de “adeptos” de los consumidores de Chew-zi, una droga con perturbadoras referencias a la religión, suministrada por Eldritch, quienes los propios portagonistas y el lector, pueden preguntarse varias veces si es un Dios benéfico o un dios inferior, como el demiurgo del gnosticismo que Dick tenía tan presente. El Can-Di, tan parecido a los mundos que los medios de comunicación aún nos imponen, tiene la capacidad de generar un retorno mediocremente idílico, a algo así como “el paraíso”, que en este caso, no es más que un estándar de vida frívolo en el planeta originario que los seres humanos han perdido o dejado perder, constituyendo una realidad falsa a la que sus consumidores se entregan a conciencia y cuyos efectos, eliminan las principales coordenadas de la realidad a la que escapan, situación, tiempo y espacio, generando una realidad que hoy diríamos “virtual”, perceptivamente convincente. El Chew-Zi, luego, proyecta a sus consumidores, a lo que el antropólogo Terence McKenna, en un artículo sobre Dick de 1991, relaciona con ciertas experiencias con alucinógenos que provienen del más antiguo chamanismo, en que el infinito regresa en una forma de sí mismo de una manera fractal, el megamacrocosmos se entiende como un sistema de resonancias y niveles en espejo sin fin, el tiempo como no lineal y donde el mismo yo se desdibuja, viendo que su realidad objetiva no es tal y que a su vez, los universos subjetivos pasan a ser interpersonales. Dicho de otra manera, hay un quiebre de todas las categorías ontológicas de lo que se considera real y a su vez que esto genera terror, al reabsorberse esa información antes vedada, se siente un éxtasis, que muchas religiones nombran de distintas formas. Esta experiencia, que no se puede casi expresar con el lenguaje, se representa en palabras del propio McKenna, como algo “…completamente ajeno y extraterrestre” y cada uno le dará la forma que pueda o le convenga. Esto, es quizás lo que nos genera lo inasible del personaje de Eldritch, quien incluso tiene estigmas como Jesús pero bastante intraquilizandores, a la par que desafía a Dios en su campaña publicitaria, ese Edlritch, acerca del que la mayoría de los personajes dudan si entender como un mesías, el propio dios, un dios inferior, quizás satán, (etimológicamente el enemigo) o una entidad extraterrestre que suplanta al Eldritch real para invadir nuestra galaxia. Así mismo, hasta el final de la novela, nada nos queda claro acerca de las precogniciones, que al parecer funcionaban tan bien, cuando sólo eran una mezquina herramienta del comercio. Las predicciones de Fugate que tanto chocan con las de Mayerson, coinciden en mostrarnos como el mesías opuesto a Eldritch a un Bulero poco creíble y nunca vemos la concreción de ese acto predicho. Lo que parece ser un hecho, desde varias percepciones nunca ocurre o no sabemos bien si es retardado por el control de la realidad de Eldritch. Podemos plantearnos si es que el futuro es uno y se puede conocer, si hay un destino o un libre albedrío, sospechar si tal como existen tantas dimensiones de la realidad, pueden existir también presentes, futuros y pasados alternativos, a los que los sujetos son sustraídos, colocados y recolocados por Eldritch, manejando de esta manera los acontecimientos. Podemos, en suma, acceder a eso propio de lo fantástico, más allá de definiciones constrictivas: la de ver las fisuras, los términos excluidos en nuestra concepción de la realidad y por medio de la ficción, mutar nuestro concepto de ciencia, etimológicamente conocimiento.
No estoy ni rozando las miles de interpretaciones posibles de una novela no muy larga, que pueden ir desde lo socio-político hasta lo religioso, pasando por la filosofía más abstracta. Eso sí, queda dicho que para quienes adentren en el mundo de Dick e incorporen profundamente su lectura, queda un interesante desafío por delante. En otro nivel de lectura, se puede también disfrutar de obras atrapantes, originales y que invitan a participar al lector activamente en su comprensión y siempre admiten re-lecturas que aportan novedades.
Vuelvo entonces a Dick como un profeta zen. Sus obras, como koanes, cuestionan mucho la solidez del mundo, la naturaleza del tiempo lineal y más que nada lo que pensamos como realidad y nos obligan a una atención especial y liberadora, a una “mente búdica”. De tenerla, podremos ver y cuestionar, creo que toda la historia de la humanidad pero por sobre todo, nuestro presente, que leído de manera lineal es el futuro de Dick, así como seguramente muchas cosas en los tiempos venideros, ya que si estamos atentos, las oscuras distopías del autor no nos son tan ajenas.
Para ser breve, cuento que los fenómenos cibernéticos actuales, que no estoy condenando más que en su aspecto de realidades impuestas, apócrifas y alienantes, fueron bastante bien imaginados por Dick, antes aún que se escribiera el Neuromante de Gibson. Lo mismo pasa con la hipervigilancia y la total perdida de la vida privada, que tanto particulares como oficinas estatales tienen tendidas sobre todo nosotros, incluso con nuestra anuencia, en pos de la comunicación, el entretenimiento o la seguridad. De la misma forma, las atravesadas realidades paralelas, las paradojas perceptivas, las dimensiones alternativas y el tiempo no lineal que a muchos entrevera y molesta tanto como si fuese la creación de un chiflado, son en el campo de la neurociencia y sobre todo de la física cuántica, hechos comprobados algunos y casi comprobados otros, basta con leer algo del popular Stephen Hawkin o mejor aún del físico especializado en teoría de cuerdas Michio Kaku. En “Sueñan los androides con ovejas eléctricas”, Dick planteó la existencia de robots tan parecidos al ser humano que no se los podía distinguir del mismo, más que con un test que comprobaba si el testado era capaz o no de empatía y esto complicaba muchísimo el discernimiento. No quiero hablar en forma general de la poca moda de la que goza la empatía, esta característica esencial, distintiva y constitutiva del ser humano para no ser injusto o soberbio pero sí voy a decir que se puede acceder fácilmente en varios medios a videos, por ejemplo los del especialista en robótica David Hanson, donde veremos androides tan realistas que dan miedo y que encima ya tienen una cierta capacidad de conversación cognitiva autónoma, que incluso a veces toma por caminos bastante escabrosos y philipdickianos. Irónicamente, uno de ellos es un androide del mismo Philip K. Dick, que para que este pobre autor sufra más desde ultratumba, presentaron en la premiere del film “Una mirada a la oscuridad”, sobre su novela homónima.


Si Dick, más allá de sus presuntos o reales problemas psiquiátricos y su consumo de droga fue realmente un iluminado o un real profeta, cada uno lo puede llegar a discernir accediendo a los textos de lo que Pablo Cappana llama su “Época mesiánica”, por ejemplo, la ya mencionada novela Valis y en su “Exégesis” u otros textos no literarios, como cartas, ensayos o entrevistas relacionados a su experiencia mística, llamada por él “suceso 03 02 74”.
Cierto cine, que no es necesariamente malo, al igual que cierta literatura, puede ser una herramienta para imponer una forma de percibir la realidad, por eso quería hablarles de Dick como un escritor original y un profeta zen, amén de que sea el inspirador de ciertas películas.

Jorge Pollito Manco

P.D: no quiero que me rompan los huevos con el copyright, así que si no lo hicieron consíganse el cómic "la experiencia religiosa de philip k. dick" por robert crumb

domingo, 27 de septiembre de 2015


Las aventuras de Gog y Magog, los gemelos primordiales capítulo I: Génesis
El señor Philip Nulty Gómez, se encontraba en su restorán favorito de raw food. Mientras masticaba lenta y distraídamente las hojas más altas de un secuoia, no paraba de pensar en su deuda con el banco hipotecario, su auto que ya estaba pasado de moda, lo bueno que estaría practicarle cunnilingus a la napolitana en pleno período menstrual a una joven pobre, sucia  y desnutrida de unos 12 años que siempre se cruzaba por la avenida de retorno a su domicilio y en como el aumento del tiempo de casados con su mujer la hacía cada vez más insulsa e insufrible, lo cual consistía en una función directamente proporcional. Esas y otras amargas ideas, de forma recurrente y continua, lo embargaban durante el día y la noche y no le dejaban acceder a los 14 minutos de sueño para que su biología lo tenía preparado. Ah, me olvidé de decirles que El señor Philip Nulty Gómez era una jirafa. Ya está.
 En eso estaba, cuando por entre las ramas que se movieron con un tímido murmullo, se encontró con la cabeza y parte del cuello de Greg Brastack López, el cual lo saludaba con alegría dicharachera y algo de resentimiento a la vez. Philip Nulty Gómez, que hace tiempo había cambiado de enfoque social con su amigo e incluso ya no le hablaba más que por compromiso cuando no tenía más remedio, lo saludó, no obstante con gran camaradería viril, preguntándose mentalmente que aguinaldo estarían pagando en la constru para que Greg Brastack López, mancillara con su falta de clase el restorán en que insólitamente coincidían. Más sin embargo, le sorprendió no encontrarlo acompañado de  su inseparable hermano gemelo, John Brown Pérez.
-Ah, es que John tuvo que volver a casa porque se olvidó de la cédula y no le dan el pasaje. ¡Nos vamos a ver a Airon Maiden a Argentina! ¡Bo, venite con nosotros, no sale tan caro, bo! Yo te vi por la ventana y entré a decirte, llegamos hoy de noche, vemos a la bestia y nos volvemos en el barco de la madrugada y ta… si pintan unas minas, nos da el tiempo; yo me compré unos condones de Peñarol y mi hermano unos de Unicef, con agujeros para la respiración del pene… mañana ya estás de vuelta pal laburo. ¡Dale!
Philip Nulty Gómez, pensó en que podría ponerle la excusa de una salida laboral  por razones de negocios a su mujer (que no aprobaba a sus mugrientos y degenerados amigos de  antes de casarse (A.C.)) y a sí mismo, la excusa de ir a ver a Airon Maiden, sin embargo, algo le daba miedo, ya que sabía que su mujer era telépata y podría descubrirlo. En caso de que la tecnología telepática de Ancel fallaba por causa del viento o quizá de los rayos cósmicos o ella estuviera muy distraída viendo Breaking Bad o neouruguayeando con sus amigas mientras tomaban cavernet suvignon en copones, estando en Buenos Aires, no cabía tampoco la posibilidad de que algún chusma de mierda de los que habitaban en su aldea lo pudiese delatar intentando introducírsela alguna morochita por la plata para la droga o yendo a un prostíbulo bonaerense, los cuales tenían mejor clase y minas. Sin embargo, algo le daba algo de desconfianza o temor y aún no se decidía, ya que en realidad, su profunda mente matemática le indicaba que las probabilidades negativas con respecto a su plan, eran bastante elevadas también y que dependían mayoritariamente de variables que él no podía controlar o predecir.
-¡Dale bo! Pasá por el cajero y nos vamos juntos, si precisás algo en casa hay ropa pa prestarte y eso…
-Es que no me bañé…
-¡Dale Philip! ¡Qué te pasa! ¡Vamoo a rockear como cuando éramos jóvenes, loco! ¿Qué pasó con el metal y la unidad?
Esta última puya de su camarada, le hizo ponerse en una autopresión psicológica de necesitar sentirse joven nuevamente haciendo todo tipo de estupideces, cosa que le pasaba seguido, lo cual sin embargo, disfrazó psicológicamente con algo como una añoranza de ver fragmentariamente a Bruce Dickinson androide y Steve Harris Zombie nuevamente interpretando sus temas por entre un mar de cabezas de cavernícolas reventándose entre ellos ya todos los demás, cagándose de calor y siendo reventado a palos, mientras olía los sobacos y genitales de la multitud pogueando.
-¡Dale! ¡Vamos para ahí!
-Avísale a tu mujer…
-¡Mi mujer que se maneje! ¡Aguante el metal!
Los dos tomaron decididamente el camino de cuatro cuadras hacia la casa de los gemelos y treinta y dos cervezas. Pero cuando iban a abrir la número treinta y cinco, algo terrible hizo que de golpe, Philip Nulty Gómez se atragantara con su propia risa.
-¡Hijo de puta! ¡¿Vos te pensás que no sé la contraseña de tu facebook mental! ¡Así que te vas a ir “a ver a Arion Maiden”, para en realidad después irte a  “Cachorras” ambiente climatizado o a “Abi y Sofi” promo 100 pesos, somos todas mayores sabemos lo que hacemos, no arrojar en vía pública?!
Greg Brastack López, se meó arriba y se puso más nervioso que nunca, intentando inventar una excusa que salvara a su amigo y también pensando que la mujer de este, podría saber telepáticamente que él y su hermano pensaban ir a “Shi y Noe” Completitas promo 70 pesos ambiente climatizado  y que podría decírselo a su madre, con quien aún vivían. Philip Nulty Gómez, agradeció en su fuero interno que en realidad su mujer leyera mal y no supiera que él en realidad pensaba ir a “Sabry Completita” ambiente climatizado 24 hrs. Promo 100 pesos o a “Cami y Naty” Solitas. Full time. Prohibido para menores de 18 años. Volante entregado en mano. No lo arroje en la vía pública-Ley 260, mientras comenzaba a correr de su mujer, quien enceguecida por la ira de estar llegando a los treinta, comenzó a perseguirlo con un cuchillo eléctrico para cortar pizza de última generación, que sólo les salió 864, 99 más I.V.A. pero ta, de última lo pusieron en la tarjeta y a parte sumaron puntos para cambiar por la mezcladora de té con azúcar digital con Usb y Wi-fi.
La carrera por la selva no dejaba tregua ni al perseguidor ni al perseguido. Ambos se movían como rayos rosados (ah, me olvidé de decirlo, eran jirafas rosadas), quebrando los jóvenes brotes de la frondosa vegetación, como si una información atávica e ineludible en sus genes los empujaran a ello, perseguir y ser perseguido. Intentar asesinar y huir para vivir.
Philip Nulty Gómez estaba a unos pocos metros de la meta, ya se veía la cosa esa de papel que hay que romper pa que las cámaras registren que la rompió uno antes que el otro y así dictaminen que ganó la carrera, aunque siempre queda la duda de si n fue la cosa de papel que corrió hasta el ganador mientras este estaba quieto. Ya veía la prensa y un tipo con una copa como un wáter y como haciéndole la paja a una botella de champaña que eyaculaba para todos lados y unas putonas con tetas como pan de a kilo y unas caras de putas que no podían más, medio saltariqueando con las tetas subiendo y bajando rítmicamente por un efecto relacionado con la gravedad. “¡Pa! A la  rubiecita esa le pongo yoka en la concha, se la lleno de leche y le chupo el culo hasta sacar yogurt Claldy ”, pensaba para sus adentros, apretando el paso para llegar a la meta.
No obstante,  casi ya con un pie atravesando el muro de  la embajada donde le darían asilo y protección diplomática, el otro pie se le enganchó con la puta raíz de la cantidad de baobabs, secuoias y esos árboles de mierda que dios se le había dado por plantar en abundancia en ese barrio, sólo pa que cuando Salgari no sabía que hacer en sus textos, algún boludo se enganchara el pie en una raíz salida pa afuera del suelo del puto árbol y le diera tiempo a pensar que hacía. “¡Van a ver! ¡Me voy a quejar a la Intendencia y a la comisión pro-derechos humanos! ¡Yo no los voto más!” se distrajo pensando, no sin percatar que su mujer lo tenía agarrado de las wampas y con el cuchillo eléctrico para cortar pizza de última generación, que sólo les salió 864, 99 más I.V.A. pero ta, de última lo pusieron en la tarjeta y a parte sumaron puntos para cambiar por la mezcladora de té con azúcar digital con Usb y Wi-fi, le cortaba los testículos, que salían volando por el aire y quedaban muy lejos, tirados y huérfanos, al costado de la Ruta 67, pasando un poquito el parque.
Ambos testículos estuvieron  inconscientes y doloridos por un momento. Luego, comenzaron a levantarse lentamente y a mirar la infinita Ruta 1, en dirección a los accesos al Cerro, pensando que aventuras les depararía el destino, no sabiendo a dónde ir y teniendo que moverse obligatoriamente, como era ley entre los testículos gemelos huérfanos.
-Che Gog ¿Esta mierda es la historia de nuestro génesis? –dijo Magog a su hermano.
-Y sí, boludo… ¿Qué querías, que Phill Collins y los demás se juntaran por plata y te dieran un recital en el fondo de tu casa mientras te comés un asado? ¡Pelotudo de mierda! ¡Entrá a caminar que tenemos que encontrar una heladera antes que se nos pudra la leche!

Fin

Proximamente: Las aventuras de Gog y Magog, los gemelos primordiales, capítulo II: Welcome to the jungle.



miércoles, 2 de septiembre de 2015

Una historia de ciencia ficción


-¡A las tazas! ¡A las tazas del Real Madrid! ¡Cuando les hecha agua caliente la taza grita: “¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!!! ¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!!! ¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOL!!! ¡Vamos que se terminan, más que una oferta un verdadero regalo… Se las puedo dejar dos por diez o tres por veinte… Señora, la tacita de Real Madrid que le hecha agua caliente y grita: “¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!!! ¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!!! ¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOL!!!” Para regalar o regalarse, deleitan la tos, perfuman la sed y aplacan el paladar… ¡Cómprenme por favor, que me quiero ir!
-Pero… Discúlpeme joven… ¿No le parece que su oferta debería ampliarse? Digamos, pretende vender un lote de 250 tazas del Real Madrid, estando en Uruguay… ¡No pensó en Peñarol, Naacional? ¡Oh! ¡qué poca sensibilidad social tengo, es el lote que usted consiguió barato para poder alimentar a sus hijos y pagar la pensión…
-No, no… No se preocupe. Soy un caurentón desquiciado por hacer dinero de clase media tirando a alta. Eso sí, embargué el futuro de toda mi familia invirtiendo en investigación tecnológica, materiales y manod e obra en Corea del Sur para diseñar estas tazas, con el fin de…
-¡Oh! Entiendo… Usted es un visionario. Pero a un visionario, siempre le hace falta un socio capitalista. Yo podría introducir unas pequeñas mejoras en su producto. Por ejemplo: las ya mencionadas tazas de Peñarol y Nacional y otros cuadros locales según el lugar donde las vayamos a vender (además de las tazas de la selección con la voz de Kesman), tazas de artistas de Pop coreano, que al vertérseles el agua caliente gimen y tienen orgasmos insoportablemente agudos y similares al sufrimiento, aún  peores que cuando cantan, tazas del Frente Amplio que dan un discurso para simular que no hay una dictadura ya casi no latente y  no declarada y tazas de la oposición fallando en emular la estrategia que otrora utilizara el actual poder, etc. Todas ellas con wassap, internet, posmodernidad, facebbook, twitter, instagram, smart phone, google glass, control mental e invasion de la vida privada.
-¡Wow! ¡Me encanta!
-¿Bueno, lo invito a mi nave espacial armada, a tomar un té (en uno de esos inapropiados prototipos por los que no cobrará un céntimo) a disfrutar de placeres de la vida que sólo los de mi casta poseemos, mientras ustedes viven en la miseria creyéndose afortunados por comprarnos tecnología así muerde el anzuelo  y cerramos el trato?
-¡Hay que aprovechar las posibilidades de progresar materialmente! ¡Claro!
-¡Qué hombre tan razonable! ¡Así da gusto hacer negocios!
Próximamente en todos sus cines: “Upzwartho, el joven rebelde que se negaba a tener su taza parlante”.


lunes, 7 de abril de 2014

El ectoplasmático mundo de Clive Barker

como nadie le daba bola al blog hicimos un facebook, ahora cmo nadie le da bola tampoco al facebook, hacemos las publicacioes combinadas, asi es mas complicado y nos dan menos bola, que es la unica forma en que nos reconozcan luego de muertos. acá va el texto del articulo y en facebook las imagenes jjajajajajaj imagenes en https://www.facebook.com/media/set/?set=a.720773624639991.1073741834.613695428681145&type=3 EL ECTOPLASMÁTICO MUNDO DE CLIVE bARKER El hijo de mil putas de Clive Barker fue mal parido por la argolluda de su madre un nefasto y glorioso 25 de octubre de 1952 en Liverpool, Inglaterra, cuna también de los payasos mediáticos de los Beatles. Lo nefasto de ese día se limita a ser que cuando mediocres que tienen que sobrevivir a duras penas de cualquier cosa, porque con el arte sólo pierden pata y ganan enemigos, como yo (que héroe romántico incomprendido que soy), conocen la historia de este señor, se sienten frustrados y olvidados por los dioses. Lo glorioso es que dicho día comenzó la existencia de una persona que ha logrado una alta calidad y un estilo personal en tan diversas artes como diversos son los estilos que utiliza y las diversas maneras que encuentra para trasmitir un mensaje perturbador y profundo a la vez. Escritor, pintor, performer, creador de juguetes perversos para adultos y de videojuegos, guionista e ilustrador de cómics, así como es director, guionista, decorador y a veces actor de cameo en películas propias y ajenas, el culón de mierda de Barker fusiona en una fantasía oscura y exquisita sus estudios de filosofía, la influencia del terror cósmico de Lovecraft y sus experiencias vitales (hay mucho de su homosexualidad en su obra) y consigue crear adicción en miles de fans que siguen su obra alrededor de toda la faz del mundo y; quizás debajo de la misma también. Es muy difícil estudiar por separado sus distintos abordajes artísticos, que se influencian y superponen unos a otros, pero para no hacer harto bardo, vamos a intentar ver el árbol y el bosque al mismo tiempo, aunque éste se encuentre lleno de figuras siniestras y acechantes. Artes plásticas como seres ectoplasmáticos: Como el buen amigo Gigger, Barker tiene un estilo sumamente único y también variable. Como dicho suizo, también ha sido poco reconocido o mal clasificado por la academia (más aún que Gigger) y como a éste, le importó una mierda fosilizada de ser del espacio exterior convertida en meteorito que luego destruye la ciudad de Arkham, y siguió haciendo lo que su conciencia artística le dictaba. Como verán en los cuadros reproducidos, sus técnicas principales son la acuarela y la tinta, aunque a veces hace óleos también. Las temáticas de sus cuadros muchas veces están vinculadas a la parafernalia de seres y mundos extraños que pueblan sus libros, películas y videojuegos. Su estilo se caracteriza por una expresividad exaltada, lograda a través de las líneas cuidadamente descuidadas y de cierto dejo expresionista (real y no inventado por otros como en Gigger), con algunas influencias del surrealismo en la utilización de imágenes dobles, delirantes e irreales y con una gran carga de humor, que no impide luego lo terrorífico, choqueante o directamente repulsivo. La mayoría de sus criaturas han pasado por el lienzo antes de ser filmadas, escritas, pixeladas o hechas molde. No obstante, el desagraciado no se conformó con ello y siendo fanático del comic, se dio el gusto de sacar su propio superhéroe en Marvel Comics, “Ectokid” y otra cantidad más de historietas, como ilustrador de salados como Larry Wachowski (uno de los que después haría el film Matrix, plagiando impunemente el anime Gosth in the shield entre otros). También llevó algunas de sus novelas y películas al comic, dedicándole una serie entera de viñetas, obviamente a su personaje preferido, “Pinhead”. La letra con sangre… se nutre: Quizás uno de los perfiles menos conocidos de Barker es el de su carrera como escritor. Considerado muchas veces como un escritorsucho de terror barato, su obra extensísima fue calificada por él mismo de “Dark Fantasy” y es una muy buena metarreflexión sobre su literatura, porque de alguna manera excede el terror best selleresco que hace décadas pudre las librerías y justifica a los zapallos que califican el estilo como algo menor, olvidándose de los grandes escritores que lo practicaron a través de los tiempos. En sus novelas y cuentos, nos encontramos no sólo con seres monstruosos, maldiciones y rituales de sangre, si no que detrás de cada argumento se esconde una profunda crítica y reflexión acerca de la condición humana y sobrehumana, donde temas como el poder de la sexualidad, la locura y la defensa de lo anormal como algo más puro que lo bien visto por el hombre, aparecen recurrentemente. Sin embargo, quizás el tema en Barker es el de la existencia de mundos paralelos al nuestro, o muy cercanos al nuestro y desconocidos, la reiterada sugerencia de que el humano desconoce mucho más de lo que cree y de que a cada instante está observado y acechado por criaturas no siempre santas, que pueden tentarlo a través de aquello no del todo santo que vive en cada uno de nosotros. En este sentido, si bien la tónica de su narrativa puede ser de terror (es evidente la influencia de Lovecraft aggiornada por Clive), muchas veces llega casi a lo tolkienesco, en la creación de detalladísimos y vívidos mundos fantásticos y desconocidos, con geografía, genealogías, dioses, flora, fauna y habitantes propios. Al leer la primera colección de relatos de Clive “Libros de sangre”, Stephen King dijo que Barker era el futuro de la literatura fantástica, pero nadie le dio bola. Entre sus novelas más conocidas se encuentran “Cabal” (comentada en Culturra numero 1, primera publicación, ya fuera de circulación y de culto, de proto-piñazo e frente), “The Hellbound heart”, “El juego maldito” y su proyecto de quinteto de novelas “Abarat”. Sus libros son lindos porque también tienen dibujitos que él les hace especialmente como cuando los hippies hacen dibujitos en el borde del cuaderno. Matinée con Pinhead: Cuando tenía siete años vi por primera vez en “Viernes trece” el film “Hellraiser” (así quedé) y si bien no entendí un pomo del argumento, una serie de imágenes que me fascinaron quedaron grabadas en mi mente, hasta que volví a verla de más grande y me di cuenta de que las recordaba en forma exacta: cadenas y ganchos despellejando a quién jugaba con lo que a mi me parecía un cubo rubbic medio egipcio, luces y fuegos de ultratumba contrastando con fondos lóbregos, imágenes pesadillescas con un colorido atrayente y morboso al mismo tiempo y seres de fuera de este mundo que por más que intenté no encontré ni debajo de la cama ni adentro del ropero. Mi experiencia no fue algo anormal (un sicólogo no diría lo mismo), ya que la principal característica de las películas de Barker, es tomar de su carrera como artista plástico una fuerza visual que a la vez que impacta se fija en la memoria, reactivando imágenes del sueño (o pesadilla) colectivo, de la infancia personal y de la especie humana. Así, nuestro querido héroe como director, le devuelve al cine un hecho constitutivo de este arte, que sin embargo la comercialización norteamericana le arrancó y sustituyo por diálogos para tontos, tetas y bandas sonoras con estrellitas de quince minutos: la capacidad de que la imagen trasmita por sí misma. Esto se puede apreciar en su mayor magnitud en sus dos primeros filmes experimentales, que estuvieron perdidos mucho tiempo y ahora la BBC relanzó con una cantidad de introducciones y boludeces al pedo. Estos son “Salomé” y “The forbidden”. Cine mudo y en blanco y negro, solamente basado en imágenes que toman del expresionismo y del surrealismo buñuelesco muchos elementos y le agrega un toque de crueldad y terror aún mayor y obviamente algo de estética de “cuadros en movimiento”. Hechas con dos pesos y luego de que Barker y sus amigos se encajaron un ácido, visualmente son perfectas y “the forbidden” tiene una escena de deshollamiento tan realista que Barker fue acusado de haber filmado uno real y detenido para averiguaciones. De su trabajo literario, Barker toma sus argumentos casi siempre. Basando en su novela “The Hellbound heart” el film antes mencionado “Hellraiser”, que lo catapultó a la fama y tuvo unas cuantas secuelas no siempre muy buenas, Barker ya demostró otra de las características principales de su faceta artística más conocida: la pérdida de calidad argumental y temática con respecto a los textos en que basa sus films, que a veces suele ser muuuy acentuada. No obstante, repetimos que su calidad visual es increíble y que en cada nuevo film tiene la inteligencia de rodearse de quienes más puedan acentuar sus virtudes personales, como en el caso del diseño de los demonios. El puto fue contratado para sacar una adaptación de los primeros tomos de su serie “Arabat” con la Disney, pero obviamente por diferencias creativas con la compañía abandonó el proyecto. Oí que iba a hacer una película basada en su línea de juguetes “Tortured souls”, pero no sé que pasó al final. Otras de sus películas son “Nigthbreed” (Hijos de la noche), basada en su novela “Cabal” y “El señor de las ilusiones”, además de “Libros de sangre”. Otras parafernalias del submundo: No contento con todo esto, Barker dejó aún que su creatividad se siguiera expresando y para peor, consigue quien le pague suficiente por ello, como para vivir cómodamente. Entre otros pires ha hecho compilados de música que sólo por el hecho de tener su nombre se vendieron a cara de perro monstruoso, en los que se puede escuchar entre las preferencias barkerianas, obviamente algunos tracks de sus bandas sonoras por lo general compuestas por Danny Elfman, junto con Fred Astaire, Judy Gardland, el tema de “Dumbo” de Disney, la demente Diamanda Galas (quien se merece una criticaca musicacal) y artistas clásicos como Rachmaninov y Sibelius. Relacionado con la música también ha hecho portadas de discos, no muy vinculados a sus gustos musicales, como es el caso de los Tumor circus. Después, un día que estaba de mala suerte, vino Dreamworks y le dijo: “¿Che Clive no querés diseñarnos un videojuego?” y al tiempo estaba en la calle “Undying”. Barker se emocionó y al poco tiempo sacó también el escalofriante “Jericó” y ahora estaba trabajando en un juego relacionado con Frankestein, pero no sé si salió y ni me quiero enterar por mi propia salud mental. Para aquellos que crean que los juguetes y los juegos no son sólo para niños (como los integrantes de Piñazo e frente), el grandísimo creador de la virgen que lo alumbró, tiene una serie de muñecos hechos por MacFarlan y basados en su nouvelle “Tortured souls”. Y vaya a saber que más. No me extraña que el desgraciado dentro de poco sea contratado por Calvin Klein para hacer una línea de ropas con estructuras viscosas y elementos de sadomasoquismo o algo así.

martes, 17 de septiembre de 2013

Samudio Van Korg Ramírez y la Doncella Bettina (una historia de amor, pasión y muerte al estilo del Romanticismo)

Samudio Van Korg Ramírez vivía de rentas y hace años, dedicaba su vida a un refinado arte de su creación, el cual, en los últimos días de existencia intentó reivindicar y volver una de las “bellas artes”, sin que las necias academias lo reconocieran como tal. Samudio, se dirigiera a dónde se dirigiera, asistiera dónde asistiera o incluso, caminando para hacer las compras (por ejemplo, al supermercado La Clave, cito en Propios y Pantaleón Arti-gas), acechaba a toda mujer con ropa llamativa y fuera de lo común. Luego de esto, aplicando unas refinadísimas técnicas de seducción y conquista, aprendidas en el Sur de la India y en libros acerca de Atila el Huno, lograba obtener una noche de sexo casual con la mujer en cuestión, no revelándole nunca su verdadera identidad y utilizando nombres y profesiones falsas como “Edmundo Rivero, productor musical”, “Sancho Bermúdez, alcanzador oficial de pelotitas del Carrasco Lawn Tennis”, “Segismundo Schubert Gutiérrez, recolector de mariposas para la National Geographic”, “Mario Clever Galeanetti, escritor y artista plástico”; etc; Personalidades, las cuales adecuaba al tipo sociológico de la fémina a la que abordaba, con arreglo a fines de poder impresionarla, seducirla y acostarse con ella. Antes que nada, debemos aclarar (para que no se malinterprete la noble vocación de nuestro querido personaje), que el fin último de su accionar, no era el de acostarse con muchas mujeres, como lo haría cualquier vulgar hombre mediocre, para el cual el sexo es una de las metas más ansiadas en la vida y las mujeres y las relaciones sexuales, una especie de consumismo vacío y alienante que mueve casi todas sus acciones y al que se prestan fuera de todo cuestionamiento ético, como si se tratara de comprar celulares o hacer plata, sin saber incluso por qué y sólo por seguir lo inculcado por el medio (digamos, la mayoría de la gente). Samudio Van Korg Ramírez, utilizaba las noches de placer desenfrenado que podía concretar con bellas (y bien vestidas) mujeres, para luego de extenuarlas con unas refinadísimas técnicas de sexo tántrico aprendidas en el Sur de la India y en la revista “Cosmopolitan”, robarles la ropa y escaparse sin ser nunca más visto, por medio de unas refinadísimas técnicas aprendidas en el sur de la India y en el penal de Libertad (oxímoron). También vale aclarar, que la mayoría de las veces, esa misma ropa se la regalaba a su mujer para engrosar el cada vez más ecléctico, llamativo y refinadísimo ropero, cuando no se quedaba con algunas prendas para sí mismo, como por ejemplo un gorro con cara de perrito o unos porta ligas rosados y otras prendas de lencería, que usaba debajo de los pantalones, en la más secreta intimidad. Y finalmente, para aquellos lectores que opongan a nuestra cierta y bien intencionada historia un cuestionamiento moral del tipo: “sin ver la responsabilidad ética que significa escribir historias que puedan influenciar negativamente (sobre todo a las mentes más jóvenes) mostrando sin censurar éticamente cosas como el robo y la promiscuidad, publicaron esta aberrante narración de Samudio Van Korg Ramírez, destruyendo así los positivos cambios de idiosincracia logrados por Tinelli, todas las campañas derechohumanistoides del Estado robadas a la pedorrez demócrata yanki y el Plan Ceibal, tras largos años de ininterrumpido y esforzado trabajo”; también tenemos unas palabras que decirles a nuestro favor. Si bien desde tiempos inmemoriales -y sobre todo desde el advenimiento de la moral judeo-cristiana como dominante-, la mentira y el engaño han sido condenados, dando piedra libre a que cualquier estrategia encasillable en estos “males” como la actividad secreta de Samudio Van Korg Ramírez sea mal vista, es también cierto que desde varias filosofías, campos epistémicos e incluso lingüísticos, la condena maniquea de la mentira también ha sido cuestionada e incluso, se ha reivindicado dicha práctica milenaria y connatural a la especie humana. Sin irnos demasiado lejos de los hechos a referir, sólo rescatamos de dichos planteos algunos puntos. Por ejemplo, si bien -como decíamos- desde un punto de vista de la moral dominante, la mentira es un mal o incluso un “pecado”, debemos deconstruir el concepto de mentira y ver que desde un punto de vista metaético, la mentira no es más que un acto verbal y que sólo una de las posibles formas de abordarlo es el de equipararlo con el supuesto concepto de “verdad” fuera del hablante y que no es nada más y nada menos, que una verdad también incontrastable, un constructo idiomático más y que ni siquiera existe para quien es engañado, ya que éste al creer la mentira, la cree como verdad y por tanto sería falso, decir que la verdad es única e indiscutible. Cabe aclarar que el concepto mayoritario de lo que es la “verdad” y que es la vara con que se mide y condena la mentira fuera de su esencia de acto de habla y en contraste con el antes mencionado concepto de “verdad”, es la más de las veces, también un acuerdo social (diría Nietzsche “la verdad es una mentira aceptada socialmente”), más si consideramos que todo acto de habla y las categorías de pensamiento humano que derivan de éstos, son nada más que metáforas que no designan la cosa en sí más que por desplazamientos semánticos. De esta manera antes de condenar la mentira, así deconstruída, debemos preguntarnos ¿mentira para quién? Muchas veces la mentira es una profunda convicción del mismo hablante, que va transformando su pensamiento a la vez que transforma o adapta el referente del que habla en sus propios pensamientos, como forma de aprehensión epistémica y también como forma de autonarración vital. Otras veces, el hablante acude a la mentira sabiendo que hay un “doblez” en cuanto a su propia percepción del referente pero con una intención pragmática (¿Quién no dijo ignorar la hora a un pastero en la calle para no sacar el puto celular?) Y en este caso, corresponde al propio pragmatismo establecer los límites de no violación de las “verdades del mundo físico”(que el hablante no se mienta a sí mismo sobre la verdad de volar desde un décimo piso) y ahora sí, a la ética y a la moral, analizar si los resultados pragmáticos de la “mentira” pueden llegar a ser nocivos para segundos o terceros, lo cual tampoco implica que tenga en sí una capacidad de censura o punitiva. Y finalmente ¿qué podrían decir nuestros detractores acerca de los abundantes ejercicios socialmente aceptados de mentira a la que se le da credibilidad momentánea o incluso prolongada, como por ejemplo, las ficciones artísticas, la publicidad o el discurso político? Ahora ¿podemos condenar a Samudio Van Korg Ramírez solamente por mentir, seducir, engañar, mantener relaciones sexuales interesadas y robar a bellas y bien vestidas mujeres, aparte de serle infiel a su mujer? El lector imaginará que nuestra narración versará acerca de distintas peripecias relacionadas con el diario accionar de Samudio Van Korg Ramírez, una secuencia de micronarraciones encadenadas o no causalmente, llenas de erotismo, picardía, procacidad sexual y este tipo de condimentos. Pero no. Resulta que Samudio Van Korg Ramírez, llevaba años -como dijimos-, practicando esta noble y no reconocida bella arte, cuando caminando por Ocho de Octubre y Santa Lucía, sintió clavada en él la insistente mirada de una chica. No demasiado atento a lograr una nueva conquista que le facilitara prendas de vestir, ya que parcialmente en su accionar aplicaba refinadísimas técnicas de no accionar y desprendimiento aprendidas del Budismo Zen y en el Sur de Boulevard y Colorado, observó a una mujer de unos 28 años, aunque bastante arruinada, con cara de psicótica, histérica, mediocre y frustrada pero que de seguro le echaría la culpa de todos sus males a la sociedad, la maldad de las personas que no cuadraban en sus exigencias psicóticas, las serruchadas de piso de las personas que eran más vivas que ella en criticar y armar chusmeríos con todo el mundo, el capitalismo al que detestaba pero alimentaba consumiendo cigarrillos, Coca-cola y una larga lista de productos de origen multinacional y no demasiado artesanales, la derecha y el machismo de los amores de su vida, que cambiaban cada semana luego de que se enamoraba de ellos por mensaje de texto y facebook y después de cogérsela como una puta borracha fumaporro y merquera en los bailes de fin de semana, dejaban de contestarle cuando les hacía una escena de telenovela o se indignaba porque la trataban de cualquiera, invitándola a formar un trío con el “Manguera” Ferrerira. Tenía una hermosa cara algo angulosa (por no decir cuadrada), con un atractivo color de piel pucho escupido adentro de un vaso, un pelo grasiento y chuzo sumamente estirado para que no se le notaran los genes africanos en su ondulación, una ropa de mierda comprada en una expo de Dieciocho de Julio para que pareciera que estaba divina, tan apretada que dejaba notar a ojos vista sus rollos sumamente atractivos para el ideal de mujer con sobrepeso del Renacimiento y un pin en la mochila que decía “Comisión Pro Derechos Humanos”. También en su cara de general desquiciamiento, se notaba un 25 por ciento de deterioro generado por la lucha ética y moral consigo misma cada tarde, al empezar a joder a sus compañeros de oficina pública -que sí trabajaban- con horas de quejas del tipo “¡Ay tengo, hambre quiero comer bizcochos pero estoy gorda! ¡No voy a comer bizcochos, mirá la panza que tengo, tengo que salir a caminarr... ¡Ay! ¡Pero decime algo! ¿y si me como uno o dos no más?” que luego amenizaba, yendo a comprarse y comiéndose como un kilo de bizcochos, luego de lo cual comenzaba el cuestionamiento filosófico que sigue: “¡Ay, mirá como me quedó la panza! ¡Estoy re gorda! ¡Ahora me siento culpable! ¡Ah! ¡Estúpido! ¡Te estoy hablando! ¡Decime algo! ¿No ves que estoy mal? ¡Consolame! ¡Los hombres son todos iguales! ¡No les importa nada!” Lo cual no le dejaba tiempo para hacer su trabajo (lo poco que hacía lo hacía mal y lo tenían que arreglar los demás, mientras ella los puteaba, porque ella no había hecho nada mal y no tenía por qué arreglar nada), el cual (como dijimos (unos sintagmas antes)) tenían que hacer los demás, mientras ella les exigía atención a sus charlas filosóficas y requerimientos de consuelo ante la tragedia de su vida amorosa y bizcochal. Aparte de esto, para más información, se llamaba Bettina, aunque no podemos dar su apellido, porque no la conocemos ni trabajamos con ella. Samudio Van Korg Ramírez, iba a desviar su mirada de la de la hermosa mujer y seguir caminando sin más, cuando de pronto, se encontró con una cascada voz histérica que le decía: “¡Vos sos igual que todos los hombres, miran a las mujeres sólo como si fueran un cacho de carne! ¡Qué! ¿Cómo no soy rubia de ojos celestes y flaca y alta ni me mirás, claro! ¡Ja! Total, ni que fueran Miss Universo esas que mirás vos, de seguro te debe gustar la jovencita rubiecita esa, que es una putita y una tarada... ¡Claro, porque con que estén buenas ya está! ¡Después se tiene que fumar a cualquier histérica...” Nuestro querido Don Juan posmoderno, iba a intentar replicarle a la Señorita Bettina que no la conocía y por lo tanto, no era del todo habitual ni deseable siquiera que lo abordase de esa manera para tener una conversación y menos aún, cuando esa conversación era básicamente un reproche, censura o algo así, además de que no sabía a qué rubiecita putita se refería y de que cómo él manejase sus gustos en cuanto a mujeres era un asunto completamente privado, en el que ella no tenía por qué inmiscuirse. Pero no pudo. Sus palabras eran ahogadas por torturantes chillidos de la joven, mientras toda la gente se paraba a mirar a Samudio, como si fuera un golpeador o algo así. Bettina, comenzó a recriminarle si no la iba a consolar porque el fin de semana había perdido su cuadro y a decirle que tenía que ir con ella al bar a ver el partido de no sé qué y que el sábado tocaba Buitres ¡Sos un mal amigo! ¡Nunca me podés acompañar a ningún lado! ¡Nunca tenés tiempo para mí! ¿No se puede quedar sola tu mujer para que tengas una insustancial charla en un bar conmigo, cuando estás cansado de trabajar, tenés que ir a atender tu vida (vos sí tenés) y ni si quiera te dejo hablar o escucho lo que me decís? ¡Está buenísimo Buitres, lo que pasa es que vos siempre querés hacer lo contrario a la sociedad pero ya es una estupidez que escuches esa música sólo para hacerte el raro! ¡Y un asadito de vez en cuando te comerás, porque no podés vivir sin comer carne! ¡Qué! ¿No vas a comer fiambre? ¡Si el fiambre no es carne! ¿Qué? ¿Y pescado tampoco comés? ¡Haceme el favor! ¿Cómo va a ser carne? ¡Si los pescados no tienen sistema nervioso! ¡aparte no votar es como votar a los colorados o a los Blancos porque el Frente habrá hecho pila de cosas mal pero de última es lo mejor que hay!¡Ay! No sabés lo que me pasó! El fin de semana me enganché a un pibe ahí en el baile y se me rompió el preservativo! ¡TARADOOO! ¡Pero mirá si voy médico y me dice que tengo Sida! ¿Por qué? La pastilla la tomé cinco días después ¡Ay! ¡No! ¡No ves! ¡Sos un sorete! ¿Cómo me vas a decir eso? ¡Yo cómo iba a saber que tenía que tomarla en seguida! ¿Y que tiene que ver que se llame del día después? ¿Qué? ¿Tengo que saber todo? ¡Pero consolame, no me digas que utilice la razón y me haga un control de V.I.H! ¡Mirá si voy al médico y me dice que tengo Sida! ¿y si me hago un test tirando una moneda funcionará? Necesito saber si tengo Sida, no quiero ir al médico, decime a otro lado que pueda ir. ¿Pero por qué te vas a ir? ¡Recién son las 3 a.m! Y bueno, mañana llegás tarde o pedís el día...¡¡¡¡¡Sos un idiota!!!!!! ¡¡¡AAAAAAAAAAAAhhhxhhhhhhhhhhhhhhhhhHHJJjjjjJKKlrsg!!! Samudio Van Korg Ramírez, al ver que unos policías se paraban frente a él y comenzaban a mirarlo dijo algo como “¡Vamos a tomar unas a un bar y comemos unas pizzas, mientras miramos el partido!” y siendo perseguido por la joven y exuberante Betina, que ahora le decía “Ay yo te adoro sos mi mejor compañero ¡Haceme el aguante hasta las tres de la mañana, que no joda tu mujer tu casa y tu vida, así me hacés el aguante hasta la hora del baile, no seas sorete!” y cosas así; entróla a una pizzería en la esquina de dieciocho de Julio y Gregorio Sanabria. La joven, que luego de unos minutos de haberle dicho que el pescado no tenía sistema nervioso, le explicaba que ella no entendía la gente que comía carne, que sufría viendo animales abandonados y quería ir a ayudar a un refugio (al que él también tendría que ir), mientras pedía una pizza con jamón, estuvo muy ocupada sobre todo después de la decimoquinta cerveza, contándole estupideces garrafales, como para escuchar que veintidós veces, a la pregunta acerca de quién era y qué hacía, Samudio Van Korg Ramírez le contestaba : Soy Samudio Van Korg Ramírez, estoy casado, vivo de rentas y practico una bella arte de mi creación (aún no reconocida como tal por la academia), que consiste en seducir bellas y bien vestidas mujeres, acostarme con ellas y robarles la ropa y aparte de que soy un amoral que no te sirve para nada como persona, no me interesás en nada, ni eróticamente , ni como amiga, ni en nada. Te deprecio, no esperes nada de mí y dejame ir, perdés tu tiempo.” Esto provocó, que antes de irse de la mejor cita que tuvo en su vida, Bettina (que ya estaba pensando en contarles a sus compañeros de oficina que había conocido un flaco que re encaraba y que esta vez iba en serio y se habían quedado los dos re copados), le pidiera su número de teléfono y lo agendara como Silomón Tolomeo. Vale aclarar, que Samudio Van Korg Ramírez intentó no darle el número y también mentírselo pero no pudo hacerlo, porque Bettina comenzó a armar un kilombo monstruoso por el hecho en el medio del bar y también lo llamó en el acto, para ver si le daba minutos gratis. Samudio Van Korg Ramírez, huyó como una exhalación a su domicilio, donde por primera vez encontró a su mujer esperándolo al borde del llanto sentada en la cama y comiendo helado: - Llegaste temprano... -dijo su mujer con un tono que no se sabía si era pregunta afirmación o eufemismo de “¿Por qué llegaste temprano?” -Sí. -contestó Samudio Van Korg Ramírez, ya que no le pareció adecuado contestarle 1) “No” 2) “No, lo que pasa es que estaba en la otra franja horaria y pensé que ya eran las diez de la mañana” 3) “¿Qué te parece?” 4) “¿No me digas, en serio? 5) “Lo esencial es invisible a los ojos” o 6) Cuando estudiamos las dinámicas caóticas encontramos que existe una gran dependencia de las condiciones iniciales. Más aún, una característica de las órbitas caóticas vecinas es que su separación está dada en promedio por una función exponencial (no necesariamente una función exponencial exacta). Es por esto que en la práctica se hace imposible predecir el comportamiento futuro de una solución caótica. Esto se encuentra en contraste con el comportamiento de una órbita cercana a un punto fijo o a una solución periódica. Su mujer (cuyo nombre era Debora Meltrozo), estalló en una crisis de nervios, llanto y anonadamiento ante tan lógica respuesta y comenzó a reprocharle: - ¡Llegás temprano de tu trabajo, casi seis horas antes y sin traerme ropa, de otra mujer, pelos y perfume de tus compañeras de trabajo y no entrás discretamente y sin hacer ruido! ¡No tenés pelos en la ropa! ¡Yo sabía! ¡Me estás engañando con una pelada! Por eso... ¡Por eso siempre decís no hay dos sin tres! Yo sabía: siempre te revisaba tu celular y nunca encontraba nada raro, eso demuestra que te comunicás telepáticamente con tu amante... ¡¡¡¡¡¡¡Me estás engañando!!!!!!! Etc., etc., etc. Samudio Van Korg Ramírez, que se empezaba a sentir un personaje de “Pará bola”, intentó mentirle pero lamentablemente sólo le salía cuando sí la engañaba. Al mismo tiempo, en su celular empezó a sonar insistentemente una llamada de la doncella Bettina. Dada la presión y los gritos de su mujer hubo de atender el llamado de la doncella con el altavoz puesto, donde la joven lloraba y le reprochaba que no la había llamado en toda la hora y que ella estaba sola en la casa y él en vez de decirle para ir con ella, había preferido irse a bailar con sus amigos y le decía todo esto con llantitos entrecortados y luego gritos de asesina en serie, repitiendo cada dos segundos el nombre “Silomón Tolomeo”. Nuestro héroe (al cual a partir de ahora llamaremos S.V.K.R, para abreviar tan largo nombre), con mucha paciencia le explicó a la hermosa Bettina que era imposible que él le propusiera acompañarla a su casa, ya que ella nunca le había informado que estuviera sola en la misma y que además, de haberlo hecho, él le hubiera dicho que no, ya que estaba casado, no le interesaba para nada y además se llamaba S.V.K.R. (o sea, Samudio Van Korg Ramírez). La joven y hermosa doncella Bettina (o sea, la J.H.D.B), no podía afrontar tanto dolor y desengaño, tanta traición y mentira de parte de un hombre que la había amado tan tiernamente y le había sembrado tantas esperanzas y secreción de flujo. Entre llantos lastimosos e histéricos (sobre todo histéricos), le reprochó las ilusiones que le había generado no diciéndole nunca que estaba casado, haciéndole tener esperanzas invitándola al bar y conversando con ella de temas profundos e interesantes y haberle dicho que se llamaba Benito Camela. S.V.K.R., decidió entonces contarle a su mujer toda la verdad, tanto de su bella arte, como del encuentro con la doncella Bettina, que consistió en el único día de su vida de casados en que no la había engañado, ante lo cual, su mujer, comenzó a llorar y a pedirle por favor que ya no le mintiera, mientras llamaba a su madre para irse a pasar unos días en su casa. Sería ocioso narrar los pormenores de esa noche para S.V.K.R. (Samudio Van Korg Ramírez) pero como el lector imaginará, los resultados previsibles corroboraron la probabilidad estadística de un 99,9 por ciento de que: 1) su mujer (D.M.) lo abandonó luego de un largo y tortuoso divorcio, con todo tipo de idas y venidas, reproches, histerias, intervención de familiares y amigos con los que defenestro a su ex marido (S.V.K.R, o sea Samudio Van Korg Ramírez), aparte de que embargó la mitad de sus bienes y se hizo pasar una pensión, no sólo por ella si no por los hijos imaginarios que habían proyectado tener en el futuro hasta que estos tuviesen dieciocho años de imaginados. 2) La doncella Betttina (D.B.) no cesó de acosarlo por celular, redes sociales, pesquisas policiales y persecuciones callejeras, hasta que S.V.K.R. (Samudio Van Korg Ramírez), acudió a una cita en un bar que está re bueno y pasan el partido en terrible plasma ,porque las mujeres también miramos futbol, claro, si fuera un hombre irías conmigo, donde luego de continuar por horas y horas una absurda discusión en la que S.V.K.R. (Samudio Van Korg Ramírez) intentó razonar infructuosamente, fue perdonado por la D.B. (doncella Bettina), cuando esta lo llamó llorando y diciéndole que lo amaba y había estado muy mal, cinco minutos después de irse del bar donde discutieran, instándolo a ir inmediatamente a otro bar a reconciliarse. Nuestro personaje (o sea, N. P. (también conocido como S.V.K.R. (Samudio Van Korg Ramírez))), mientras duraba este “período de cambios y crisis pero que luego nos llevan a ver una vida nueva y comprender nuestras nuevas posibilidades como seres humanos en armonía con el cosmos” (también conocido como “p.c.c.p.l..ll.v.v.n.c.n.n.p.c.s.h.a.c.”), llegó a un récord de abstinencia de dos semanas sin practicar su bella arte no reconocida por la academia, ya que cada vez que estaba a punto de seducir, acostarse y robarle la ropa a una bella y bien vestida mujer, para luego robarle la ropa (S.A.R.B.B.V.M.P.L.R.R), recibía una llamada de su ex-mujer (o sea su E.M, también conocida como D.M. (o sea, Debora Meltrozo)), los abogados (L.A., o sea, Los Angeles) o de su amada doncella Bettina (A.D.B). Mientras corría por las calles de Montevideo, San José y Empalme Olmos, intentaba atisbar alguna pendeja estúpida y putona del Centro de Diseño Industrial (C.D.I.) con ropa cara y sin cerebro (o sea, una P.E.P.C.D.I.(C.D.I.)R.C.S.C) o una profesora de Literatura aburguesada que se hacía la liberal y era una fakin macaquita del sistema, que se creía cool por presentar un Flash y analizar temas de cumbia y villera y se reía todo el tiempo de nada, denotando que estaba tapada de antidepresivos, también conocida como profesora de Literatura medio joven común y corriente (digamos en otras palabras, o en este caso en una sola y extensísima sigla, una P.L.A.H.L.F.M.S.C.C.P.F.A.T.C.V.R.T.T.N.D.E.T.A.T.C.C.P.L.M.J.C.C.), con las manos temblando por el mono (M.), los testículos hinchados por la acumulación de semen (T.H.A.S.) y la psiquis destruída por la tensión y la no concreción del robo consuetudinario (P.D.T.N.C.R.C.), intentaba esconderse en la U.T.E. (Usinas Teológicas del Estado) la O.S.E (Osos Sedentarios del Estado), ANTEL (Administración Nacional de Tujos Encargados del Latrocinio), FUCKVAM (Frígidas Uríes Caliginosas Kármicamente Veneradas Ante Meridiam) y CODICEN (Compañía De Otarios Dicharacheros Imbuídos de Constante Estado Nemofilíco), sin nunca conseguir lograr su tan ansiada S.A.R.B.B.V.M.P.L.R.R. ni evitar los llamados, quejas, reproches, citas y demás ni de su E.M (D.M), L.A. ni de su A.D.B. Finalmente, según el parte policial (P.P. (José)), N.P. (S.V.K.R.), que había accedido a alquilar un apartamento para vivir con su A.D.B, a pesar de que él no vivía allí y de que no paraba de explicarle que no la amaba, no era su pareja, ni quería casarse con ella, aparte de que no se llamaba Armando Fasos (A.F.), tuvo que acudir al mismo por una nueva presión de la misma de juntarse a tomar unas y conversar sobre su relación. Una vez en él, S.V.K.R. (N.P.), intentó explicarle nuevamente la realidad objetiva de su no relación a su A.D.B. pero esta, diciéndole que ella también ardía de deseos `por él y que quería que fuera el padre de sus hijos, comenzó prácticamente a violarlo, instancia tan asquerosa que ni a este humilde y osado narrador nos da para contarlo (y mire que hemos escrito asquerosidades de cualquier tipo (A.C.T) antes, eh). Samudio Van Korg Ramírez (N.P.), que ya estaba tolerando lo intolerable en las últimas semanas de su vida y que aparte, estaba con los terribles efectos de no consumir droga (en este caso, S.A.R.B.B.V.M.P.L.R.R.), no pudo sin embargo afrontar algo tan terrible como tener que acostarse con su A.D.B (A.A.D.B.). Escapándose de la joven, que estaba toda bañada por algún líquido viscoso desconocido, pensó en proponerle ir a comprar un kilo de bizcochos y ponerles preservativos antes de que se los comiera, para que así se le enredaran en el intestino y muriera pero le pareció que necesitaba un método de defensa más rápido. Bajo tanta presión, se le ocurrió que también podría matarla a pijazos, sólo por un segundo, ya que luego se dio cuenta que justamente estaba intentando evitar tener que penetrarla. Finalmente, no vio otra alternativa y procedió a suicidarla en un clásico caso de violencia doméstica, aunque después no se mató él como se acostumbra. La prensa dio a conocer los testimonios de varias personas en contra de N.P., oriental, divorciado de 39 años (O.D.39.A.), entre ellos, el de dos amigos gueys de la fallecida D.B (F.D.B.), Elber Gamasca y Rosamel Fierro Delgado, que adujeron que S.V.K.R era un intolerante, porque no toleraba lo intolerable y le decía mariquitas a los San Antonios en vez de coccinélidos. También atestiguaron Jesica Gazo y Elba Gallo, las cuales fueron víctimas de que el reo no se las levantara y cogiera en un baile, luego de haberlas sometido a acoso sexual laboral (en dónde el acusado no trabajaba), diciéndoles “Hola. ¿Cómo están?”, mientras hacía gestos de respiración con las narinas, se acercaba innecesariamente para darles la mano y luego les hizo comentarios sexuales como “¡Qué calor!¿Eh?” y finalmente, les mandaba mensajes de contenido sexual, habiéndoles enviado varios mails que decían por ejemplo “¿Ya está pronto mi trámite?”, en clara alusión a tener relaciones sexuales. La Doctora de la Policlínica de Sauce, también explicó que el mismo día que le dijo que no necesitaba un pase al psiquiatra, había advertídole a la F.D.B. que N.P. (S.V.K.R.) era violento, alcohólico y drogadicto, además de que la gente que estaba maquinando todo el tiempo (mientras decía esto, hacía extraños gestos con las manos y hacía un ruidito similar a “chic, chic, chic”), molestaba a la gente y que ella había tenido una paciente que al final el marido la mató y se suicidó de tanto que lo molestaba. Aunque S.V.K.R (N.P.), argumentó legítima defensa (no se le concedió por no haber proporcionalidad entre las armas, ya que al ser atacado con una vagina, a lo sumo se podría haber defendido con otra vagina, ya que un pene, por ej., era un objeto ya más punzante), finalmente, la jueza de cuatrigésimo octavo turno vespertino, Blanca Mercapide, sentenció a S.V.K.R. a cadena perpetua de por vida, evitando así que lo lincharan al quedar en Libertad, por lo cual lo mandó a Santiago Vázquez. Durante su presidio, N.P. compartió su celda con Tomas Orines Della Fuente, Tomas Aboreala y Venite Arqueando y Caminame En Puntitas De Pie Por Todo El Tronco Della Pija, en quien encontró tres fervorosos compañeros en su lucha por volver una bella arte el S.A.R.B.B.V.M.P.L.R.R., arte que al fin la academia reconoció como tal después de que le dieron premios al mejor guionista de cómics a Santullo y el Grammy al Cuarteto De Nos. Y la justicia reinó en La Tierra (L.J.R.L.T.)